1 sept. 2018

Primavera, época de adaptación al calor.

Foto ©Freepik
por Pablo RegoLa primavera es una época de transición en la que el cuerpo humano se adapta paulatinamente al ambiente imperante, pasando de la frialdad y lentitud del invierno a un entorno de mayor actividad y energía. Ser conscientes de este proceso nos puede aportar estabilidad y armonía durante el tiempo que dura la transición y ayudar a experimentar un mejor periodo estival.

Transiciones

Así como la plenitud del invierno y el verano nos plantean un ambiente de cierta estabilidad climática, aunque extrema, teniendo la certeza de que, más allá de las variaciones propias de la zona que habitemos, serán el frío o el calor las referencias que tendremos que aceptar día a día, la primavera y el otoño son estaciones transicionales en las que vamos pasando de un estado a otro. Es por ello que durante estas estaciones, y sobre todo al comienzo de las mismas, tenemos la oportunidad de predisponernos de la mejor manera a las épocas de climas más intensos.

Aunque sea obvio decirlo, al comenzar la primavera dejamos atrás el invierno y sus condiciones, que producen una cierta “intoxicación” en el cuerpo producto de la ralentización del metabolismo, por los días cortos y el clima adverso para el movimiento o debido al tipo de comida que ingerimos, más pesada y calórica.

Un par de semanas antes del equinoccio de la primavera propiamente dicho, las condiciones ambientales empiezan a cambiar más notoriamente y es lógico empezar a modificar algunos hábitos. El cuerpo lo sabe, su regulación interior nos va a empezar a pedir otros alimentos o modificar nuestra rutina de ejercicios, dejar fluir la comunicación hacia el afuera y despojarnos de las rigideces incómodas de la época invernal.

Pero, como el tiempo frío nos modifica las estructuras internas y nos vuelve más emocionales, existe una predisposición a sostener unos estados internos, sobre todo mentales y emocionales, más acordes con el invierno que con la primavera que se aproxima, por lo que es importante ser conscientes de este período de transición observando esas conductas y permitiéndonos soltar esas rigideces para empezar a fluir hacia la desintoxicación general del Ser.

La desintoxicación se manifiesta naturalmente durante el comienzo de la primavera y, si no realizamos ninguna acción positiva y sanadora, puede que durante toda la estación, eliminando toxinas por lo que se hacen visibles alergias o mucosidades.

Al llegar el aumento de la temperatura, una presencia más fuerte del sol, el calentamiento de la parte de la Tierra que habitamos, percibimos una mayor influencia del elemento fuego, que se vuelve un aliado fundamental para elevar el poder digestivo de nuestro organismo y la depuración de nuestro cuerpo a través de, por ejemplo, el sudor.

Según Ayurveda (medicina tradicional de la India reconocida por la OMS) durante el invierno, la digestión, igual que las emociones y la influencia del medio ambiente, se ven afectados por lo que es normal que surjan desequilibrios. Es en el invierno que, por regla general, el Dosha Kapha (agua + tierra) aumenta. Este Dosha tiene las cualidades de ‘frío’, ‘líquido’, ‘pesado’ y ‘viscoso’. Dada una mayor presencia de estas características el cuerpo genera secreciones nasales  –“líquidos”, “viscoso”- durante varios días en primavera y la sensación de “pesadez” en la cabeza. También percibir un estado general de cansancio puede deberse a un exceso de Kapha.

Por ello es importante ayudar al organismo a regular su equilibrio, adecuando la alimentación, el ejercicio físico, atendiendo a las emociones y utilizando la respiración como herramienta de armonización natural.

La alimentación.

Siguiendo las enseñanzas milenarias del Ayurveda es importante sincronizarnos con el ambiente que nos rodea y prestar atención a los alimentos que tomamos en relación con los beneficios o perjuicios que puedan aportar a nuestro organismo.

Debemos dar prioridad a alimentos tibios que contengan los sabores picantes y astringentes y evitar los excesivamente dulces y fríos. Aun así, todos los sabores deben estar presentes en las comidas.

Esta recomendación es una generalidad específica para la primavera, ya que es importante conocer nuestro biotipo a través del cual Ayurveda nos va a dar una idea aún más amplia de lo que debemos comer cada uno. De todas formas estas recomendaciones generales nos serán útiles para orientarnos hacia unos hábitos que nos ayudarán a pasar mejor del invierno al verano.

A medida que nos aproximemos al verano, es importante reducir el picante, ya que es un sabor relacionado con el elemento fuego, elemento éste que estará presente en plenitud en la estación veraniega.
Foto ©Freepik
La dieta

Lo que es importante en primavera es una dieta ligera, templada y fortalecedora del poder digestivo.

El desayuno debe ser liviano dado que el metabolismo se encuentra lento y no podrá digerir una ingesta pesada por la mañana. Al necesitar menos calorías, podemos comenzar el día con un desayuno liviano e ir agregando estructura a lo que comamos más adelante durante el día.

Es recomendable comenzar el día con un té que active la digestión donde estén presentes los sabores “picante” y “astringente”, como por ejemplo una decocción de jengibre con un poco de limón y miel (no añadir la miel hasta que el té esté para ser bebido ya que puede ser toxica a altas temperaturas)

Esta decocción de jengibre y limón se puede tomar también una hora antes del almuerzo para depurar y activar el metabolismo, sólo que en lugar de agregarle miel se le puede agregar una pizca de sal marina.

La comida del almuerzo será más apropiada para este tiempo con la presencia de especias como comino, cilantro, cúrcuma, jengibre, pimienta, clavo, canela  y algo de sal marina.

Para cerrar el círculo del día se recomienda no cenar tarde e ingerir algo liviano y caliente, como por ejemplo sopas de hortalizas o de arroz que puede combinarse con una sopa ligera de lentejas amarillas.

Es importante no superponer comidas y dejar pasar más tiempo entre ellas que lo que habitualmente se hace en invierno. Esperar lo suficiente y activar el metabolismo con un té un buen rato antes de la siguiente ingesta es importante para ayudar al cuerpo a recuperar su fuego digestivo.

A medida que los días se vayan haciendo más cálidos se recomienda aumentar progresivamente las comidas templadas y reducir las calientes. 

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Actividad física

La realización de ejercicio debe estar presente durante todo el año, pero es muy importante hacerlo en primavera. Las estaciones intermedias nos permiten realizar todo el abanico de ejercicios sin padecer frío o calor excesivo, por lo que los meses de primavera son ideales para realizar cualquier tipo de ejercicio.

Una rutina de Yoga variada nos ayudará a entrenar el cuerpo, liberarlo de toxinas, armonizar las emociones y activar completamente el metabolismo.  Es importante la regularidad para que el cuerpo tenga tiempo de activarse conforme vayan pasando los días. Se recomienda hacer un poco cada día y evitar los típicos espasmos entusiastas de hacer mucho un día y nada en los siguientes.

A medida que vaya aumentando la temperatura ambiental el cuerpo estará más predispuesto a estirarse. Si estuvimos realizando actividad física durante el invierno continuaremos naturalmente con las rutinas que veníamos haciendo, aprovechando los días cálidos para aumentar las elongaciones.

Si hicimos poco o nada de ejercicio durante el invierno, aprovechar el comienzo de la primavera o los últimos días del invierno para retomar o comenzar es una muy buena idea, ya que llegaremos a la segunda mitad de la primavera con una mejor predisposición a aprovechar las bondades del calor.

Si de activar el metabolismo se trata, entonces es recomendable cambiar la siesta por una caminata al aire libre. Eso nos hará sentir más livianos y nos ayudará a cambiar un estado de somnolencia por uno más activo que nos ayudará a disfrutar de esta estación de transición.

La emociones

El invierno suele ser una estación complicada para el mundo emocional. Los elementos tierra y agua aumentan su influencia en el organismo conduciéndonos a un estado de tristeza, melancolía y hasta depresión.

Es importante tomar en cuenta que, más allá de problemas que puedan estar afectándonos psicológicamente, disminuir la influencia de estos elementos nos ayudará a cambiar el punto de vista de nuestro entorno o de aquellos temas que creemos de difícil solución.

Tener en cuenta esto, aportar el elemento fuego a comienzos de la primavera y sobre el final del invierno nos va a ayudar a fluir naturalmente con el calor ascendente para salir lo antes posible de ese letargo que nos impide tomar el sol al aire libre, realizar nuestras actividades de manera positiva y reducir las posibilidades de contraer alguna enfermedad producto del exceso de toxinas acumuladas en el cuerpo.

La respiración

La ciencia del Pranayama (control de la energía a través de la respiración)  nos ayudará siempre a desintoxicarnos y a activar el metabolismo.

Ejercicios como Kapalabhati Pranayama o Bhastrika Pranayama nos ayudarán a liberar las fosas nasales de la mucosidad típica del comienzo de la primavera, además de provocar el aumento de la energía.

Mantener las vías respiratorias limpias es muy importante para una buena oxigenación del organismo. Estos ejercicios recomendados y otros, como las duchas nasales, nos ayudarán a cargar mejor las baterías de nuestro cuerpo energético elevando nuestra voluntad y creando una sinergia positiva para encarar con el mejor ánimo posible las rutinas de alimentación y ejercicios de la primavera.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico
Diplomado en Medicina Ayurveda de India

22 ago. 2018

Postura de El Arco ó Dhanurasana

Pablo Rego explica los detalles para el armado de la postura de El Arco o Dhanurasana, una postura que forma parte de las serie clásica de Hatha Yoga "Rishikesh", ampliamente difundida desde hace décadas en Occidente.




16 ago. 2018

La influencia visual de las redes sociales en la práctica contemporánea de Yoga.

Foto ©Freepik

por Pablo Rego | Durante la práctica de Yoga es fundamental tener presente la experiencia, las sensaciones, la consciencia del mundo interior. La estética de las posturas debe surgir de la búsqueda sutil del detalle y no de la forma externa de lo físico. La excesiva influencia del mundo de la imagen provoca y propone la imitación de la forma, transformando el concepto “postura” en algo para ser mostrado.

La Postura.

Postura podría ser la traducción de asana. Es la palabra que se usa para definir la acción de construir una forma con el cuerpo físico, pero también es importante tener en cuenta todo aquello que contiene el concepto de “asana”, como la atención, la concentración, la respiración, la conexión con el “sentido interior” y la consciencia de la dimensión energética.

En Occidente, postura o pose, se usa habitualmente para definir un acto, una puesta en escena, la creación de un personaje para ser actuado hacia los demás. Algo que se enfoca más en lo externo y superficial que en lo profundo y consciente.

Cuando las redes sociales nos invaden con sus imágenes perfectas de cuerpos perfectos “practicando Yoga” no siempre podemos tener la certeza de que esa imagen que estamos mirando es de un practicante que está realizando una asana con todos los sentidos puestos en la práctica. Más bien, podríamos asegurar que, en la mayoría de los casos, ese momento fotografiado no es de Yoga sino de la práctica de una postura para ser mostrada.

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La estética.

La proliferación de imágenes de todo tipo va creando una idea de la realidad que se separa poco a poco de la verdad. No porque lo que vemos no sea cierto, sino porque lo que se muestra en las redes sociales suele no serlo todo, quedando fuera de ese imaginario mucho más de lo que se ve.

Así, la competencia, el orgullo, los egos o el narcisismo crean un standard que se va alejando de lo que la mayoría puede alcanzar. Este fenómeno trasciende al Yoga y va modificando, sobre todo en ciertos segmentos etarios, los hábitos y objetivos de las personas.

Cuando la exposición se vuelve modelo muchos practicantes normales, con limitaciones normales, sin la posibilidad de desarrollar su práctica más allá de la etapa inicial en la que, además de cumplir con múltiples actividades y exigencias de las sociedades contemporáneas, dedican algunas horas semanales a la práctica de Yoga, ven en esos modelos un Yoga físico inalcanzable, un modelo frustrante, admirable, pero completamente alejado de sus vidas, llegando a creer que “eso es el Yoga”, algo imposible de realizar.

Y aunque esas imágenes, muchas veces maravillosas y bellas, puedan ser motivantes para algunos, a otros muchos puede resultarles un modelo nocivo, ya que, alguien que no ha desarrollado mucho la práctica se verá frustrado al intentar imitar unas posturas complejas y, desde lo estético, aparentemente perfectas.

Lamentablemente y cada vez más, esa estética se vuelve un modelo a seguir y como ocurre en otras áreas de la vida y por otras influencias contemporáneas, como lo fue en menor medida la TV en el pasado, el objetivo de alcanzar esa imagen, la foto, la postura perfecta hecha por un cuerpo perfecto, ocupa el lugar central del aficionado al Yoga.

¿A favor o en contra?

Ni lo uno ni lo otro. Es lógico que la búsqueda de la belleza y la perfección en la estética vayan ganando lugar en un ámbito ciento por ciento visual, pero es importante tener en cuenta que el Yoga no es una práctica eminentemente visual si no, más bien, todo lo contrario.

De hecho la vista es un sentido que contribuye en mucho a la activación de la mente y es un sentido muy potente que debe ser moderado y del que es muy recomendable prescindir durante la realización consciente y profunda del Yoga.

Si bien es cierto que aquellos practicantes avanzados, de cuerpos delgados, con ropa especial, con un mat de yoga de diseño y la posibilidad de viajar por el mundo o practicar en salas muy bien arregladas, al tomarse una fotografía crean una imagen estéticamente atractiva. Pero tomar eso como modelo es poner en la práctica cotidiana del Yoga una cantidad de elementos ajenos a la misma que podrían ser las consecuencias de algunos, pero no el objetivo de todos.

Un verdadero practicante de Yoga se mueve como un animal sensitivo, atento a las sensaciones del cuerpo; realiza su práctica en el mejor lugar posible, pero puede practicar en cualquier parte, con cualquier indumentaria y sobre cualquier superficie, sin importar el precio, el color o la marca de su ropa o de su colchoneta.

Lo que los demás vean será lo menos importante, ya que hacer Yoga en cualquier parte y bajo cualquier circunstancia (no por ello las peores) es un desafío que el yogui sabe que debe trascender.

Foto ©Freepik
Las influencias occidentales sobre las formas.

El Yoga nació en un mundo sensitivo. El origen de su práctica tiene todo que ver con las sensaciones, con la percepción y con la imitación de la naturaleza. Le existencia del Yoga sólo puede darse en un mundo donde lo importante no es como me veo sino cómo lo siento, como me percibo. Todo lo que hacemos es observado por otros, pero no es la mirada de los otros lo que manda en Yoga, sino la observación de la propia consciencia.

Por ello la imitación en la práctica tiene sus límites, ya que, la mayor parte de la construcción de una asana es lo que podemos sentir al ir perfeccionándola; y aquí la estética es lo último, es sólo la consecuencia.

En Occidente y a lo largo de las últimas tres o cuatro décadas, las formas de la práctica han ido variando según han sido influidas por diferentes disciplinas propias, como la gimnasia deportiva o la danza.

Así es que muchas veces se observan cuerpos entrenados en otras disciplinas de entrenamiento físico, quizá durante cinco o diez años y desde la infancia, tomando el yoga como una forma más de destreza física, creando formas y movimientos particulares que no siempre son aquellos que se pueden observar en un practicante que ha desarrollado un camino similar sólo en Yoga.

Lo uno no invalida a lo otro, pero Yoga es Yoga y su práctica crea muchas condiciones en el Ser que van más allá de lo físico, dejando de lado aspectos como la estética (o la mirada de los otros) y la competencia, elementos que condicionan absolutamente el desarrollo en otras disciplinas, especialmente en Occidente.

Lo puramente visual.

Las redes sociales han llegado para quedarse y su utilización es parte de la vida contemporánea, pero es importante mantener presente que Yoga lleva cinco mil años de evolución y que sus raíces son fundamentales, ya que sin ellas esta disciplina no hubiera llegado hasta nuestros días.

Es importante que tengamos presente que la transmisión del Yoga, su enseñanza, tiene, o debe tener, un elemento energético, sensitivo, humano, que, aunque puede perderse cuando se usan los recursos audiovisuales modernos, no dejan de ser esenciales.

Lo importante es la práctica, lo que se siente al realizarla. Todas las formas de inspiración son válidas, pero es fundamental que lo que vemos esté presente en una mínima proporción con respecto a lo que hacemos, que el tiempo dedicado a la práctica sea muy superior al que dedicamos a mirar imágenes.

El tiempo que dediquemos a practicar, difícilmente se lo estemos dando a mirar las redes sociales. Si tenemos tiempo para las redes, entonces, seguramente, tenemos tiempo para hacer Yoga.

© Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico
Diplomado en Medicina Ayurveda de India.

2 ago. 2018

“Visions & Emotions”, historias particulares de Aleksandra Takala.


por Pablo Rego | La tecladista y compositora norteamericana Aleksandra Takala entrelaza un rico tapiz de sonidos para crear música con sentimiento y profundidad en su álbum debut, “Visions & Emotions”. Parte de su paleta instrumental incluye piano, cuerdas, instrumentos de viento de bronce, guitarras, koto, bajo, percusión y efectos, instrumentos de viento de madera, además de voces tanto angélicas como inquietantes. Su música es una presentación instrumental llena de cuerpo que va desde la new age, pasando ocasionalmente al ambient, hasta el neoclásico.

Los temas del disco son historias particulares de la vida de Aleksandra Takala. Como suele suceder en los álbumes debut, el artista libera una gran cantidad de historias y emociones que lo representan. Un artista en particular puede expresar diferentes aspectos del ser humano, de la humanidad, a través de su búsqueda artística, de sus inquietudes y de todas las circunstancias que lo han llevado a elegir, grabar y compartir sus sensaciones y emociones hechas música.

Paisajes, seres especiales, lugares, viajes propios y ajenos que durante años han influido la vida de Aleksandra Takala son representados en estas historias que nos introducen en un ambiente único, particular, lleno de emociones e impresiones llamado “Visions & Emotions

Aleksandra Takala nació y creció en California. Pero un día decidió moverse de su zona de confort, de su mundo conocido. Experimentó cambios, desde mudanzas, hasta cambios de pareja y estilos de vida. Comenzó a tocar el piano a los veinticinco años y decidió aprender, crecer y explorar el mundo de la tecnología relacionado con la música, dejándose llevar por la intuición. Se entrenó en el mundo espiritual, en el arte y también en el conocimiento del mundo racional para ponerlo al servicio de la creación.

Los antecedentes de Takala incluyen años de canto en coros y como cantante haciendo dúos con acompañamiento de guitarra. También tiene un título universitario en teoría, ejecución y composición de música clásica que ha seguido luego con tutorías privadas en estudios de teclados electrónicos, programas informáticos musicales y los aspectos tecnológicos actuales de grabación, incluida la mezcla y la masterización. Takala también presenta un programa de radio semanal de cuatro horas en la estación de radio KOWS del condado de Sonoma dedicada a los más de 60 años de swing, rock, soul, R & B y música new age.

Visions & Emotions destila toda la formación y vivencias que durante décadas Aleksandra Takala ha experimentado en sus estudios y trabajos en el mundo de la música. Es un álbum para viajar, para permanecer en un estado de calma, no somnífero, ricamente ambientado con los colores de las historias que lo componen, pero con una amplia gama de matices que transmiten vida, pasión y una búsqueda particular. Una interesante experiencia de principio a fin.

©Pablo Rego

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27 jul. 2018

¿Por qué tiemblan los músculos al hacer algunas posturas de Yoga?


Imagen © Freepik
por Pablo Rego | Los temblores musculares, o fasciculaciones, se dan frecuentemente al realizar posturas para las que es necesario el uso de la fuerza. Es muy común que al realizar asanas que requieren de que algunos músculos se contraigan, la falta de entrenamiento de éstos haga que se manifiesten temblando.

Cuando los músculos deben contraerse para realizar fuerza reciben la instrucción de parte de los nervios que los controlan. Si estos músculos se encuentran poco entrenados las fibras no funcionan coordinadamente, por lo que mientras que algunas fibras hacen lo requerido, otras no, produciéndose esos microtemblores que resultan molestos, como pequeños calambres.

Es frecuente que al comenzar a practicar percibamos estos temblores en las posturas de fuerza, sobre todo si hace tiempo que no entrenamos el cuerpo o si nos hemos atrevido a practicar cuando nunca lo habíamos hecho antes, gracias el estilo y a las propuestas que ofrece Yoga y que no encontramos en otras disciplinas o entrenamientos del cuerpo físico.

También ocurre que dados los desafíos que propone el Hatha Yoga, aunque vengamos con cierto entrenamiento, se den estas fasciculaciones al realizar posturas que requieren del esfuerzo de músculos que habitualmente no utilizamos. Con la práctica, la mayoría de los grupos musculares, hasta los menos utilizados habitualmente, irán trabajando y estos temblores desaparecerán o disminuirán casi por completo.

¿Posturas de fuerza o fuerza en las posturas?

Algunas propuestas de Yoga requieren de una actitud completamente comprometida con la fuerza, como la postura del Cocodrilo (Makarasana, en la versión Purna Yoga Integral, también conocida como la Tabla), el Plano Inclinado (Poorvottanasana) o la postura de la Mesa (Utpithikasana ó Catush Pada Pitham dependiendo de la tradición), asanas que son intensas y que requieren de un importante esfuerzo, lo que hace muy evidente que el cuerpo tiemble completamente al practicarlas si nos falta tonicidad muscular.

Pero hay otras posturas que crean esa sensación de no poder controlar determinadas partes del cuerpo que entran en tensión creando esos pequeños temblores que pueden resultarnos incómodos o molestos. Esto ocurre porque para el correcto armado de ciertas asanas es necesario tensar sólo algunos grupos musculares mientras otros permanecen en reposo, un arte que se aprende a controlar con la práctica.

Posturas como Viparita Karani, en su versión de piernas hacia arriba creando un ángulo de noventa grados con respecto al tronco que permanece apoyado en el suelo, o Alayasana (postura del Perezoso en la tradición Purna Yoga Integral), incluso Adho Mukha Svanasana (la Carpa, V invertida, la Montaña o el Perro dependiendo de la tradición) son posturas que requieren de fuerza para su armado, pero relajación en algunas partes del cuerpo para poder sostenerlas y liberar tensiones en, por ejemplo, la espalda, en los hombros o en las piernas.

Las fasciculaciones suelen darse cuando debemos dejar de lado el uso de músculos que habitualmente usaríamos para mantener el cuerpo en determinada posición y utilizamos otros, los que realmente nos pide esa postura, que quizá obviamos por costumbre o por la falta de tonicidad que sabemos que tienen.

Este tipo de posturas nos llevan a cambiar unos hábitos de uso del cuerpo para ampliar los recursos físicos y la consciencia de partes sutiles que también debemos entrenar para liberar energías y conseguir un mejor estado de salud. Mientras aprendemos a transferir la tensión de unos músculos a otros y éstos se van tonificando pasaremos por la situación de los temblores musculares.

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Otras causas de fasciculaciones.

Como muchas veces ocurre en el caso de los calambres, también en el caso de estos temblores la falta de hidratación puede aportar su granito de arena. La falta de incorporación de sales minerales, que ingerimos especialmente a través del agua, producen una mala disposición en las fibras musculares que al requerírseles esfuerzos pueden responder a medias.

Si estamos cansados, o venimos de un estado de tensión nerviosa produciendo el agotamiento involuntario de algunos músculos, cuando los sometamos a un esfuerzo el agotamiento no les permitirá responder a pleno.

También puede darse que el cuerpo no tenga buena disponibilidad de energía. La falta de alimentos que nos aporten algo de energía a lo largo del día nos puede conducir a este tipo de situaciones, tanto si comenzamos el día practicando como si realizamos nuestra sesión de Yoga al final de la jornada, habiendo ingerido alimentos varias veces durante el día.

Es muy probable que si llegamos a la práctica luego de unos días de trabajo excesivo o agotador, si nos hidratamos poco, si traemos el cansancio de toda la semana y, a lo mejor, no hemos dormido lo suficiente, el cuerpo nos lo haga saber con estos temblores.

La práctica como origen de la solución.

Además del entrenamiento físico, Yoga ofrece herramientas para poder liberarnos de situaciones de tensión excesiva a través del manejo de los pensamientos y las emociones. Utilizar estos recursos nos puede ayudar a disminuir la tensión física que nos puede llevar a percibir estos pequeños y molestos temblorcitos.

Conforme avanzamos en la práctica también vamos desarrollando la consciencia de la importancia de una buena alimentación que incluye el consumo de los oligoelementos necesarios para que nuestro cuerpo realice las tareas metabólicas correctamente, lo que trae como consecuencia una buena reserva de sales que reducirá el desgaste excesivo de las mismas.

La práctica de la meditación, el trabajo de la relajación profunda y la comprensión de la importancia de soltar la mente y el cuerpo nos abren las puertas a la consciencia de la necesidad del descanso.

El cuerpo responde a la energía, a las emociones. La práctica del Hatha Yoga siempre nos ayudará a tomar consciencia de las dimensiones más sutiles del ser. Utilizar las herramientas que la práctica nos va dando día a día para mejorar en todos los aspectos desde un punto de vista holístico, es un camino que incluye un amplio aprendizaje que nos hará sentir cada vez mejor en nuestro cuerpo físico.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico.       
Diplomado en Medicina Ayurveda de India.

19 jul. 2018

Flautas de madera y naturaleza, meditaciones sonoras de Richard Noll.


por Pablo Rego | Paceful Being (“Ser pacífico” o “estar en paz”) es el nombre del álbum debut del norteamericano Richard Noll, quien toca flauta de madera y se inspira principalmente en la naturaleza. Sus grabaciones son una experiencia personal en la que recrea los ambientes percibidos junto a los ríos y arroyos del norte de Nuevo México.

"A veces estaba al lado de un arroyo burbujeante o una cascada o un lago, otras veces en la cima de una meseta con el vasto cielo, tal vez viendo las nubes y el clima cambiar, esperando un amanecer o un atardecer, escuchando a los pájaros, siguiendo el vuelo de un halcón, meditando, en paz conmigo mismo y con mi entorno. Cuando una nueva melodía venía a mí, la tocaba una y otra vez, para recordarla más tarde en casa. Estaba respondiendo al mundo natural que me rodeaba, y me estaba comunicando, ofreciendo mi canción de flauta como un tributo o una oración ", dice Noll.

En Peaceful Being, Noll recoge ocho de sus canciones con la intención de invitar al oyente a un estado de tranquilidad, de meditación, que pueda inspirar, elevar y nutrirlo espiritualmente Es una música ideal para tiempos de reflexión y procesos internos, como fondo para la práctica de Yoga, meditación u otra práctica diaria, durante masajes u otras sesiones de trabajo corporal, para crear energía de meditación para grupos o como música para crear un ambiente tranquilo.

Aunque este es el primer álbum en solitario de Noll, ha estado íntimamente involucrado en la grabación de música durante los últimos veinte años y es más conocido como colaborador de su grabadora y por la creación de armonías vocales de los primeros álbumes grabados por su esposa, Shaina Noll. En sus últimos trabajos colaboró aún más, arreglando y produciendo, creando las ilustraciones del álbum e incluso grabando y editando la música.

Aunque Noll es intérprete de la flauta traversa, en Peaceful Being,  toca flautas de madera alta y tenor, un instrumento de viento electrónico (el EWI 4000) y teclados electrónicos para crear sonidos de piano, percusión, indonesio y otros sonidos instrumentales.

La utilización de estas flautas de madera responden a que los temas del disco fueron compuestos en sobre este instrumento. “las flautas de madera son un tipo de flauta, una flauta de conducto interno, y generalmente las toco al estilo de una flauta de madera autóctona o indígena "

El título del álbum, Peaceful Being, se puede entender de dos maneras: sentirse tranquilo o como Ser una persona pacífica. Noll dice: "El significado que emerge depende de si la palabra 'ser' se entiende como un sustantivo o un verbo".

"Tocar estas sencillas flautas siempre ha tenido una calidad espiritual para mí", explica Noll. "Cuando toco en la naturaleza o realizo una pieza que escribí inspirado en ella, lo vivo como una meditación o una oración. Espero que los oyentes de mi álbum puedan absorber esos sentimientos y encontrar la música útil para su exploración y crecimiento personal"

©Pablo Rego

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18 jul. 2018

Jñana Mudra, el famoso gesto del Yoga.

Foto ©  Ksenia Makagonova
por Pablo Rego | EL Jñana Mudra o “gesto del conocimiento” es quizá el más reconocido de los gestos que se realizan en Yoga con las manos. La conexión de los dedos índice y pulgar de cada mano es un símbolo que representa la Unión entre el alma individual (atman) y el alma universal (Brahman).

Este gesto se ha vuelto un icono del Yoga, ya que se utiliza especialmente durante la meditación y eso es quizá lo que más misterio ha causado durante el largo tiempo que la milenaria disciplina lleva desarrollándose en Occidente.

Practicar Jñana Mudra nos permite conectar con la dimensión más extendida del concepto del flujo de la energía, la conciencia y la trascendencia que puede ser alcanzada al sumergirnos en el mundo sutil. Un simple gesto no nos conducirá a la iluminación, pero la práctica del mismo con una intención espiritual profunda seguramente nos acercará cada día un poco.

Realizar este mudra o gesto nos lleva a tener presente la armonía de la conciencia humana representado en el dedo pulgar que al unirse en un círculo cerrado con el índice crea la representación del objetivo del Yoga: la unión del alma del ser con el Todo.

Variantes

Existe una sutil diferencia en la práctica de este mudra, que puede realizarse con las palmas de las manos mirando al cielo, uniendo la punta del dedo pulgar y el índice (manteniendo los demás dedos extendidos) ó uniendo las primeras falanges de los dedos índice y pulgar. La primera forma representa una actitud pasiva y receptiva mientras que segunda manera posee una expresión activa y de entrega.

Foto © Freepik
Manteniendo la misma forma del gesto, pero invirtiendo el sentido de las manos el mudra cambia de nombre. El Jñana Mudra o “gesto del conocimiento” se transforma en Chi Mudra o “gesto de la consciencia” practicado con las palmas de las manos hacia abajo.

Mientras que la práctica del Jñana Mudra alivia la tensión nerviosa del cuerpo, impulsa la memoria, cura el insomnio y regula el flujo de aire en el cuerpo, el Chin Mudra aumenta la energía y la resistencia, mejorando la concentración ayudando a desarrollar la meditación.

Existe también una variante en la posición de las manos: mientras que la más conocida se realiza sentado en posición de loto o con las piernas cruzadas y las manos descansando sobre los muslos o rodillas, puede practicarse también apoyando la mano derecha sobre anahata chakra, en el centro del pecho, mientras que la mano izquierda reposa a la altura de la base de la columna vertebral, sobre muladhara chakra.

Desde el punto de vista energético

La práctica de este mudra crea un flujo infinito de energía, ya que al circular por los canales energéticos que terminan conectándose en la punta de los dedos que se encuentran, la energía fluye sin interrupción.

Esta conexión sutil también tiene que ver con el sentido de la práctica de los gestos que van tocando diferentes terminales o puntos que influyen en la armonización de los canales energéticos que recorren todo el cuerpo humano.

Teniendo en cuenta esta dimensión en la que el infinito se hace presente, si unimos ambas manos, posando una sobre otra en Jñana Mudra, los dos círculos creados por los dedos de ambas manos se unen representando el símbolo del infinito.

El conocimiento puede utilizarse para crear una intensión. Si tomamos la información de un simple gesto podremos alcanzar un estado que nos permita conectar con esos valores que son de suma importancia durante la práctica de Yoga o Meditación.

Cuando esa intención nos abarca durante la práctica nos sumergimos en un estado diferente en el que podemos conectar con la dimensión espiritual, trascender los pensamientos de la mente racional y dejarnos llevar hacia la consciencia pura. En ese lugar, Jñana Mudra y la práctica del Yoga coinciden plenamente volviéndose así, representación y realidad, una misma cosa.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico
Diplomado en Medicina Ayurveda de India

6 jul. 2018

“I´ll be with you”, cercano y profundo. Nuevo álbum de Eamonn Karran.


por Pablo Rego | El cuarto disco de Eamonn Karran editado por Real Music, es el testimonio del desarrollo artístico y espiritual de este artista autodidacta, que ha alcanzado un gran dominio del piano y los teclados reafirmando todo su potencial y brillante crecimiento.

En las melodías del nuevo álbum de Karran se destacan sus raíces irlandesas clásicas mezclándose con arreglos contemporáneos que proponen un viaje en el tiempo a través de una nave estética y sensible que es su sonido brillante y expansivo.

Seguir el viaje propuesto por Karran en “I´ll be with you” (Estaré contigo) es dejarse llevar a una dimensión sutil habitada por estructuras intangibles, repleta de magia y formas perceptibles en el sonido y en el alma.

Cada nuevo disco de Eamonn Karran, de la misma manera que ocurre al escuchar su anterior trabajo “Celticskies”, es un salto al espacio y ofrece la posibilidad de apreciar como la búsqueda espiritual de un ser que se expresa artísticamente con un rico respaldo cultural puede transmitir nuevos brillos y estadios cada vez más elevados. “I´ll be with you” supera las formas anteriormente encontradas volviéndolas más exquisitas y profundas.

Karran, quien luego de mucho luchar entre su querer y poder, pasó años viajando y tocando teclados en muchas bandas que hacían desde rock irlandés hasta blues, pop, rock and roll y en muchas ceremonias civiles y religiosas. Actualmente mezcla música electrónica con fluidas melodías de piano, lo que le permite crear algo único. “Todo lo que compongo proviene directamente de mi alma, y me esfuerzo por transmitir mis emociones en cada canción”.

Los arreglos de este creativo artista para su rico y cromático “I´ll be with you”, mezclan piano y flautas celtas, entremezcladas con hermosas voces en "Requiem" y "The River" para celebrar pasado, presente y esperanzas y sueños para el futuro.


©Pablo Rego

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