Encurtidos y salud intestinal: una práctica simple para nutrir el cuerpo desde adentro ~ Yoga sin Fronteras de Pablo Rego

Encurtidos y salud intestinal: una práctica simple para nutrir el cuerpo desde adentro


 

por Pablo Rego | En los últimos años, la salud intestinal ha dejado de ser un tema exclusivo de la nutrición para ocupar un lugar central en el bienestar integral. Digestión, sistema inmunológico, estados emocionales y claridad mental están profundamente vinculados con lo que ocurre en el intestino. Desde esta mirada amplia —que el Yoga siempre sostuvo—, los alimentos que elegimos no solo nutren el cuerpo físico, sino también la calidad de nuestra energía y de nuestra conciencia.

Los encurtidos forman parte de las tradiciones alimentarias más antiguas de la humanidad. Mucho antes de la refrigeración moderna, la conservación mediante sal, acidez o ausencia de oxígeno creaba las condiciones para que la fermentación ocurriera de manera natural, transformando los alimentos y volviéndolos más digeribles y nutritivos. Hoy, la ciencia moderna confirma aquello que la experiencia ancestral ya intuía: los alimentos fermentados pueden mejorar la salud intestinal, favorecer la digestión y aportar microorganismos beneficiosos para el organismo.

Qué son los encurtidos y por qué benefician al intestino

Los encurtidos son hortalizas conservadas mediante acidez, sal o ausencia de oxígeno, generalmente a través del uso de vinagre o salmuera. Estas condiciones modifican el entorno y dificultan el desarrollo de microorganismos dañinos y, en el caso de la conservación en salmuera, permiten que la fermentación ocurra de forma espontánea, favoreciendo el desarrollo de bacterias beneficiosas.

Estas bacterias —conocidas comúnmente como probióticos— colaboran con el equilibrio de la microbiota intestinal. Una microbiota diversa y estable se asocia con una mejor digestión, menor inflamación, regulación del tránsito intestinal y un sistema inmunológico más eficiente. Además, existe una relación directa entre el intestino y el sistema nervioso, lo que explica por qué una digestión equilibrada suele reflejarse en mayor calma mental y estabilidad emocional.

Encurtidos y digestión: una relación profunda

Desde una mirada funcional, los encurtidos estimulan la producción de enzimas digestivas y jugos gástricos. Esto facilita la digestión de otros alimentos, especialmente de aquellos más densos o difíciles de asimilar. Por esta razón, en muchas culturas tradicionales los fermentados se consumen como acompañamiento o como pequeña entrada antes de las comidas.

Además, el medio ácido generado durante el encurtido ayuda a reducir la fermentación intestinal excesiva, lo que puede traducirse en menor sensación de hinchazón, gases y pesadez. Este simple gesto alimentario puede marcar una diferencia notable en personas con digestiones lentas o sensibles.


Una práctica simple: preparar encurtidos en casa

Preparar encurtidos en casa es un proceso accesible y sencillo, que invita a una relación más consciente con los alimentos y sus procesos naturales. Implica volver a vincularse con los alimentos, observar los tiempos naturales y participar activamente en la transformación de la materia.

El primer paso consiste en seleccionar las hortalizas. Zanahorias, remolachas, hinojo, berenjena, coliflor, brócoli, cebollas pequeñas o pepinos son opciones habituales. La elección puede responder tanto al gusto personal como a la disponibilidad estacional. Siempre que sea posible, conviene utilizar verduras de origen orgánico o confiable.

Al tratarse de una conservación en frascos, el corte de las hortalizas cumple una función práctica: aprovechar el espacio y facilitar el contacto con la salmuera o el vinagre. Pueden cortarse en tiras largas, rodajas o cubos pequeños. Si el origen de la verdura es adecuado, conservar la cáscara aporta fibra y micronutrientes adicionales.

Higiene, fermentación y equilibrio microbiológico

Antes de comenzar a llenar los frascos, es fundamental hervirlos para pasteurizarlos. Este paso reduce el riesgo de contaminación y crea un entorno más controlado para la fermentación. La higiene en este proceso no es un detalle técnico menor, sino una condición necesaria para que la transformación sea beneficiosa.

Al sumergir las verduras en una solución de vinagre, sal y especias, se reduce el pH del medio. Este descenso de acidez inhibe el crecimiento de microorganismos dañinos. En el caso de los encurtidos fermentados en salmuera, la ausencia de oxígeno y la concentración adecuada de sal favorecen el desarrollo de bacterias lácticas, responsables de gran parte de los beneficios intestinales.

Estas bacterias no solo apoyan la salud digestiva, sino que también participan en la regulación del sistema inmunológico. Diversos estudios han observado que una microbiota equilibrada puede influir en la respuesta inflamatoria y en la forma en que el organismo gestiona los azúcares, ayudando a moderar picos de apetito y desequilibrios metabólicos.


Especias, sabor y función

Las especias no cumplen únicamente un rol aromático. Pimienta negra, coriandro, semillas de mostaza, laurel o ajo aportan compuestos bioactivos con propiedades digestivas y antimicrobianas suaves. Intercalar las verduras con estas especias, presionando suavemente para evitar bolsas de aire, es parte del equilibrio entre sabor y funcionalidad.

La solución líquida puede prepararse con vinagre de sidra de manzana y agua en partes iguales, o bien solo con agua y sal para una fermentación más activa. La proporción recomendada es de aproximadamente 30 gramos de sal por litro de agua. Utilizar sal marina de buena calidad es una forma de respetar la simplicidad del proceso.

Tiempos, paciencia y escucha

Una vez llenos, los frascos se tapan y se guardan en un lugar oscuro. A partir del tercer o cuarto día, ya es posible probar el nivel de acidez y sabor. Este momento invita a desarrollar una escucha atenta: no hay un tiempo rígido, sino un punto justo que cada persona puede reconocer.

Cuando el sabor es el deseado, llevar los frascos al frío permite detener el proceso de fermentación y conservar los encurtidos por más tiempo. Este gesto simboliza también una relación más consciente con los ritmos naturales, algo que el Yoga propone trasladar a todos los aspectos de la vida.

Tipos de encurtidos y opciones posibles

Existen múltiples variantes de encurtidos según el método y los ingredientes utilizados. Los encurtidos rápidos en vinagre ofrecen resultados inmediatos y sabores intensos. Los fermentados en salmuera, en cambio, desarrollan perfiles más complejos y un mayor contenido de bacterias beneficiosas.

También es posible realizar encurtidos de una sola verdura o combinaciones variadas. El repollo fermentado, por ejemplo, es una de las formas más estudiadas de alimento probiótico. Los pepinos, las zanahorias y la remolacha ofrecen resultados estables y fáciles de manejar para quienes recién comienzan.

Alimentación consciente y Yoga

Desde la perspectiva del Yoga, la alimentación no se reduce a una suma de nutrientes. Es una práctica cotidiana de conciencia. Lo que se ingiere, cómo se prepara y en qué estado interno se consume impacta directamente en la energía vital.

Una digestión equilibrada favorece la claridad mental, la estabilidad emocional y la disposición para la práctica. Incorporar alimentos fermentados de manera consciente puede convertirse en un apoyo simple y profundo para sostener el bienestar integral.

Un gesto pequeño con efectos profundos

Preparar encurtidos en casa es más que una receta. Es una invitación a recuperar saberes simples, a confiar en los procesos naturales y a establecer una relación más íntima con el cuerpo. En un mundo acelerado, estos gestos mínimos pueden convertirse en verdaderos actos de presencia.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Diplomado en Ayurveda
Terapeuta holístico
Escritor

A continuación, se encuentra el short donde se muestra el proceso de preparación de encurtidos paso a paso, de forma simple y accesible.


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