17 oct. 2019

15 oct. 2019

Este estudio dice que Yoga disminuye las condiciones necesarias para la aparición de ciertas enfermedades típicas de la edad.

Según un estudio realizado en la Universidad Nacional de Ohio y publicado por la revista Psychosomatic Medicine, practicar Yoga regularmente puede disminuir los niveles de una sustancia presente en la sangre y reducir así la inflamación que aumenta debido al envejecimiento normal y al estrés. Esta sustancia suele estar presente en sangre en gran cantidad cuando aparecen enfermedades cardíacas, diabetes, artritis y otras dolencias relacionadas con la edad.

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Los investigadores, a través del estudio realizado con cincuenta mujeres, demostraron que las que practicaban Yoga de forma habitual tenían cantidades más bajas de la sustancia “citocina interleucina-6” (IL-6) en la sangre. Estas mujeres fueron sometidas a situaciones de estrés en el laboratorio y también mostraron aumentos menores de IL-6 en comparación con otras que tenían la misma edad y peso, pero que no eran practicantes de Yoga.

La IL-6 es una parte importante de la respuesta inflamatoria del cuerpo y está implicada en enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, diabetes tipo 2, artritis y una serie de otras enfermedades debilitantes relacionadas con la edad. La reducción de la inflamación puede proporcionar beneficios sustanciales para la salud a corto y largo plazo, sugieren los investigadores.

"Además de tener niveles más bajos de inflamación antes de la experiencia del estrés, también vimos respuestas inflamatorias más bajas al estrés entre las practicantes de Yoga expertas en el estudio", explicó Janice Kiecolt-Glaser, profesora de psiquiatría y psicología y autora principal del estudio.

"Con suerte, esto significa que las personas eventualmente pueden aprender a responder con menos intensidad y fuerza a los factores estresantes en su vida cotidiana mediante el uso de Yoga y otras disciplinas o técnicas para reducir el estrés".


El Estudio.

Para el estudio, los investigadores reunieron a un grupo de cincuenta mujeres con un promedio de cuarenta y un años de edad. Se dividieron en dos grupos: "novatas", que habían tomado clases de Yoga o que practicaban en casa con videos de Yoga durante no más de seis a doce sesiones, y "expertas", que habían practicado Yoga una o dos veces por semana durante al menos dos años, por lo menos dos veces por semana durante el último año.

A cada una de las mujeres se le pidió que asistiera a tres sesiones en el Centro de Investigación Clínica de la Universidad a intervalos de dos semanas. Cada sesión comenzó con los participantes llenando cuestionarios y completando varias pruebas psicológicas para medir los niveles de ánimo y ansiedad. Así mismo se le colocó un catéter en un brazo a cada una, a través del cual se podían tomar muestras de sangre varias veces durante las tareas de investigación para una evaluación posterior.

Luego, durante las visitas, las participantes realizaron varias tareas diseñadas para aumentar sus niveles de estrés, como por ejemplo, sumergir el pie en agua extremadamente fría durante un minuto, después de lo cual se les pidió que resolvieran una serie de problemas matemáticos sucesivamente más difíciles sin papel ni lápiz.

Después de estos "factores estresantes", las participantes hicieron una sesión de Yoga, caminaron sobre una cinta a un ritmo muy lento, diseñado para reflejar las demandas metabólicas de la sesión de Yoga, y también miraron videos neutros y bastante aburridos. Las tareas de cinta y video fueron diseñadas como condiciones de contraste para la sesión de Yoga.

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Observaciones.

Una vez que se analizaron las muestras de sangre después del estudio, los investigadores vieron que las mujeres etiquetadas como "novatas" tenían un cuarenta y uno por ciento más altos los niveles de la “citocina proinflamatoria IL-6” que las "expertas".

"En esencia, las expertas entraron al estudio con niveles más bajos de inflamación que las novatas, y las expertas también pudieron limitar mejor sus respuestas al estrés que las novatas", explicó Kiecolt-Glaser.

Los investigadores no encontraron las diferencias que esperaban entre las principiantes y expertas en sus respuestas fisiológicas a la sesión de Yoga.

La coautora Lisa Christian, profesora asistente de psicología, psiquiatría y obstetricia y ginecología, sugirió una posible razón:

"Las posturas de Yoga que utilizamos fueron elegidas entre aquellas que se pensaban que eran restauradoras o relajantes. Tuvimos que limitar los movimientos para que las principiantes las pudieran realizar tan bien como las expertas”.

"Parte del problema de clasificar exactamente qué hace que el Yoga sea efectivo para reducir el estrés es que si intentas descomponerlo en sus elementos constitutivos, como los movimientos o la respiración, es difícil decir qué cosa en particular está causando el efecto", dijo Christian, ella misma instructora de Yoga.


Conclusiones.

Ron Glaser, coautor y profesor de virología molecular, inmunología y genética médica, dijo que el estudio tiene algunas implicaciones bastante claras para la salud.

"Sabemos que la inflamación juega un papel importante en muchas enfermedades. El Yoga parece ser una forma simple y agradable de agregar una intervención que podría reducir los riesgos de desarrollar enfermedades cardíacas, diabetes y otras enfermedades relacionadas con la edad", dijo. "Esto es algo sencillo que las personas pueden hacer para ayudar a reducir sus riesgos de enfermedad".

Bill Malarkey, profesor de medicina interna y coautor del estudio, mencionó la inflexibilidad que habitualmente conlleva el envejecimiento. "Los músculos se acortan y se tensan con el tiempo, principalmente debido a la inactividad", dijo. "El estiramiento y el ejercicio que viene con el Yoga en realidad aumenta la flexibilidad de una persona y eso, a su vez, permite la relajación que puede reducir el estrés".

Malarkey considera que la adopción de Yoga u otro ejercicio similar por parte de las personas es una de las soluciones clave para nuestra actual crisis de atención médica. "Las personas necesitan ser educadas sobre esto. Deben asumir la responsabilidad de su salud y de cómo viven. Hacer Yoga y actividades similares pueden marcar la diferencia". Como médico clínico, dice, "Gran parte de mi tiempo lo paso tratando de hacer que la gente disminuya la velocidad".

Fuente: ScienceDaily

Artículo original en Inglés escrito por Earle Holland sobre materiales proporcionados por la Universidad Estatal de Ohio >> www.sciencedaily.com/releases/2010/01/100111122643.htm




11 oct. 2019

Encontrarse con uno mismo puede ser uno de los mayores temores.

por Pablo Rego | Son muchas las razones por las que las personas que desconocen el Yoga dicen no practicarlo: “que es aburrido”, “que no me engancho”, “que me duele alguna parte del cuerpo”, “que me cuesta concentrarme”, “que es demasiado suave” o “demasiado fuerte”, “que me da frío” o “calor”, “que me dijo alguien que no era bueno para algo” y un largo etcétera que puede reforzar ideas negativas. Pero es muy difícil escuchar decir “no puedo quedarme en silencio”, “me dan miedo mis propios pensamientos”, “no sé cómo permanecer una hora prestando atención a mí mismo” o “me atormenta no distraerme de mi propio ser”, poniendo en segundo lugar las razones superficiales para quedarse y aprender sobre el propio cuerpo, la propia mente y la propia dimensión espiritual.

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Lo diferente, lo mejor o lo peor de practicar Yoga.

Cuando las personas se acercan a Yoga desde un lugar cargado de prejuicios suelen darle el gusto a los demás, incluso al profesor o instructor con el que se han encontrado y al que no han podido evitar más, tomando una o dos clases para crear, con la excusa de haberlo experimentado, una nueva idea que utilizar cuando le pregunten “por qué no practicas Yoga”

Llegar a un sitio en el que no se impulsa a las personas a competir, ni se crean ambientes para aturdirse o exacerbar los egos, puede ser la panacea para quienes están hartos de esos valores de la sociedad. Pero algunos, o muchos, si en torno a la actividad que van a realizar (en este caso la sesión de yoga) faltan la mirada hacia el afuera o la mirada del otro, el conseguir ser el mejor, más rápido, más lindo o más perfecto, se encuentran perdidos y les cuesta encontrar su lugar.

Aquellos que tienen problemas de salud debido a la gran exigencia que hacen del cuerpo físico toda vez que descargan en el cuerpo emociones relacionadas con la necesidad de aceptación o la competencia, con la frustración o la apariencia, deben cambiar mucho el punto de vista de lo que es “estar saludable”, especialmente en lo referente a los condicionamientos mentales.

En eso se basan los prejuicios, en creer de antemano que estamos haciendo lo correcto sin observar que si tenemos problemas, a lo mejor no estamos tan acertados en lo que pensamos. Y como uno de los objetivos de Yoga es desbaratar las estructuras mentales para permitirnos realizar otras experiencias, la fuerza de las ideas preconcebidas hacen que, aun intentándolo, la práctica de Yoga no encaje para nada en esas ideas.


Comprender que los dolores y enfermedades son mensajes que debemos escuchar.

Pero muchas de las personas que llegan a la práctica de Yoga lo hacen con algún problema que resolver, luego de buscar en otros sitios respuestas que sólo los conceptos y la filosofía que respaldan una disciplina como Yoga les van a ofrecer. Es en esas diferencias con el resto de las actividades que está la puerta de entrada al universo de las respuestas.

Las ideas rígidas, muchas veces heredadas, van tallando el cuerpo físico. Esas ideas generan un filtro a través del cual creemos que lo bueno es sólo aquello que determinados seres o estamentos convalidan y desde allí elegimos la manera de realizar actividad física o intentamos encontrar un equilibrio emocional o mental sin observar que son esas mismas ideas las que nos llevan a enfermarnos o lesionarnos.

El cuerpo físico se va deteriorando, pasamos de unos simples dolores a dolencias crónicas, de situaciones estacionales a permanentes y en ese proceso insistimos con el punto de vista y con la manera de hacer las cosas, repitiendo los patrones que nos conducen a la enfermedad.

Se nos desalinea la columna vertebral, creamos tensiones en determinadas partes del cuerpo, siempre las mismas contracturas, puede que lleguemos a una intervención quirúrgica con la intención de corregir algunos trastornos. Se nos desordena el funcionamiento de los órganos de la respiración o de la digestión, sufrimos de tendinitis en los hombros o en las caderas y realizamos actividad física con la influencia de la misma carga emocional que nos lleva a esas situaciones. El descontrol de nuestra mente nos lleva a la preocupación u obsesiones recurrentes que devienen luego en ansiedad y pánico y queremos salir del laberinto usando los mismos elementos con que lo hemos construido.  

Si vivimos el día a día desde el rencor, el revanchismo, la reacción, reforzando la creencia de que conseguiremos algo bueno intentando alcanzar las cosas por la fuerza o a través de ella, si percibimos todo como una carrera y una competencia, en donde unos son los buenos y otros los malos, unos ganadores y otros perdedores, estaremos compitiendo aunque no sea necesario y nos desequilibraremos, aun cuando estemos realizando actividad física.

Aunque el cuerpo nos hable a través de los dolores o las enfermedades que pueden crearse a partir de esas estructuras basadas en ideas, creencias o hábitos, podemos llegar a creer que por el mismo camino que nos desequilibramos y desarmonizamos vamos a lograr encausar nuestra salud. Aunque parezca obvio decirlo, así sólo lograremos más desarmonía y un estado menos saludable.

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El hábito del silencio y la quietud.

Llegar a Yoga con la idea de que allí las cosas deberían ser de una u otra manera es perdernos la oportunidad de aprender algo esencial y es que las ideas pueden ser descartadas. Pero si dedico gran parte de mi día a reforzar unas estructuras mentales, desecharlas me va a resultar un sacrilegio.

La invitación a soltar creencias y perjuicios para tratar de percibir desde el silencio, sin el impulso de correr o competir, puede resultarnos violento y asfixiante, sobre todo si no alcanzamos a vislumbrar un plan B similar al que traíamos de casa, detrás de esa invitación.

El desconocimiento de cómo es permanecer en silencio o en un estado de quietud, aunque pasen muchas cosas en un plano sutil que nos cueste ver al principio, hace que quienes nunca antes hayan estado en esa situación se sientan completamente perdidos y desarmados, cuando la sesión de Yoga pasa por momentos de relajación, contemplación o permanencia en quietud en una postura.


Es en esas situaciones, aparentemente pequeñas e inofensivas, que muchos aspirante a practicantes o iniciantes se apegan a las ideas de todo lo demás (que no es otra cosa que lo que los está enfermando) para justificarse y argumentar todo tipo de situaciones hasta convencerse de que Yoga no es para ellos. En el silencio y la quietud afloran los miedos, las inseguridades o las situaciones sin resolver. Y el camino de autoconocimiento que es Yoga muchas veces comienza por ahí, por la superación de aquello que ignoramos u ocultamos de nosotros mismos.

Por el contrario, quien llega cansado de sus propias dificultades y de los recursos que la sociedad le brinda para aturdirse y distraerse de sí mismo, quien ha llegado a comprender que necesita una guía o ayuda para aprender a hacer otras cosas, quien está dispuesto a cambiar y soltar los patrones tóxicos, comprende rápidamente que los recursos y situaciones que el Yoga le ofrece son la manera de cambiar el enfoque de todo lo conocido para, con tiempo y paciencia, desarticular los conceptos mentales que llevan al desequilibrio.

No se puede forzar a alguien a hacer lo que no comprende. No puede saberse cuál de los golpes será el último. Cuando aquel que cree que sus ideas son más valiosas que su salud llega al límite del orgullo y se rinde ante la posibilidad de cambiar para romper el círculo vicioso, el Yoga estará allí con sus miles de años de sabiduría para mostrarles el camino de la tolerancia, el respeto de sí mismo y la posibilidad de tomar la decisión de dejar de luchar para fluir con el devenir de las circunstancias, sin perder de vista el centro del equilibrio mental y emocional que nos mantiene más cerca de la salud.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico
Diplomado en Medicina Ayurveda de India

4 oct. 2019

Video: Ejercicios simples para activar y aliviar las piernas - Yoga con Pablo Rego.

Aprende a activar el metabolismo y liberar la tensión de las articulaciones de las piernas realizando estos simples ejercicios que Pablo Rego te explica paso a paso en este tutorial.






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