20 ago. 2019

El consumismo vs la regularidad entorno a la práctica de Yoga.

por Pablo Rego | La mente y la distracción e inquietud que ella genera dificultan una visión comprendedora que pueda llevarnos su neutralización. De igual manera los hábitos caóticos surgidos de dicha actividad mental hacen que, incluso una vez introducidos en actividades como el Yoga y la Meditación, sea complicado permanecer en el camino que nos conduzca a un estado de progreso y a la profundización del autoconocimiento y el crecimiento espiritual.

Foto ©Freepik
La influencia de la cultura de la inquietud.

Venimos de donde venimos. Es inevitable estar imbuidos de las costumbres o hábitos de una cultura que valora el movimiento, que incita a poner la energía fuera, que basa su desarrollo en la producción masiva de lo que sea y en un consumo indiscriminado que en muchas ocasiones se vuelve irracional.
Como individuos de esta sociedad de consumo –y dando por sentado que alguien que ha decidido practicar Yoga es bastante  consciente de lo nocivo que este estilo de vida puede resultar- muchos practicantes ponen a esta disciplina en el mismo sitio de importancia que a cualquiera otra actividad disponible para ocupar el tiempo “ocioso”, para entretenerse o evitar el aburrimiento.

Acercarse al  Yoga como “consumidores”, tomando todo el entorno de esta disciplina como una oferta más y con la expectativa de aquietarse y soltar la inercia de seguir consumiendo, puede llevarnos a saltar de una clase a otra, combinando Yoga con otras actividades, sin distinción de cuáles son los efectos que provocan en el Ser cada una de las prácticas realizadas.

De la misma forma, aun habiendo decidido que el estilo, el lugar o el profesor o profesora de Yoga son los adecuados para sí y asumiendo la propuesta de quedarse en la práctica para profundizar en sus experiencias y conocimientos para los que el tiempo es fundamental, luego de un tiempo comienza la idea de experimentar y cambiar algo, manifestándose parte de ese hábito de consumir y saltar de una cosa a la otra.

Uno de los hábitos que es fundamental cambiar, entonces, es el de creer que la respuesta está en lo que no se hace, en lo que no se tiene, en lo que no se es. Comenzar a practicar Yoga, quedarse, aprender, darse el tiempo para que todos esos impulsos vayan transformándose en paciencia, contemplación y auto-comprensión, es una oportunidad para crear una referencia de quietud, un mojón o hito al que regresar siempre para continuar transitando el camino que nos pueda conducir a trascender la mente y el poder que esta tiene sobre todo el Ser.


El valor de la “regularidad”

Desde el punto de vista de la ciencia médica Ayurveda -medicina originada en India con más de cinco mil años de antigüedad y hermana del Yoga- utiliza la “regularidad” como un camino para estabilizar ciertos trastornos.

En Ayurveda el movimiento es identificado con dos de los cinco elementos en lo que se basa su teoría del equilibrio. Estos elementos son el Aire y el Éter (que se suman al Agua, el Fuego y la Tierra para alcanzar los cinco elementos de los que está formado el Universo).

Foto de Melissa Mai de Pixabay
El desequilibrio creado por el exceso de Aire y Éter (Vata Dosha) en el cuerpo, manifestándose por sus características como la liviandad, la sequedad, el movimiento, la dispersión o la inquietud mental se compensan con regularidad. Comer a horario y realizar todas las comidas o dormir una cantidad mínima de horas y tratar de hacerlo siempre a las mismas horas son recomendaciones básicas para regularizar los hábitos del metabolismo que pueden observarse en trastornos físicos como problemas de tránsito intestinal, insomnio o preocupación permanente entre muchos otros.

Esos elementos suelen estar fuera de control en gran parte de las personas, producto del caos en el que se vive en las comunidades modernas. Caos que no es casual y en el que de una u otra manera todos estamos inmersos cuando nos conectamos demasiado con las pautas marcadas por la sociedad de producción y consumo.

La regularidad es un elemento que siempre nos va a ayudar a permanecer en un estado más consciente, ya que si estamos habituados a ella, cuando advirtamos que vamos a perder ese factor de equilibrio podremos reaccionar corrigiendo aquello que nos aleja de nuestro centro.


La oferta y la demanda de Yoga.

Cuando tomamos como un elemento importante la regularidad [como también pueden serlo en Ayurveda la moderación para controlar Pitta Dosha (Agua + Fuego) o la activación para estabilizar Kapha Dosha (Agua + Tierra)] es importante tenerlo en cuenta tanto cumpliendo el rol del aprendiz como el del facilitador, guía, instructor o profesor de Yoga.

Como seres humanos todos estamos expuestos a los factores condicionantes de la cultura en la que vivimos. Por lo tanto es importante que tanto quien ocupe el rol de organizar y dar clases de Yoga como quien esté en el lugar del alumno asuma la importancia de cumplir con un programa regular de práctica para conseguir resultados positivos.

Organizar unas clases regulares de Yoga, sostenerlas y estar disponibles para que los asistentes puedan practicar y realizar su camino de autoconocimiento lleva mucha energía. El amor y la profunda convicción de que Yoga es una disciplina maravillosamente transformadora está presente (o debe estarlo) en el universo filosófico y espiritual que rodea a la mayoría de los dadores de Yoga, pero, de todas formas, se pone una gran cantidad de energía real en la formación dentro de la disciplina y en la organización y sostenimiento de las clases que se dan.

Si no hay una propuesta de constancia que sea una referencia para el aprendiz, difícilmente pueda haber luego por parte del alumnado un compromiso con las clases. Pero una vez que existe ese lugar al que ir a practicar Yoga siempre, es fundamental que el practicante tome como prioritario el factor de la permanencia y la profundización para alcanzar niveles reales de cambio y autoconocimiento.
El camino del progreso y trascendencia de las reglas de la oferta y la demanda del mundo de producción y consumo del que Yoga debería estar exento (o por lo menos alejado o en un estado de protección) nos puede conducir a tomar la práctica de actividades de crecimiento personal como una oportunidad para valorar cada acto de quienes proponen la creación y el sostenimiento de espacios para que se practiquen esas disciplinas entre nosotros.

Conectar con los demás de una manera profunda nos puede ayudar a tomar consciencia de que detrás de cada acto hay un ser humano como nosotros. Intentar dedicar un tiempo y algo de atención a las personas que dedican sus energías vitales a crear espacios en los que transformar nuestros estados internos y la propia consciencia, pueden llevarnos a, por ejemplo, dejar de saltar de un lado a otro como consumidores para valorar la existencia de los lugares reales que puedan abrirnos las puertas a lo que realmente necesitamos para vivir en un estado más equilibrado, saludable y consciente en medio del mundo contemporáneo.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico                             
Diplomado en Medicina Ayurveda




12 ago. 2019

Si quieres saber cómo es Yoga, experiméntalo.


por Pablo Rego | Me siguen preguntando si “Yoga es sólo para gente grande”. Sigo escuchando comentar que “en Yoga hay que estar quietos mirando un punto fijo durante una hora”. Siguen preguntando desde el prejuiciosi Yoga es aburrido” o “si se habla todo el tiempo de filosofía o de las emociones”. Si realmente te interesa, te cuento:

Muchas veces las experiencias que se viven quedan marcadas a fuego. Los profes (o pseudo-profes) que pasan o han pasado por nuestras vidas dejan y dejaron su huella y quienes han practicado o practican Yoga con ellos se han quedado con una idea de lo que es el Yoga, que muchas veces no se ajusta a la visión actual que se ha difundido en todo el mundo. Esta visión actual considera TODOS los aspectos del ser contemporáneo: su ritmo de vida, sus preocupaciones, la información que hay a nuestro alrededor, otras disciplinas de trabajo corporal, etc.

También, y es lo más reconfortante, hay profesores de Yoga que dejan y que han dejado una impresión positiva en las personas, por su compromiso con la actividad, por su sabiduría y por su comprensión del ser humano de cada época.

Ambas manifestaciones del profe de Yoga quedan grabadas en la gente, algunos por los gratos recuerdos y otros por su poca profesionalidad o su caricaturezca manera de actuar, más desde un personaje que con la intención de ayudar al prójimo.


¿Qué hacemos en Yoga?

Primero que todo nos permitimos relajar todas las alertas, dejamos de lado las preocupaciones del día o de la vida, accediendo a un espacio seguro en el que podemos dejar de cuidarnos para ocuparnos de lo que nos pasa (cada uno con sus cosas y sin que sea necesario contar nada), creando un climapropicio para que el Yoga actúe en nosotros.

Desde el comienzo hasta el final de la clase realizamosactividades propias de la disciplina que incluyen el entrenamiento del cuerpo (a través de las posturas de Yoga trabajando fuerza, resistencia, estiramientos y la movilización de cada parte del cuerpo, incluso algunas que desconocidas ;) ), elentrenamiento y educación de la respiración para conseguir un mejor funcionamiento de la oxigenación y de todo el metabolismo en el cuerpo y el aprendizaje que nos conduce al control del sistema respiratorio y de la mente.

Nada de lo que hacemos tiene como objetivo llenarnos de conceptos inútiles o la obligación de plantearse nada que no estemos dispuestos a trabajar en nosotros mismos. Todo lo que hacemos es para encontrar un mejor equilibrio, liberar los típicos dolores (como los de espalda, cintura, cabeza, cuello, etc.), liberar emociones y tensiones que vamos acumulando como una bola de nieve que nos dificulta el buen desarrollo de nuestra cotidianidad y alimentar la serenidad de una manera que en el resto de las actividades que hacemos no es posible.

¿Yoga es sólo para señoras mayores?

¡Nooooooooooooooooooooo!  

¿Quiénes pueden practicar Yoga?
TODOS. Dependiendo de ciertas características muy puntuales la gran mayoría de la población puede participar de las clases de Yoga adaptándose cada uno a los ejercicios que también se adaptan a las necesidades de los grupos.

Mujeres, Varones, adolescentes, adultos jóvenes, de edad media y mayores, todos tenemos algo para aprovechar en una clase de Yoga, pero lo más importante es practicar, hacer las posturas, los ejercicios, confiar en que Yoga, practicado durante un tiempo, nos va a ayudar a mejorar en más aspectos de los que podemos imaginar.


Si quieres saber cómo es, prueba una clase.

Las preguntas sin respuestas no suelen desasnarnos ni enseñarnos nada. El miedo a lo que desconocemos y el poder de la mente para alejarnos de lo que puede hacernos bien se complotan para que, en lugar de preguntarle a las personas que saben (a los practicantes que han hecho de Yoga su actividad habitual o al Profesor Profesora de Yoga), se hagan conjeturas, se alimenten supuestos, se refuercen los NO y acabemos consiguiendo con ello estar física y mentalmente cada vez peor.

Yoga puede ayudarte a mejorar en mucho, pero para ello es importante permitirse dejar de dar vueltas e ir a tomar una clase.

Más aún si tenemos dolores crónicos, principio de estrés o un estrés declarado, dolencias psicosomáticas como enfermedades de la piel o algunas del sistema nervioso como la fibromialgia o algunos tipos de hipertensión, colesterol o diabetes producidas por el sistema nervioso y la mente.

Todos podemos practicar Yoga, es una gran actividad que ayuda a mucha gente a estar mejor en la que no hay macumbas ni brujería, en la que se respetan las creencias personales y religiosas de cada uno, que tiene algunas particularidades heredadas de la cultura de su origen (India) que la hacen muy interesante porque aporta otro punto de vista al habitual.

Yoga es una actividad en las que hay buena onda (porque de eso se trata), que no se practica para “divertirse” o “no aburrirse” sino para mejorar todo lo posible el metabolismo y el estado general del ser, con el agregado importante de tomaren cuenta la energía, las emociones y la mente que pueden influir positiva o negativamente en nuestra SALUD.

Si nunca practicaste, si tienes gente a tu alrededor que te dice que Yoga hace bien, si te habla de Yoga gente que hizo sólo dos clases o que nunca practicó, si tienes la sospecha de que es lo que necesitas, si tu médico o psicólogo te lo recomendó, permítete hacer la experiencia, consulta todo lo que necesites, pero no te pierdas la oportunidad de sumar a tu vida  la práctica de una actividad que sólo propone bienestar… si alguna vez tuviste una mala experiencia, si los prejuicios te lo impiden, si piensas que Yoga no es para ti, a lo mejor es momento de probar y darle un tiempo a la actividad que más ha crecido en el mundo en las últimas décadas como vehículo para encontrar el equilibrio total del ser humano. 

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©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta Integral
Diplomado en Medicina Ayurveda de India.

Foto: ©Freepik


8 ago. 2019

Navegando hacia una tierra de sueños con Rick Sparks.


por Pablo Rego | El reconocido pianista y compositor norteamericano Rick Sparks presenta su sexto álbum titulado “Hushabye” en el que continúa desarrollando su impresionante estilo único dentro de la música new age y el neoclásico en un disco creado para ayudar a los oyentes a relajarse, meditar y dormir en calma.

La música de Sparks es conocida por sus canciones melódicas y pacíficas que incluyen piano en diferentes  capas y arreglos de cuerdas aumentadas con suaves voces angelicales que vocalizan sin palabras acercando a la fuente de la creación.

A lo largo de las canciones de “Hushabye”, Sparks crea un clima que va conduciendo al oyente a un lugar de éxtasis, a un estado de meditación o al clima que surge al permanecer en silencio en un templo o en la naturaleza pura, dejándose transportar hacia la magnanimidad de lo existencial, más allá de la experiencias personales, la mente o los sentidos.

"Muchos de mis amigos y fans me han dicho durante años que usan mi música para relajarse después de un día duro, disfrutando de un tiempo de inactividad o que ayuda a sus hijos o a ellos mismos a dormir", explica Sparks. “Con eso en mente, quería grabar un álbum de música relajante para que tanto adultos como niños pudieran relajarse. Quería que las canciones de este álbum se sintieran como se siente apoyar la cabeza sobre la almohada favorita"


Hushabye”, subtitulado "Sail away to dreamland", es el sexto álbum de Sparks y contiene nueve nuevos temas originales, junto con sus arreglos instrumentales del exitoso pop "Love can make You happy" del grupo de la década de 1960 Mercy, así como la clásica canción infantil "Jesus loves me". Además del piano, las cuerdas y las voces, la música también incluye los sonidos de una flauta. El piano es el instrumento destacado de Sparks, pero es un arreglista experto que usa un sintetizador para dar a su música capas, texturas, colores y una profundidad adicional.

Las voces sin palabras en “Hushabye” fueron motivadas en parte por el amor de Rick hacia los arreglos vocales de Brian Wilson con los Beach Boys. Según Rick, “Brian siempre dijo que usaba armonías vocales de tres partes porque para su oído sonaban como ángeles. Tomé eso en serio usando voces sin palabras que suenan angelicales cantando armonías de varias partes. Las voces en ”Hushabye“ también me recuerdan los tonos puros de un clásico coro inglés de niños".

Las canciones de Sparks hablan de inocencia, de paz, de amor, de los sueños de aquellos que se emocionan visualizando un mundo en el que reine la armonía. Habla de amistad, trayendo sabiduría de Oriente, pero también conectando con la filosofía y la espiritualidad occidental. Conecta con la idea de volar, de estar cerca de las nubes y de los ángeles como una experiencia más allá de lo mental, más cerca de lo sensorial del alma.

Según Rick Sparks, “Mi mayor deseo como artista es crear música que alimente el alma, que inspire y eleve. Abrazo totalmente el poder de la música para llenar nuestras vidas de belleza"

© Pablo Rego

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1 ago. 2019

La peligrosa adicción a la adrenalina.


por Pablo Rego | En nuestro mundo contemporáneo se volvió algo normal ponerse en situaciones que provoquen sensaciones o emociones intensas. Como una manera de “sentirnos más vivos” vamos probando actividades que provoquen esa sensación única, que es la inyección de adrenalina natural en el cuerpo. Pero cuidado, el abuso de esa práctica puede causar daños irreparables en nuestro organismo.

Frases como “la adrenalina te hace feliz”, “conéctate  con tu adrenalina” o “me encanta la adrenalina” se van naturalizando y llegan a leerse o escucharse como recursos publicitarios para atraer a las personas hacia la actividad física intensa o hacia la práctica de actividades de riesgo.

Si bien es cierto que la adrenalina puede sacarnos de una situación de letargo o sedentarismo, el estilo de vida actual combina malamente el sedentarismo físico con el estrés y este último es un gran productor de adrenalina en el cuerpo.

Así que, cuando se busca realizar actividades intensas o que creen la sensación de poner en riesgo la vida, es importante tener en cuenta cual es nuestro nivel de estrés de base, ya que ir hacia la intensidad puede ser peligroso para la salud. En cambio, en lugar de ir hacia la intensidad emocional, para equilibrar el estrés es recomendable practicar actividades como Yoga o Meditación que aportan serenidad y equilibrio a los sistemas nervioso, circulatorio, respiratorio y endócrino y, por ende, regulan los niveles de adrenalina.


Qué es la adrenalina y por qué se produce.

Esta sustancia está presente en nuestro cuerpo humano de manera natural. Es una hormona y neurotransmisor que produce las glándulas suprarrenales (relacionadas con los riñones) ante una situación de peligro. Emocionalmente, la presencia de la adrenalina en el cuerpo, nos crea la sensación de libertad o de hacer posible la superación de una situación de peligro inminente.

También conocida como epinefrina, esta sustancia debería ser utilizada eventualmente y de manera natural, sólo en situaciones de alarma, de miedo o de peligro ya que su inyección hace que el organismo se hiper-active inmediatamente, acelerando el ritmo cardíaco y respiratorio, dilatando las pupilas, aumentando la presión sanguínea, deteniendo el movimiento intestinal y echando mano de las reservas de glucógeno que el cuerpo conserva como un tesoro sólo para ayudarnos a conservar nuestras vidas.

En un mundo menos estresado, con menos influencia de la mente y de lo virtual y más relacionado con nuestros instintos, ante el peligro, el cuerpo se prepara para luchar o escapar disponiendo de una fuerza sobrehumana o más allá de lo habitual.

En la actualidad, la sensación de peligro está más presente de lo que quizá llegamos a percibir. Si al exceso de actividad de la mente le sumamos la sensación de inestabilidad creada por los trabajos actuales, a eso le agregamos el ritmo agresivo de la vida en las grandes urbes y el exceso de utilización de dispositivos audiovisuales, tendremos un ambiente mental y emocional que alteran la calma necesaria del organismo, utilizando recursos como la adrenalina de manera innecesaria e inconsciente.

Pero, al mismo tiempo, la falta de interés en lo que hacemos, sumado a la rutina de ser funcionales a un sistema que devora nuestras vidas y la falta de horizonte a la que estamos sometidos para alcanzar las metas que nos imponen hacen que tengamos la sensación de que nuestras vidas son aburridas o faltas de situaciones emocionantes, por lo que, en nuestro tiempo libre o cuando estamos fuera del trabajo o del estudio, buscamos actividades que nos activen, otra vez, esas sensaciones vitales.


La utilización positiva de la  adrenalina

Si bien es importante no abusar de esta sustancia extraordinaria creada por el ser humano para su propia supervivencia, es importante destacar su utilización en el ámbito de la medicina que ha conseguido salvar vidas. La conciencia de su existencia se la ha utilizado como fundamento para la recomendación de la experimentación de la alegría o la práctica de actividad física en situaciones de sedentarismo.

Desde hace más de un siglo esta hormona se sintetiza en laboratorios y se ha ido utilizando con mayor o menor cotidianidad en afecciones como paros cardiorrespiratorios, anafilaxias y sangrados superficiales. En un tiempo se utilizaba para tratar broncoespasmos o la hipoglucemia y suele utilizarse también para tratar problemas respiratorios.

Estudiados las consecuencias que experimenta el cuerpo ante la presencia de la adrenalina, puede inferirse que ante la ausencia total de estos síntomas su presencia puede crear las situaciones necesarias para equilibrar el organismo.

La adrenalina y los riñones

Las glándulas suprarrenales están pegadas a los riñones y todo lo que afecta su funcionamiento, en mayor o menor medida, afecta el ambiente de los riñones. Estas glándulas, sumadas a los riñones y el movimiento de la respiración crean un ambiente energético que tiene muchísimo que ver con el plexo solar, conocido en Yoga como Manipura chakra o tercer chakra.

Esta fuerza vital, que también es considerada por la medicina china como fundamental para la existencia, es la que regula o se manifiesta, equilibrada o desequilibrada, ante la falta de autoestima o una correcta manifestación del poder personal. Las glándulas suprarrenales reaccionan ante el temor y lo que suele compensar eso es el trabajo sobre la confianza.
Si todo el ambiente de los riñones se ve permanentemente sometido a espasmos físicos, hormonales y energéticos su funcionamiento normal se verá alterado y se intoxicarán creando problemas funcionales y conduciéndonos a las enfermedades típicas del órgano y su sistema.

Por supuesto que todo ello puede ser controlado trabajando sobre el equilibrio de la mente que es la que crea el estrés a partir de situaciones ficticias que alteran las emociones llevándonos a tensiones evitables e innecesarias.

Por ello, practicar actividades que movilicen y estiren el área de los riñones, liberará su tensión física y energética ayudando a su equilibrio. Si a eso le sumamos la relajación profunda y la meditación conseguiremos liberar el cuadro tensional que crea todo este desequilibrio en la zona.  

El exceso de adrenalina

Cuando la adrenalina se presenta en el cuerpo esporádicamente y por razones puntuales (buscadas o no) podremos advertir sus consecuencias: fatiga, somnolencia, algunos dolores en el los músculos u órganos producto de los excesos que esta sustancia permite hacer al cuerpo más allá de sus posibilidades normales. Pero volviendo todo a la normalidad, con descanso y hábitos equilibradores, esas sensaciones al cabo de poco tiempo desaparecerán.

En cambio, si vivimos en estados de alerta permanente o nos sometemos asiduamente a situaciones extremas o demasiado intensas crearemos desequilibrios que pueden volverse crónicos o despertar enfermedades como la hipertensión, problemas cardíacos o la diabetes ya que se mantienen elevados los niveles de glucosa.

Si observamos cuáles son las consecuencias de una inyección de adrenalina en el cuerpo, podremos llegar fácilmente a la conclusión de cuáles son los efectos lógicos y los desequilibrios que puede traer al organismo.

El estrés acumulado y la presencia permanente de altos niveles de adrenalina pueden volver crónicos ciertos males. Si no moderamos la intensidad de la respiración y el ritmo cardiaco sufriremos de hipertensión, cefaleas,  migrañas, náuseas o mareos permanentes. Además pueden aparecer el insomnio, visión temporalmente nublada e irritabilidad.

La sensación de bienestar temporal creado por esta hormona es similar al que producen otras drogas y su presenciase puede volver adictiva. Cuando se dan estos casos, cada vez más habituales, de adicción a la adrenalina que produce el propio cuerpo puede aparecer el síndrome de “Pontius” que se manifiesta como una modificación de la percepción del peligro que conduce a la pérdida del propio cuidado en situaciones que dejarán de parecernos riesgosas para transitarlas como normales, pudiendo así poner en riesgo la vida.


Equilibrando

Puede que ciertos gimnasios o los promotores de ciertas actividades muy relacionadas con 
las bases inconscientes de nuestra sociedad contemporánea promocionen la producción de adrenalina como algo positivo y sin consecuencias, pero es importante tener en cuenta lo delicado del tema y que lo que siempre nos va a ayudar a estar saludables no son las situaciones extremas sino la búsqueda de los equilibrios naturales.

Si pasamos demasiado tiempo en situación sedentaria y consumiendo entretenimiento o realizando actividades placenteras, es importante salir a caminar, despejar nuestra vista y la mente mirando el entorno, la naturaleza, pasear por un parque y realizar actividades como la natación, la práctica de Yoga, la meditación, el Qui Gong, Tai Chi o cualesquiera de las actividades disponibles para la activación del metabolismo dentro de un contexto razonable.

Si por el contrario estamos todo el día conectados a los medios digitales, a la televisión, trabajando bajo presión o en ambientes estresantes y estamos al borde del colapso lo más inteligente no es saltar al vacío o ir a un gimnasio para que nos arenguen con gritos o nos aturdan con música a todo volumen realizando actividades que nos alteren aún más.

Las actividades excitantes no son malas ni desaconsejables, activan el organismo y crean un estado de intensidad que dentro de cierto rango de moderación inspirando una sensación de disfrute y placer agradable. Pero antes de someterse a esas actividades es muy importante tener en cuenta de dónde venimos. Ya que lo igual exacerba lo igual, si venimos del estrés estas actividades no nos van a liberar de él, más bien nos van llevar a colapsar.

En casos de estrés permanente, muy habituales por estos días, lo correcto es sosegarse y liberar la tensión acumulada, no con más tensión sino creando un clima físico, mental, emocional y energético que nos devuelva a nuestro centro para poder desarrollar las tareas cotidianas con más calma y equilibrio.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Masoterapeuta holísico
Diplomado en Medicina Ayurveda


Fotos © Freepik