12 jun. 2018

Video: Medio Saltamontes - Ardha Salabhasana

Clase de estudio en la que Pablo Rego explica la manera correcta de armar Ardha Salabhasana, la postura del Medio Saltamontes; una postura que forma parte de la rutina de la famosa serie Rishikesh.

8 jun. 2018

La práctica del Yoga del abrazo.




por Pablo Rego | Cuando practicamos Yoga debemos conectar especialmente con la consciencia y procurar sentir profundamente los movimientos, posturas o respiraciones. Abrazar y ser abrazado con esa misma actitud abre un universo de consciencia y sanación, potenciando el flujo de la energía, desactivando el ego y conectándonos con el amor universal.

El abrazo.

Esta manera de comunicarnos con el otro está arraigada en nuestros aprendizajes más primitivos y profundos. Abrazar a los padres en nuestros primeros tiempos de existencia, abrazar a los hermanos o amigos en la infancia, dar un abrazo espontáneo o como una gran manera de dar algo positivo al otro.

De la misma manera, ser abrazados tiene un origen en nuestras vidas que muy probablemente no recordemos, pero que inconsciente e intuitivamente se vuelve un acto de amor, de cariño, de reconocimiento por parte de los otros.

Para abrazar es necesario tener brazos, lo que nos convierte en unos seres bendecidos con esa posibilidad. Y esa misma característica que nos define como seres abrazantes nos hace vulnerables y, al mismo tiempo, capaces de dar y recibir con sensibilidad lo mejor de nosotros.


El abrazo social.

Conforme avanzamos en nuestras vidas aparecen otras formas de abrazo y muchas veces unas formas cada vez menos abiertas y comprometidas van ganando espacio en nosotros. Entonces el abrazo va dejando de ser abierto, de corazón a corazón, para transformarse en un contacto rígido, de brazos extendidos para mantener las distancias.

Ocurre también que el abrazo va perdiendo protagonismo y vamos dejando de practicarlo; por no querer entregarnos, por miedo, por vergüenza, por desconfianza, nos guardamos los abrazos y dejamos de darlos, y nos pone incómodos que otro intente abrazarnos.

Puede que el abrazo quede restringido a un pequeño grupo de personas de nuestro entorno y que con el paso del tiempo vayamos perdiendo nuestra capacidad de abrazar libremente o, peor aún, de abrazar.

El Yoga del abrazo.

La actitud de consciencia practicada en Yoga, que nos lleva a sentir y estar realmente presentes y conectados con el aquí y el ahora, puede servirnos de gran ayuda para entender que un abrazo fugaz y pasajero, o rígido y sin compromiso emocional, es un abrazo triste, muerto, sin energía y en el que no creamos ninguna magia, ninguna comunicación.

Por ello es importante que al momento de abrazar a alguien, sea conocido o no, cuando nos encontremos en esa situación, permitamos que las rigideces mentales se aparten y que el compromiso con la vida, con la expresión de la energía, con el amor se pongan por delante.

Utilizar los brazos para rodear al otro en lugar de para limitar su avance hacia nosotros y viceversa, sentir que el centro de nuestro cuerpo energético que recorre el interior de nuestro ser es el punto desde el cual nos vamos a comunicar en un abrazo, conectar esencia con esencia, uno con el otro sin miedo, sin desconfianza y con la mejor intención.

El abrazo acerca a los corazones, atraviesa el campo vital y trasciende los límites culturales, emocionales o sociales impuestos por la mente y por ello un buen abrazo es sanador, reconfortante y crea un flujo de energía positiva.

Abrazar como si estuviéramos practicando una asana (postura de yoga) o meditando, conectándonos con la fuente de la consciencia y sin la interferencia de los pensamientos, es la manera en la que el abrazo puede ser profundo y honesto, puede ayudarnos a dar y recibir lo mejor. Como en Yoga, lo que cuenta es la intención.



Efectos de un abrazo.

El abrazo mutuo es una de las formas más directas de comunicación entre dos seres. Cuando nos autorizamos y autorizamos a otros –cuando queremos y nos dejamos abrazar- se da una fusión de las estructuras energéticas de ambos seres. Es una experiencia que va más allá de la mente y puede producir sensaciones y emociones que surgen de la posibilidad de desestructurarnos.

Los cuerpos energéticos y sus chakras (centros de energía) tienen unos condicionamientos mentales que van creando pequeños traumas volviéndonos rígidos y conservadores de nuestro microambiente energético. Así como la práctica de Yoga nos puede conducir a liberar esos condicionamientos y la energía en los chakras, un abrazo verdadero y consciente, en el que nos quedemos hasta que podamos percibir que hay una comunicación verdadera, puede movilizar nuestras estructuras sutiles.

Normalmente, salvo mucha diferencia de tamaño entre uno y otro ser, los cuerpos coinciden bastante en la posición de los chakras de uno y otro cuerpo. Un abrazo hace que la frecuencia energética de cada chakra se encuentre potenciada por más de la misma energía, haciendo que puedan encontrar cada uno una comunicación con más energía del mismo tipo.

Estas conexiones hacen que nuestros centros de energía envíen y reciban frecuencias afines, ayudándolos a sincronizarse y reorganizarse. Un abrazo de algunos segundos generará una sensación de bienestar que será una aproximación a un estado de equilibrio. Pero cuanto más dure el abrazo y, sobre todo, cuanto más consciente se sea de lo que está pasando, si hay entrega y permanencia, el abrazo puede crear una revolución energética profundamente sanadora.

Permitirse permanecer en ese acto sincero es un lujo que pocos se dan y que de multiplicarse entre los habitantes del mundo crearía una consciencia totalmente contraria a la predominante, basada en el temor, la separación y la ignorancia del otro.

El abrazo cotidiano.

Dar un abrazo puede ser un gran acto de generosidad y de amor universal. Hay personas que pueden pasar días y hasta años sin abrazar o ser abrazadas; y muchas veces es muy difícil atravesar esa barrera o rigidez en la que se va cayendo por no practicar el abrazo.

Abrazar con buenas intenciones, incluso con la consciencia de que posiblemente el abrazo que demos sea el único en mucho tiempo que el otro reciba, es una gran forma de practicar la compasión.

Tomar esta forma de comunicación como algo cotidiano –y no por ello superficial- es una práctica que abre el corazón, renueva la energía, genera un flujo energético que resulta una recarga en cada nivel de nuestro cuerpo sutil y nos conecta con una dimensión más consciente y menos racional, dejando de lado el ego y permitiendo que en ese acto, en el que intervienen por lo menos dos seres, ocurran cosas que puedan estar más allá de nuestro control.

Practicar el abrazo como practicamos Yoga es darle a ese hecho una dimensión espiritual. Sobran oportunidades para poder llevar a la práctica el abrazo y es una gran forma de dar y recibir amor desinteresado y universal.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico
Diplomado en medicina Ayurveda de India.

15 may. 2018

“Nuestra voz tiene cuerpo”; consciencia de la voz a través del Yoga.


Mariana Masetto une sus dos pasiones, el canto y el yoga, en una práctica constante y cotidiana. A partir de su experiencia y estudio crea este método de entrenamiento da la voz a través del yoga.

La autora va proponiendo, a lo largo de las páginas de “Nuestra voz tiene cuerpo”, la práctica de diferentes posturas de yoga, explicándolas en detalle para ser realizadas por todo tipo de público, que resultan útiles para la desestructuración del ser, con el objetivo de volverlo más consciente y predispuesto a la evolución integral.

Mariana Masetto plasma en este libro toda su experiencia como artista que lleva grabados cuatro discos desde 2010, todos con sus canciones y su voz como protagonista, pero con mucha presencia del ritmo y la percusión y una gran relación con los elementos de la naturaleza.

Además, y de manera destacable, capitaliza sus vivencias de años como profesora de canto transformándolas en este método que apunta a acompañar al lector a superar sus propios límites o barreras emocionales, mentales o técnicas, al incorporar al entrenamiento vocal la práctica de yoga.

Los estados que Mariana Masetto consiguió experimentar en su práctica de Yoga como cantante son las señales que la autora fue registrando para crear este nuevo universo capaz de aportar un punto de vista novedoso en el área del entrenamiento de la voz.

Nuestravoz tiene cuerpo” es un método que va llevando al practicante a vivir situaciones diferentes, tanto desde el punto de vista físico como desde la consciencia de su cuerpo, mente y emociones.

También contiene información y saberes acerca del cuerpo físico, como la estructura del aparato fónico o el respiratorio que aportan datos precisos de gran utilidad para alguien que se desarrolla o quiere desarrollarse en el mundo del canto. Y de la misma manera acerca al interesado en el mundo de la voz a los conocimientos esenciales del yoga con claridad y fundamento.

Recorrer las páginas de “Nuestra voz tiene cuerpo” resulta una lectura amena y llevadera para incorporar conocimiento teórico y práctico de dos mundos que viven en Mariana Masetto como son el yoga y el canto; mundos que esta particular artista y docente ejercita cada día con excelentes resultados.

Nuestra voz tiene cuerpo” está disponible en Amazon USA y Américas y en Amazon España.


©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Crítico musical

20 feb. 2018

Video: Postura de la Pinza - Pschimonttanasana - Clase explicativa.

Video en el que Pablo Rego explica en profundidad el procedimiento para armar correctamente "La Pinza" ó Paschimottanasana - Una postura de extensión de toda la zona posterior del cuerpo.




22 ene. 2018

El equilibrio entre el estrés y el aburrimiento en el mundo moderno.


por Pablo Rego | En la actualidad vivimos momentos de tensión provocados por el entorno, pero también nos proponemos planes que nos sumergen en situaciones de tensión. Por otra parte, muchas de las actividades se realizan para contrarrestar el aburrimiento. Pero ¿cuál es el equilibrio para llevar a cabo nuestras actividades y no perder la salud en el intento?

La competencia propuesta por nuestra sociedad productiva y consumista hace que se desnaturalicen principios esenciales y orgánicos de las funciones equilibradas del ser humano. En estos tiempos embarcarse en un proyecto puede ser sinónimo de perder la calma mínima para poder disfrutarlo, ya que a cualquier cosa que emprendamos debemos sumar la presión externa que va en aumento, lejos de pensar en el bienestar de los individuos.

Soltar todo tipo de actividad, dejar de formar parte del juego, alejarse completamente, podría ser una idea que, en un momento de alta presión, represente en nuestro imaginario una salida hacia la calma. Pero, en realidad, aún consiguiendo tomar distancia de todo seguramente encontraríamos un desequilibrio opuesto al de la tensión y, lejos de continuar un camino de rica experimentación y aprendizaje caeríamos en un estado de falta de estímulos y perdida de la alegría; tal vez, podría ser el inicio de una depresión.

Entonces ¿cuál es el punto equilibrado en el que formar parte del juego y, al mismo, mantener un estado de acción justa y aprendizaje enriquecedor?

Para encontrar esas respuestas es importante revisar algunos de los conceptos que han perdido o transformado su significado gracias a los valores que sostienen a las sociedades modernas, pero que no son, en sí mismos saludables para los individuos.

La contemplación, el principio de la sabiduría.

En las sociedades antiguas, algunos términos se utilizaban para referirse a ese espacio intangible en el que instalarse a observar, a contemplar y crear una proyección correcta desde la cual transitar el camino de la vida.

Wu Wei ()

Los chinos acuñaron el término Wu Wei que en ocasiones se traduce como “no hacer”, pero que en un sentido de interpretación filosófica profunda podría traducirse como “no intervenir”, o sea, dejar que las cosas pasen y fluir con ello. Esta puede ser una interesante idea de cuál puede ser la actitud correcta si aceptamos el hecho de la vida, nuestra condición humana de seres racionales y, además, mientras todo sigue en movimiento observar y observarnos para entender hacia dónde ir, una vez que lo tengamos claro.

Una sociedad que premia la hiperacción, la hiperproducción y el hacer indiscriminado, ha ido demonizando la inacción, aunque sea transitoria y castiga a aquel que decide parar por un rato a observar-se.

Ocio ó skholè (σχολή)

Los griegos, padres de la civilización occidental, utilizaban el término “skholè” (σχολή) que podría traducirse como “ocio” o tiempo libre. Luego este término dio lugar al latino “schola” que se traduce como “escuela”  Así, podemos ver como el “ocio” es, en realidad, el momento en el cual podemos aprender. La escuela de la observación, la contemplación y el autoconocimiento ocurre en las pausas del hacer, en su ausencia.

Fueron los romanos, padres de la presión tributaria moderna, los que crearon el término “negocio” o la negación del ocio para ser productivos. Así, se valora más el negocio, ausencia de tiempo libre, que el ocio, ese espacio en el que fluye el conocimiento del mundo que nos rodea.

Cabe destacar que la pereza y el aturdimiento producido por la ocupación del tiempo en actividades evasivas, la televisión, el aturdimiento, etc. nunca formarían parte de ese ocio del que hablamos.

Aburrimiento.

Otro problema con el que parece que debemos lidiar, a partir del principio del hacer y hacer hasta colapsar, es el aburrimiento.

Y aquí, simplemente se trata de observar el término “aburrir” que viene del latín “abhorrēre” (“ab” separación y “horrere” aquello que nos asusta o nos hace perder la calma, como horror) Entonces, aburrirse es mantenerse alejado de aquello que nos hace perder la calma. Negar el aburrimiento es empujarnos a hacer algo, lo que sea, con tal de estar en acción y así, otra vez, perdemos ese estado en el que podemos elegir, observar, y hacer lo que es mejor para cada uno.

Por lo tanto, no hacer, el ocio o el aburrimiento son términos que se han vuelto negativos para nuestra cultura del hacer lo que sea, pero hacer. La importancia de mantener el espacio intangible de la contemplación es capital para entender qué, cuánto y cómo hacer para que la acción sea productiva, en el más amplio sentido de la palabra, y para que el aprendizaje de la experiencia le dé sentido a la vida, a cada día, a cada minuto de la existencia.

Estrés.

Cuando abandonamos, si es que en algún momento estuvimos allí, ese lugar de calma en el que tenemos la oportunidad de contemplar y observar-nos, inevitablemente nos ponemos en acción, ya sea para estudiar, trabajar, emprender un viaje (que no necesariamente incluirá ocio), o lo que sea que hagamos, se pone en marcha el principio de acción y reacción creándose en nosotros una serie de estímulos que crearán un ambiente emocional que nos afectará de alguna manera.

Si comenzamos ese camino de acción y nunca nos detenemos perderemos de vista ese espacio al que podemos volver para observar y seguir. Si nunca nos hemos detenido a observar esta situación y confiamos ciegamente en la acción, como un principio bueno en sí mismo, cada vez nos estaremos alejando más y más, no sólo de ese espacio de calma al que podemos volver sino también de la consciencia de su existencia.

Así, el cúmulo de acciones, muchas veces sin sentido y otras realizadas desde mandatos que ni siquiera hemos cuestionado o nos hemos planteado, van aumentando el nivel de tensión psíquica-emocional hasta la degradación de nuestra integridad, el colapso de nuestros equilibrios y la enfermedad.

Pero como hacer es parte de la condición humana, siempre estaremos haciendo. Incluso no-hacer es hacer algo.

Por ello es interesante matizar el término “Estrés” y, tal como expuso en sus teorías sobre el Estrés el endocrinólogo austrohúngaro Hans Selye (1907-1982), tener en cuenta que muchas de las acciones que realizamos pueden generarnos estrés que puede ser positivo (eustrés) creando emociones intensas, pero saludables propias de experiencias enriquecedoras para nuestras vidas; o puede ser negativo (distrés) propio de actividades degradantes, excesivamente tensas, que están más allá de nuestras capacidades (sobre todo emocionales), en ambientes humanos nocivos, etc.

El eustrés es aquel relacionado con experiencias intensas, pero que al mismo tiempo puede crear sustancias y emociones positivas. Es el ambiente interno propio de abandonar nuestra zona de confort o aceptar retos razonables y es una condición sin la que sería imposible evolucionar, experimentar y profundizar nuestra experiencia vital.

El distrés, en cambio, es aquel relacionado con presiones excesivas, con la falta de descanso, con el hacer inconsciente, con la ignorancia de nosotros mismos para poner límites o elegir qué hacer y qué no.

Para aprender cuáles son aquellas cosas que nos harán crecer y ser seres más completos y sabios es necesario identificar ese lugar en el que podemos permanecer voluntariamente para contemplar y conocernos.

Desde allí podremos luego elegir qué actividades hacer y cuáles no, con la certeza de que ese camino nos conducirá a un estado de mayor bienestar, aún sin saber exactamente cuál será nuestro beneficio o cuán productivo pueda ser en lo material.

La meditación y otras vías para encontrar-nos.

Si existe una actividad creada por el Ser humano que puede ayudarnos a encontrar y a permanecer en ese estado de wu wei, ocio o aburrimiento (del bueno) es la meditación.
El objetivo de esta práctica es la de adentrarnos en nuestro mundo interior, observarnos, conocernos y deshacernos de todos los condicionantes que durante siglos se han ido filtrando en nuestro inconsciente y que hemos heredado a través de la instrucción cultural y social.

De esta manera podremos ir yendo hacia un centro profundo tendiente al equilibrio total (centro absoluto) desde donde dar cada paso, experimentar más o menos intensamente lo que sea, permaneciendo en ambientes internos positivos y aumentando nuestros niveles de alegría, bienestar y salud.

Por supuesto que hay otras maneras de ejercitar la contemplación y alimentar ese espacio sagrado desde el que partir hacia la acción cuidando el equilibrio interior. Las disciplinas artísticas, la filosofía o la incorporación consciente de conductas que nos permitan soltar los condicionamientos externos, además de diferentes terapias que pueden ayudarnos a encontrar ese espacio personal, pueden resultar caminos diferentes para llegar al mismo lugar.

Es fundamental darnos tiempo y espacio físico, mental y emocional, para construir ese ambiente. Sólo tomando consciencia de lo fundamental que es contar con ello en nuestras vidas podremos dedicar tiempo y energía a cambiar o adoptar los hábitos necesarios para relacionarnos conscientemente con nuestras verdaderas necesidades, con nuestros potenciales, talentos e inquietudes profundas y con la misión que cada uno tenemos en esta rica experiencia que llamamos vida. Sin dudas de esa manera estaremos más cerca de la felicidad y la realización personal.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico
Diplomado en medicina Ayurveda de India.

19 ene. 2018

Práctica al sol del verano.

Mientras el ritmo del verano nos invita a relajar la intensidad de las actividades, la práctica se vuelve más energética realizándola al sol. Verano 2018, Hemisferio Sur, Argentina, Iriarte.

29 dic. 2017

¡Feliz 2018!


La respiración y el Yoga



"La respiración y el yoga" es un nuevo libro sobre las técnicas de pranayama (técnica milenaria de control de la energía a través de la respiración) que acompañan a la práctica de Yoga, como aplicarlas, sus beneficios y efectos sobre la salud.

Este libro -el primero de la autora Sílvia Gallego quien es profesora de Yoga por la AEPY de la Escuela Yogavida de Barcelona -recorre la respiración, empezando por los conceptos mecánicos o anatómicos, nos acerca al concepto del prana (energía universal)mudras (gestos o actitudes)bandhas (cerrojos o llaves) y todos los aspectos sutiles de la respiración consciente. 

Esta reciente obra, que aporta una visión contemporánea de una disciplina que se estudia y practica desde hace miles de años conjuntamente con el Yoga, muestra más de 40 técnicas explicadas de forma cercana para poder ser practicadas en casa, con toda la información sobre los efectos y beneficios sobre la salud de cada una. 

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22 nov. 2017

Combinación de posturas de Yoga. Manteniendo el control.

Durante la práctica de Yoga, pasar de una postura a otra propone el desafío de no descontrolarse, manteniendo la concentración y el control del peso y el equilibrio del cuerpo. Sirsasana (paro de cabeza) + kakasana (el cuervo)

9 nov. 2017

Yoga por los pueblos, una experiencia personal II.


por Pablo Rego | Recorrer la carretera cada día para llevar Yoga a los pequeños centros habitados lejos de las grandes concentraciones urbanas es una costumbre que se va renovando. Las sensaciones, el clima, las circunstancias hacen de cada día una experiencia diferente y, aunque pueda parecer rutina, tal como ocurre con la práctica de Yoga, el hecho en sí de poner a funcionar cada viaje es único e irrepetible.

Presente

Si algo ha de aprenderse y practicarse en Yoga es la consciencia del presente. El presente es un instante único que no siempre es posible captar. Más bien es difícil de percibir y por ello se desarrollan y practican, por ejemplo, diversas técnicas de meditación, entre otros recursos  para poder interrumpir la matrix de la mente.

Tal como relato en mi artículo “Yoga por los pueblos, una experiencia personal”, mi misión de dar clases de Yoga en los pueblos tiene un elemento ineludible en su cotidianidad que es el traslado hasta cada uno de esos pueblos, algunos pequeños y lo suficientemente alejados de las ciudades o de otros pueblos como para mantenerse así de pequeños.

Viajar siempre tiene el elemento de proyectarse hacia el destino, sobre todo si es conocido. En este caso ocurre lo mismo. Un viaje de unos veinte o treinta kilómetros, como realizo en la actualidad en Argentina, o de cincuenta o sesenta kilómetros, como recorría en los tiempos de residencia en España, se realiza en un tiempo que alcanza para divagar mentalmente, proyectar hacia el futuro o el pasado, o para realizar ejercicios, conectar con el presente y sobre todo, observar el entorno.

Yoga es la práctica de la consciencia, y el trayecto recorrido, sus paisajes, el tiempo único del discurrir hacia uno u otro destino  es una experiencia que puede y debe formar parte del disfrute de aprender.



La consciencia del camino.

No importa a donde vayamos o la actividad que realicemos, lo importante es la actitud y la consciencia que llevamos durante cada uno de los instantes de la vida.

Mis viajes hacia los pueblos a dar Yoga están inevitablemente teñidos de la esencia de nuestra querida práctica milenaria. En el recorrido hay cosas que conozco y tengo presentes, a veces más o menos presentes, como los grupos que encontraré al llegar, su evolución, la familiaridad personal que pueda o no tener, el tipo de sesión que podría gustarles o caerles mejor, etc.

Y al mismo tiempo que puedo llevar esos pensamientos conmigo se va desarrollando el paisaje que recorro mientras voy sobre la carretera. Después de años haciendo estos viajes a través del campo, descubrí como el ciclo de la naturaleza va templando cualquier pensamiento y que la belleza de las pequeñas diferencias cotidianas son un regalo maravilloso que, de estar atentos, nos puede enriquecer infinitamente.

Almendros en flor en la Comunidad Valenciana - Foto by Pinterest


Recuerdo, en mis primeros viajes por la Comunidad Valenciana, allá por el 2009, los paisajes repletos de almendros en flor, que iban surgiendo como pequeñas luces y como con el transcurrir de las semanas se volvían más intensos hasta estallar en verde follaje.

Pasar del invierno  al verano y del verano al invierno, observando la variación de los paisajes, la explosión de una especie determinada de planta silvestre, unas flores de unos colores y luego otras de otros distintos, recorrer los mismos caminos, unos días con sol y otros con lluvia y siempre encontrar algo nuevo, diferente, una belleza renovada en medio de la omnipresencia del Yoga que es el motor del movimiento que se abre como un nuevo espacio por descubrir, aunque parezca siempre el mismo.

En estos últimos años, recorrer el paisaje llano del campo de la provincia de Buenos Aires con sus horizontes infinitos, el agua brillando en lagunas que aparecen y se van, los cultivos que cambian de colores, las flores silvestres que se turnan para aparecer, atardeceres que parecen detener el tiempo, las aves migratorias que van poblando las charcas y los cielos, son paisajes que podrían pasar o pueden ser parte de la observación consciente.



En estos años de Yoga por los pueblos he conocido a muchas personas, seres en busca de amor, de salud, de alegría, de calma. Y también he visto miles de aves, de plantas, de nubes, diferentes brillos del sol y azules del cielo. Esta combinación de experiencias completamente compatibles y complementarias son una fuente de riquezas inconmensurable que alimentan y enseñan sobre la consciencia del presente, la diversidad, los ciclos, la convivencia y el sentido de la experiencia en la tercera dimensión, un aquí y ahora que puede ser percibido como una meditación sin principio ni final.

© Pablo Rego
Profesor de Yoga
Masajista-Terapeuta holístico
Diplomado en Medicina Ayurveda de India


4 nov. 2017

Vinyasa Flow, medio Surya medio Chandra

El entrenamiento es fundamental en Yoga. Sea cual sea el tiempo que llevemos practicando es siempre importante realizar prácticas regulares para permaneces cerca de la sensación que nos da la realización de posturas o series controladas de Yoga.

Flow es un estilo de práctica en el que se realizan posturas a un ritmo estable y controlado. Vinyasa es la secuencia de posturas de Yoga que se repiten una tras otra, pudiendo repetirlas infinitamente. 

Como ocurre en Surya Namaskar (o Saludo al Sol) o en Chandra Namaskar (o Saludo a la Luna)



1 oct. 2017

Relatos íntimos de una experiencia consciente.


El escritor español Ángel Gracia Ruiz presenta su nuevo trabajo literario “Desamores, búsquedas y rencuentros” en el que explora y manifiesta, a través de una mirada honesta y cargada de sensibilidad, el mundo íntimo del ser humano desde su rica experiencia personal.

Ángel Gracia Ruiz es investigador, practicante y estudioso del Tantra y el Yoga, así como de diversas Darshanas (doctrinas) del hinduismo desde hace dieciocho años.

Este experimentado escritor tiene el don de crear atmósferas cautivadoras en las que se desarrollan historias cargadas de pasiones ocultas, deseos insatisfechos, propósitos de vida incumplidos. En su libro de relatos describe  ese paisaje interior común a todo individuo de la especia humana.

Desamores, búsquedas y rencuentros” es un libro para descubrir aspectos ocultos o no reconocidos del propio ser gracias a la inspiración y la experiencia que comparte el autor, echando luz allí donde no se llega desde la consciencia ordinaria y cotidiana.

El amor, el sexo, la compenetración en la pareja, los viajes, la muerte, la misión en la vida, la adoración a la mujer, son algunos de los temas por los que Gracia Ruiz nos va guiando a través de la inexplorada jungla de nuestro interior. Y todo ello, envuelto en la forma delicada de un lenguaje cuidado con esmero, en el que se difuminan los límites entre la prosa y el verso, lo real y la ficción, lo masculino y lo femenino.


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Más información sobre Ángel Gracia Ruiz y sus actividades en su Blog escritorangelgraciaruiz.es

30 sept. 2017

“Nebula”, música para comunicarse con la Naturaleza.


por Pablo Rego | El músico y compositor danés Henrik Hytteballe lanza un nuevo capítulo de su “The Haiku Project”, esta vez junto a la exquisita voz de Sara Grabow con quien ha entremezclado de manera sutil y elevada sus texturas musicales que apuntan directamente al mundo espiritual.
     
El clima al que se accede al sumergirse en “Nebula” (editado por Real Music) es de una paz surgida de la disolución de los límites que nos separan de la naturaleza en un ambiente creado a partir de la presencia del  piano con orquestaciones de paisajes sonoros, ambientales y vocales.

Nebula”, al igual que los demás trabajos de “The Haiku Project, apunta a un público practicante de la meditación o la introspección y buscador del rejuvenecimiento del alma y el alivio del estrés, intentando despertar la consciencia de que somos parte de la naturaleza y de que lo que hacemos con la naturaleza nos lo hacemos a nosotros mismos.

Nebula” trae consigo el mensaje de que somos cuidadores de la Tierra y guardianes amorosos del Todo. Cada tema está dedicado a elementos de la naturaleza. La voz de Sara Grabow fluye como un instrumento celestial junto a la inspirada estructura, por momentos más acústica y de a ratos más electrónica, creada por Henrik Hytteballe, que funciona como un puente comunicador entre lo más sutil y el oído humano.

La estética musical de este interesante disco expresa una fusión de elementos orientales y occidentales, corales, de las músicas new age y electrónica contemporánea, con una fuerte presencia de los sonidos del norte de Europa y Escandinavia.

El arte de tapa es una pintura original del propio Henrik Hytteballe.


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28 sept. 2017

Savásana, el poder del silencio y la consciencia.


por Pablo Rego | Al realizar la “postura del cuerpo muerto” se abre un universo de experiencias que, tanto en el plano consciente como en el inconsciente, benefician la integración del ser que la practica. Savásana realizada como postura durante la sesión de Yoga ó como una relajación profunda es una de las herramientas más poderosas para conseguir relajación, serenidad y armonía energética.

Cómo practicar Savásana.

La práctica de esta postura, (que puede encontrarse escrita y pronunciada como Shavasana por su traducción desde la pronunciación del sánscrito), tiene varias dimensiones y es por ello que vale la pena su estudio en profundidad.  En todos los casos es importante tener en cuenta que vamos a darle al cuerpo físico una posición ideal para la relajación.

Si cuando estamos de pie o sentados tenemos un hábito postural determinado, cuando armamos Savásana deberemos intentar soltar todos los esfuerzos, mínimos o grandes, de toda la estructura del cuerpo.

Savásana se practica acostado sobre el suelo, con toda la zona posterior del cuerpo apoyada. Es importante observar que el mentón apunte hacia la garganta para que las vértebras cervicales estén lo más alineadas que sea posible. También es importante intentar alinear y pegar las vértebras lumbares al suelo antes de soltarse en la postura. Como vamos a soltar y a liberar el cuerpo de toda tensión separaremos un poco las piernas dejando caer los pies hacia los lados; además haremos que las palmas de las manos apunten hacia el techo, o el cielo si estamos al aire libre.

La actitud es muy importante para la práctica de Savásana, ya que no es algo tan fácil como recostarse sobre el suelo. Savásana es el arte de dejar de hacer profundamente. Por ello, la traducción literal de Savásana es “Postura del cadáver” Por lo tanto, la actitud correcta es la de soltar el cuerpo como si estuviéramos muertos.

El elemento con el que se puede jugar mientras se relaja es el peso del cuerpo. Quizá la idea de “peso muerto” nos ayude a entender perfectamente lo que hay que buscar. No es fácil, sobre todo al comienzo,  entregar totalmente el cuerpo a la fuerza de la gravedad, pero es algo que hay que aprender a hacer. Y conseguirlo es uno de los grandes desafíos de la practica de Yoga, ya que nos indica que podemos dejar la tensión y confiar en el universo y en sus fuerzas.

Por qué es importante la práctica de Savásana.

Esta postura puede practicarse antes, durante y después de la sesión de Yoga. Dependiendo de la rutina y del estilo de Yoga que estemos realizando, Savásana aparecerá más o menos veces durante la sesión, pero nunca puede estar ausente de ella.

En una sesión de Yoga clásico la practicaremos al comienzo, mientras tomamos consciencia de los estados del ser; en medio de casi todas las posturas durante un par de respiraciones y al final a modo de relajación profunda. En una sesión de Yoga dinámico la haremos luego de una serie de posturas, quizá un par de veces durante la sesión y siempre al final a modo de relajación profunda.

Savásana siempre debe estar presente en la práctica porque es un modo de ir llevando al ser al estado de consciencia que es una de las claves fundamentales de la práctica de Yoga. Abandonar esta gran y fundamental postura para conseguir un mayor dinamismo en una clase ó un entrenamiento más intenso es un grave error y es lo que habitualmente ocurre cuando la práctica de Hatha Yoga se degenera y acaba por ser un entrenamiento físico con posturas, pero sin consciencia ni atención.

Durante la práctica de esta postura se detiene todo impulso de movimiento y se deja aflorar la percepción. El cuerpo físico se autorregula y se libera de tensión. La energía que se va liberando mientras practicamos el resto de las asanas puede fluir libremente y buscar equilibrios naturales e ideales. Es cuando el prana se fija a los canales energéticos y los chakras se equilibran. Y como todo está quieto y estamos allí para percibir lo que ocurre, la práctica sostenida de la postura del cadáver resulta un gran momento de aprendizaje y consciencia para el autoconocimiento.




Savásana al final de la sesión de Yoga.

Luego de la práctica de las posturas, sea cual sea el estilo o tipo de yoga que practiquemos o la duración de la sesión, realizaremos un buen rato de Savásana. Un promedio de quince minutos puede ser lo apropiado, para una sesión de una hora de duración quizá sea diez minutos.

Es importante darle tiempo al cuerpo físico para que se relaje de verdad. No alcanza con quedarse un rato en el suelo esperando a que pasen los minutos. Es importante hacer un trabajo consciente de relajación del cuerpo, parte por parte y eso lleva su tiempo.

Además del armado de la postura, se practica la relajación minuciosa de las diferentes partes del cuerpo. Clásicamente (y muy efectivamente) se recorren las piernas desde los pies tomándose una respiración para soltar la tensión en cada parte. Habiendo soltado las piernas se recorren los brazos desde las manos hasta los hombros de igual manera. Luego se recorre palmo a palmo la espalda, desde la cintura hasta los hombros soltando especialmente la tensión en toda la columna vertebral. Se relaja el abdomen dejando que la respiración se vuelva naturalmente involuntaria, se recorre y relaja el pecho, la garganta y se libera toda la tensión en la boca, especialmente maxilares y labios, el rostro, la frente, hasta llegar al extremos superior del cuerpo en la zona alta de la cabeza.

Relajar parte por parte y tomarse una respiración cada vez para hacerlo no lleva menos de diez minutos. En ese período de tiempo, mientras entretenemos a la mente con las sensaciones del cuerpo, la actividad total del organismo, incluida la mente, va descendiendo y es así que nos adentraremos en un mundo en el que el cuerpo desaparece de nuestra percepción para quedarnos en un estado de consciencia más pura.

En ese momento, luego de soltar parte por parte el cuerpo, podremos experimentar una conexión profunda con los aspectos más sutiles de nuestro ser. Es allí cuando realmente la energía tiene la oportunidad de fluir por los espacios que el cuerpo físico relajado le va dejando. La energía liberada en una sesión de Yoga a través de la práctica de las asanas necesita un tiempo mínimo para poder fluir y encontrar naturalmente los mejores equilibrios y es en esta práctica larga de Savásana que puede hacerlo en profundidad.

Las consecuencias de realizar bien esta relajación se reflejan en las sensaciones que se crean en el interior de cada practicante, descendiendo la actividad de la mente racional y consiguiendo que se vacíe de pensamientos, disminuyendo todos los índices del metabolismo, lo que genera una profunda sensación de serenidad muchas veces conmovedora.

Savásana en medio de la sesión.

Tanto si practicamos al comienzo de la sesión, un rato, unos cinco o diez minutos, como si realizamos Savásana durante la práctica, en medio de las posturas, la actitud del cuerpo debe ser la misma que estuvimos describiendo hasta ahora. Por supuesto nos concentraremos en una rápida liberación de la tensión y realizaremos algunas respiraciones completas para ayudar al flujo de la energía y volver, cada vez, a bajar el metabolismo, sobre todo el ritmo cardiaco y las respiraciones por minuto.

Si realizamos posturas de alta exigencia física, con mayor razón detendremos todo al finalizar la asana. Si realizamos series de activación, como el saludo al sol, haremos Savásana durante un período mayor de tiempo hasta recuperar la serenidad y la consciencia sin llegar al punto de dejar enfriar el cuerpo. Si practicamos posturas de baja intensidad, podremos mantener Savásana algo menos de tiempo, como un simple pasaje entre una y otra postura.

Savásana en una sesión colectiva de Yoga.

Al final de la sesiones se debe crear un clima especial para la relajación. Cuando se practica en soledad, simplemente iremos dejando ir el cuerpo, la mente y el ritmo de la actividad hasta armar la postura y entregarnos al silencio y a la quietud total y profunda.

En una sesión guiada, una típica clase de Yoga, el instructor o profesor irá conduciendo de a poco a los practicantes hacia ese estado ideal de relajación. Es importante el clima, el silencio general, para evitar sobresaltos y, desde el punto de vista del practicante, es importante la participación activa y el respeto por todos los presentes.

Por ello, resultaría muy agresivo que en medio de la relajación sonara un teléfono móvil o que alguien, por no conseguir disminuir su inquietud interna comience a hacer movimientos o ruidos que seguramente sacarán del estado de concentración al resto de los presentes.

Por ello es importante colaborar, ser generosos y solidarios con el resto de los presentes. Si al comienzo de la práctica no conseguimos relajarnos en profundidad es importante que tengamos en cuenta que muchos de los que lo están intentando lo pueden estar logrando. Y más importante aún es aprovechar esa inercia para dejarnos llevar hacia la quietud y la calma que probablemente no llegaríamos a conseguir de otra manera.

Dormirse practicando Savásana.

Este es un tema que despierta sonrisas y comentarios durante las sesiones de Yoga. Ocurre que muchas veces llegamos a la práctica en un estado de cansancio o agotamiento producto del trajín cotidiano que nos invita a soltarlo todo, al punto de quedarnos dormidos.

Lo ideal es aprovechar la relajación para ser testigos de un estado diferente de consciencia y para ello es importante estar despiertos. Pero, sobre todo al comienzo de nuestro camino en Yoga, también eso es algo que deberemos experimentar para aprender; para ello deberemos buscar el equilibro y la sensación correcta hasta conseguir entregarnos a una relajación total sin dormirnos.

Dormirse durante Savásana es algo que puede pasar. Y si ocurre trataremos de no sobresaltarnos, sino más bien, aprenderemos a tomarlo como algo natural hasta que consigamos dominarlo.

Savásana como introducción a la meditación.

El estado que se consigue al practicar esta postura es de tal profundidad que, luego de ello, es un muy buen momento para continuar así, dejándonos llevar por la consciencia y permaneciendo en ese estado, pero más despiertos que nunca.

Si nos cuesta sentarnos a meditar, realizar una buena práctica de Savásana puede ayudarnos en mucho a serenarnos profundamente y a abrirle la puerta a la consciencia para luego realizar una meditación profunda.

Las experiencias que suelen aparecer ante nuestra percepción en medio de la realización de Savásana es un indicador de que estamos entrando en un estado de consciencia diferente en el que podemos percibir otra realidad. La aparición de luces de colores, la sensación de no tener un cuerpo, la mezcla de percepciones e imágenes que emergen del inconsciente creando un estado de ensoñación, son señales que debemos capitalizar, comprendiendo que en esos momentos estamos despertando hacia otras realidades en las que podemos quedarnos para aprender y profundizar en el autoconocimiento.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Masajista-Terapeuta holístico
Diplomao en Medicina Ayurveda de India