16 ago. 2018

La influencia visual de las redes sociales en la práctica contemporánea de Yoga.

Foto ©Freepik

por Pablo Rego | Durante la práctica de Yoga es fundamental tener presente la experiencia, las sensaciones, la consciencia del mundo interior. La estética de las posturas debe surgir de la búsqueda sutil del detalle y no de la forma externa de lo físico. La excesiva influencia del mundo de la imagen provoca y propone la imitación de la forma, transformando el concepto “postura” en algo para ser mostrado.

La Postura.

Postura podría ser la traducción de asana. Es la palabra que se usa para definir la acción de construir una forma con el cuerpo físico, pero también es importante tener en cuenta todo aquello que contiene el concepto de “asana”, como la atención, la concentración, la respiración, la conexión con el “sentido interior” y la consciencia de la dimensión energética.

En Occidente, postura o pose, se usa habitualmente para definir un acto, una puesta en escena, la creación de un personaje para ser actuado hacia los demás. Algo que se enfoca más en lo externo y superficial que en lo profundo y consciente.

Cuando las redes sociales nos invaden con sus imágenes perfectas de cuerpos perfectos “practicando Yoga” no siempre podemos tener la certeza de que esa imagen que estamos mirando es de un practicante que está realizando una asana con todos los sentidos puestos en la práctica. Más bien, podríamos asegurar que, en la mayoría de los casos, ese momento fotografiado no es de Yoga sino de la práctica de una postura para ser mostrada.

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La estética.

La proliferación de imágenes de todo tipo va creando una idea de la realidad que se separa poco a poco de la verdad. No porque lo que vemos no sea cierto, sino porque lo que se muestra en las redes sociales suele no serlo todo, quedando fuera de ese imaginario mucho más de lo que se ve.

Así, la competencia, el orgullo, los egos o el narcisismo crean un standard que se va alejando de lo que la mayoría puede alcanzar. Este fenómeno trasciende al Yoga y va modificando, sobre todo en ciertos segmentos etarios, los hábitos y objetivos de las personas.

Cuando la exposición se vuelve modelo muchos practicantes normales, con limitaciones normales, sin la posibilidad de desarrollar su práctica más allá de la etapa inicial en la que, además de cumplir con múltiples actividades y exigencias de las sociedades contemporáneas, dedican algunas horas semanales a la práctica de Yoga, ven en esos modelos un Yoga físico inalcanzable, un modelo frustrante, admirable, pero completamente alejado de sus vidas, llegando a creer que “eso es el Yoga”, algo imposible de realizar.

Y aunque esas imágenes, muchas veces maravillosas y bellas, puedan ser motivantes para algunos, a otros muchos puede resultarles un modelo nocivo, ya que, alguien que no ha desarrollado mucho la práctica se verá frustrado al intentar imitar unas posturas complejas y, desde lo estético, aparentemente perfectas.

Lamentablemente y cada vez más, esa estética se vuelve un modelo a seguir y como ocurre en otras áreas de la vida y por otras influencias contemporáneas, como lo fue en menor medida la TV en el pasado, el objetivo de alcanzar esa imagen, la foto, la postura perfecta hecha por un cuerpo perfecto, ocupa el lugar central del aficionado al Yoga.

¿A favor o en contra?

Ni lo uno ni lo otro. Es lógico que la búsqueda de la belleza y la perfección en la estética vayan ganando lugar en un ámbito ciento por ciento visual, pero es importante tener en cuenta que el Yoga no es una práctica eminentemente visual si no, más bien, todo lo contrario.

De hecho la vista es un sentido que contribuye en mucho a la activación de la mente y es un sentido muy potente que debe ser moderado y del que es muy recomendable prescindir durante la realización consciente y profunda del Yoga.

Si bien es cierto que aquellos practicantes avanzados, de cuerpos delgados, con ropa especial, con un mat de yoga de diseño y la posibilidad de viajar por el mundo o practicar en salas muy bien arregladas, al tomarse una fotografía crean una imagen estéticamente atractiva. Pero tomar eso como modelo es poner en la práctica cotidiana del Yoga una cantidad de elementos ajenos a la misma que podrían ser las consecuencias de algunos, pero no el objetivo de todos.

Un verdadero practicante de Yoga se mueve como un animal sensitivo, atento a las sensaciones del cuerpo; realiza su práctica en el mejor lugar posible, pero puede practicar en cualquier parte, con cualquier indumentaria y sobre cualquier superficie, sin importar el precio, el color o la marca de su ropa o de su colchoneta.

Lo que los demás vean será lo menos importante, ya que hacer Yoga en cualquier parte y bajo cualquier circunstancia (no por ello las peores) es un desafío que el yogui sabe que debe trascender.

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Las influencias occidentales sobre las formas.

El Yoga nació en un mundo sensitivo. El origen de su práctica tiene todo que ver con las sensaciones, con la percepción y con la imitación de la naturaleza. Le existencia del Yoga sólo puede darse en un mundo donde lo importante no es como me veo sino cómo lo siento, como me percibo. Todo lo que hacemos es observado por otros, pero no es la mirada de los otros lo que manda en Yoga, sino la observación de la propia consciencia.

Por ello la imitación en la práctica tiene sus límites, ya que, la mayor parte de la construcción de una asana es lo que podemos sentir al ir perfeccionándola; y aquí la estética es lo último, es sólo la consecuencia.

En Occidente y a lo largo de las últimas tres o cuatro décadas, las formas de la práctica han ido variando según han sido influidas por diferentes disciplinas propias, como la gimnasia deportiva o la danza.

Así es que muchas veces se observan cuerpos entrenados en otras disciplinas de entrenamiento físico, quizá durante cinco o diez años y desde la infancia, tomando el yoga como una forma más de destreza física, creando formas y movimientos particulares que no siempre son aquellos que se pueden observar en un practicante que ha desarrollado un camino similar sólo en Yoga.

Lo uno no invalida a lo otro, pero Yoga es Yoga y su práctica crea muchas condiciones en el Ser que van más allá de lo físico, dejando de lado aspectos como la estética (o la mirada de los otros) y la competencia, elementos que condicionan absolutamente el desarrollo en otras disciplinas, especialmente en Occidente.

Lo puramente visual.

Las redes sociales han llegado para quedarse y su utilización es parte de la vida contemporánea, pero es importante mantener presente que Yoga lleva cinco mil años de evolución y que sus raíces son fundamentales, ya que sin ellas esta disciplina no hubiera llegado hasta nuestros días.

Es importante que tengamos presente que la transmisión del Yoga, su enseñanza, tiene, o debe tener, un elemento energético, sensitivo, humano, que, aunque puede perderse cuando se usan los recursos audiovisuales modernos, no dejan de ser esenciales.

Lo importante es la práctica, lo que se siente al realizarla. Todas las formas de inspiración son válidas, pero es fundamental que lo que vemos esté presente en una mínima proporción con respecto a lo que hacemos, que el tiempo dedicado a la práctica sea muy superior al que dedicamos a mirar imágenes.

El tiempo que dediquemos a practicar, difícilmente se lo estemos dando a mirar las redes sociales. Si tenemos tiempo para las redes, entonces, seguramente, tenemos tiempo para hacer Yoga.

© Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico
Diplomado en Medicina Ayurveda de India.

2 ago. 2018

“Visions & Emotions”, historias particulares de Aleksandra Takala.


por Pablo Rego | La tecladista y compositora norteamericana Aleksandra Takala entrelaza un rico tapiz de sonidos para crear música con sentimiento y profundidad en su álbum debut, “Visions & Emotions”. Parte de su paleta instrumental incluye piano, cuerdas, instrumentos de viento de bronce, guitarras, koto, bajo, percusión y efectos, instrumentos de viento de madera, además de voces tanto angélicas como inquietantes. Su música es una presentación instrumental llena de cuerpo que va desde la new age, pasando ocasionalmente al ambient, hasta el neoclásico.

Los temas del disco son historias particulares de la vida de Aleksandra Takala. Como suele suceder en los álbumes debut, el artista libera una gran cantidad de historias y emociones que lo representan. Un artista en particular puede expresar diferentes aspectos del ser humano, de la humanidad, a través de su búsqueda artística, de sus inquietudes y de todas las circunstancias que lo han llevado a elegir, grabar y compartir sus sensaciones y emociones hechas música.

Paisajes, seres especiales, lugares, viajes propios y ajenos que durante años han influido la vida de Aleksandra Takala son representados en estas historias que nos introducen en un ambiente único, particular, lleno de emociones e impresiones llamado “Visions & Emotions

Aleksandra Takala nació y creció en California. Pero un día decidió moverse de su zona de confort, de su mundo conocido. Experimentó cambios, desde mudanzas, hasta cambios de pareja y estilos de vida. Comenzó a tocar el piano a los veinticinco años y decidió aprender, crecer y explorar el mundo de la tecnología relacionado con la música, dejándose llevar por la intuición. Se entrenó en el mundo espiritual, en el arte y también en el conocimiento del mundo racional para ponerlo al servicio de la creación.

Los antecedentes de Takala incluyen años de canto en coros y como cantante haciendo dúos con acompañamiento de guitarra. También tiene un título universitario en teoría, ejecución y composición de música clásica que ha seguido luego con tutorías privadas en estudios de teclados electrónicos, programas informáticos musicales y los aspectos tecnológicos actuales de grabación, incluida la mezcla y la masterización. Takala también presenta un programa de radio semanal de cuatro horas en la estación de radio KOWS del condado de Sonoma dedicada a los más de 60 años de swing, rock, soul, R & B y música new age.

Visions & Emotions destila toda la formación y vivencias que durante décadas Aleksandra Takala ha experimentado en sus estudios y trabajos en el mundo de la música. Es un álbum para viajar, para permanecer en un estado de calma, no somnífero, ricamente ambientado con los colores de las historias que lo componen, pero con una amplia gama de matices que transmiten vida, pasión y una búsqueda particular. Una interesante experiencia de principio a fin.

©Pablo Rego

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27 jul. 2018

¿Por qué tiemblan los músculos al hacer algunas posturas de Yoga?


Imagen © Freepik
por Pablo Rego | Los temblores musculares, o fasciculaciones, se dan frecuentemente al realizar posturas para las que es necesario el uso de la fuerza. Es muy común que al realizar asanas que requieren de que algunos músculos se contraigan, la falta de entrenamiento de éstos haga que se manifiesten temblando.

Cuando los músculos deben contraerse para realizar fuerza reciben la instrucción de parte de los nervios que los controlan. Si estos músculos se encuentran poco entrenados las fibras no funcionan coordinadamente, por lo que mientras que algunas fibras hacen lo requerido, otras no, produciéndose esos microtemblores que resultan molestos, como pequeños calambres.

Es frecuente que al comenzar a practicar percibamos estos temblores en las posturas de fuerza, sobre todo si hace tiempo que no entrenamos el cuerpo o si nos hemos atrevido a practicar cuando nunca lo habíamos hecho antes, gracias el estilo y a las propuestas que ofrece Yoga y que no encontramos en otras disciplinas o entrenamientos del cuerpo físico.

También ocurre que dados los desafíos que propone el Hatha Yoga, aunque vengamos con cierto entrenamiento, se den estas fasciculaciones al realizar posturas que requieren del esfuerzo de músculos que habitualmente no utilizamos. Con la práctica, la mayoría de los grupos musculares, hasta los menos utilizados habitualmente, irán trabajando y estos temblores desaparecerán o disminuirán casi por completo.

¿Posturas de fuerza o fuerza en las posturas?

Algunas propuestas de Yoga requieren de una actitud completamente comprometida con la fuerza, como la postura del Cocodrilo (Makarasana, en la versión Purna Yoga Integral, también conocida como la Tabla), el Plano Inclinado (Poorvottanasana) o la postura de la Mesa (Utpithikasana ó Catush Pada Pitham dependiendo de la tradición), asanas que son intensas y que requieren de un importante esfuerzo, lo que hace muy evidente que el cuerpo tiemble completamente al practicarlas si nos falta tonicidad muscular.

Pero hay otras posturas que crean esa sensación de no poder controlar determinadas partes del cuerpo que entran en tensión creando esos pequeños temblores que pueden resultarnos incómodos o molestos. Esto ocurre porque para el correcto armado de ciertas asanas es necesario tensar sólo algunos grupos musculares mientras otros permanecen en reposo, un arte que se aprende a controlar con la práctica.

Posturas como Viparita Karani, en su versión de piernas hacia arriba creando un ángulo de noventa grados con respecto al tronco que permanece apoyado en el suelo, o Alayasana (postura del Perezoso en la tradición Purna Yoga Integral), incluso Adho Mukha Svanasana (la Carpa, V invertida, la Montaña o el Perro dependiendo de la tradición) son posturas que requieren de fuerza para su armado, pero relajación en algunas partes del cuerpo para poder sostenerlas y liberar tensiones en, por ejemplo, la espalda, en los hombros o en las piernas.

Las fasciculaciones suelen darse cuando debemos dejar de lado el uso de músculos que habitualmente usaríamos para mantener el cuerpo en determinada posición y utilizamos otros, los que realmente nos pide esa postura, que quizá obviamos por costumbre o por la falta de tonicidad que sabemos que tienen.

Este tipo de posturas nos llevan a cambiar unos hábitos de uso del cuerpo para ampliar los recursos físicos y la consciencia de partes sutiles que también debemos entrenar para liberar energías y conseguir un mejor estado de salud. Mientras aprendemos a transferir la tensión de unos músculos a otros y éstos se van tonificando pasaremos por la situación de los temblores musculares.

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Otras causas de fasciculaciones.

Como muchas veces ocurre en el caso de los calambres, también en el caso de estos temblores la falta de hidratación puede aportar su granito de arena. La falta de incorporación de sales minerales, que ingerimos especialmente a través del agua, producen una mala disposición en las fibras musculares que al requerírseles esfuerzos pueden responder a medias.

Si estamos cansados, o venimos de un estado de tensión nerviosa produciendo el agotamiento involuntario de algunos músculos, cuando los sometamos a un esfuerzo el agotamiento no les permitirá responder a pleno.

También puede darse que el cuerpo no tenga buena disponibilidad de energía. La falta de alimentos que nos aporten algo de energía a lo largo del día nos puede conducir a este tipo de situaciones, tanto si comenzamos el día practicando como si realizamos nuestra sesión de Yoga al final de la jornada, habiendo ingerido alimentos varias veces durante el día.

Es muy probable que si llegamos a la práctica luego de unos días de trabajo excesivo o agotador, si nos hidratamos poco, si traemos el cansancio de toda la semana y, a lo mejor, no hemos dormido lo suficiente, el cuerpo nos lo haga saber con estos temblores.

La práctica como origen de la solución.

Además del entrenamiento físico, Yoga ofrece herramientas para poder liberarnos de situaciones de tensión excesiva a través del manejo de los pensamientos y las emociones. Utilizar estos recursos nos puede ayudar a disminuir la tensión física que nos puede llevar a percibir estos pequeños y molestos temblorcitos.

Conforme avanzamos en la práctica también vamos desarrollando la consciencia de la importancia de una buena alimentación que incluye el consumo de los oligoelementos necesarios para que nuestro cuerpo realice las tareas metabólicas correctamente, lo que trae como consecuencia una buena reserva de sales que reducirá el desgaste excesivo de las mismas.

La práctica de la meditación, el trabajo de la relajación profunda y la comprensión de la importancia de soltar la mente y el cuerpo nos abren las puertas a la consciencia de la necesidad del descanso.

El cuerpo responde a la energía, a las emociones. La práctica del Hatha Yoga siempre nos ayudará a tomar consciencia de las dimensiones más sutiles del ser. Utilizar las herramientas que la práctica nos va dando día a día para mejorar en todos los aspectos desde un punto de vista holístico, es un camino que incluye un amplio aprendizaje que nos hará sentir cada vez mejor en nuestro cuerpo físico.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico.       
Diplomado en Medicina Ayurveda de India.

19 jul. 2018

Flautas de madera y naturaleza, meditaciones sonoras de Richard Noll.


por Pablo Rego | Paceful Being (“Ser pacífico” o “estar en paz”) es el nombre del álbum debut del norteamericano Richard Noll, quien toca flauta de madera y se inspira principalmente en la naturaleza. Sus grabaciones son una experiencia personal en la que recrea los ambientes percibidos junto a los ríos y arroyos del norte de Nuevo México.

"A veces estaba al lado de un arroyo burbujeante o una cascada o un lago, otras veces en la cima de una meseta con el vasto cielo, tal vez viendo las nubes y el clima cambiar, esperando un amanecer o un atardecer, escuchando a los pájaros, siguiendo el vuelo de un halcón, meditando, en paz conmigo mismo y con mi entorno. Cuando una nueva melodía venía a mí, la tocaba una y otra vez, para recordarla más tarde en casa. Estaba respondiendo al mundo natural que me rodeaba, y me estaba comunicando, ofreciendo mi canción de flauta como un tributo o una oración ", dice Noll.

En Peaceful Being, Noll recoge ocho de sus canciones con la intención de invitar al oyente a un estado de tranquilidad, de meditación, que pueda inspirar, elevar y nutrirlo espiritualmente Es una música ideal para tiempos de reflexión y procesos internos, como fondo para la práctica de Yoga, meditación u otra práctica diaria, durante masajes u otras sesiones de trabajo corporal, para crear energía de meditación para grupos o como música para crear un ambiente tranquilo.

Aunque este es el primer álbum en solitario de Noll, ha estado íntimamente involucrado en la grabación de música durante los últimos veinte años y es más conocido como colaborador de su grabadora y por la creación de armonías vocales de los primeros álbumes grabados por su esposa, Shaina Noll. En sus últimos trabajos colaboró aún más, arreglando y produciendo, creando las ilustraciones del álbum e incluso grabando y editando la música.

Aunque Noll es intérprete de la flauta traversa, en Peaceful Being,  toca flautas de madera alta y tenor, un instrumento de viento electrónico (el EWI 4000) y teclados electrónicos para crear sonidos de piano, percusión, indonesio y otros sonidos instrumentales.

La utilización de estas flautas de madera responden a que los temas del disco fueron compuestos en sobre este instrumento. “las flautas de madera son un tipo de flauta, una flauta de conducto interno, y generalmente las toco al estilo de una flauta de madera autóctona o indígena "

El título del álbum, Peaceful Being, se puede entender de dos maneras: sentirse tranquilo o como Ser una persona pacífica. Noll dice: "El significado que emerge depende de si la palabra 'ser' se entiende como un sustantivo o un verbo".

"Tocar estas sencillas flautas siempre ha tenido una calidad espiritual para mí", explica Noll. "Cuando toco en la naturaleza o realizo una pieza que escribí inspirado en ella, lo vivo como una meditación o una oración. Espero que los oyentes de mi álbum puedan absorber esos sentimientos y encontrar la música útil para su exploración y crecimiento personal"

©Pablo Rego

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18 jul. 2018

Jñana Mudra, el famoso gesto del Yoga.

Foto ©  Ksenia Makagonova
por Pablo Rego | EL Jñana Mudra o “gesto del conocimiento” es quizá el más reconocido de los gestos que se realizan en Yoga con las manos. La conexión de los dedos índice y pulgar de cada mano es un símbolo que representa la Unión entre el alma individual (atman) y el alma universal (Brahman).

Este gesto se ha vuelto un icono del Yoga, ya que se utiliza especialmente durante la meditación y eso es quizá lo que más misterio ha causado durante el largo tiempo que la milenaria disciplina lleva desarrollándose en Occidente.

Practicar Jñana Mudra nos permite conectar con la dimensión más extendida del concepto del flujo de la energía, la conciencia y la trascendencia que puede ser alcanzada al sumergirnos en el mundo sutil. Un simple gesto no nos conducirá a la iluminación, pero la práctica del mismo con una intención espiritual profunda seguramente nos acercará cada día un poco.

Realizar este mudra o gesto nos lleva a tener presente la armonía de la conciencia humana representado en el dedo pulgar que al unirse en un círculo cerrado con el índice crea la representación del objetivo del Yoga: la unión del alma del ser con el Todo.

Variantes

Existe una sutil diferencia en la práctica de este mudra, que puede realizarse con las palmas de las manos mirando al cielo, uniendo la punta del dedo pulgar y el índice (manteniendo los demás dedos extendidos) ó uniendo las primeras falanges de los dedos índice y pulgar. La primera forma representa una actitud pasiva y receptiva mientras que segunda manera posee una expresión activa y de entrega.

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Manteniendo la misma forma del gesto, pero invirtiendo el sentido de las manos el mudra cambia de nombre. El Jñana Mudra o “gesto del conocimiento” se transforma en Chi Mudra o “gesto de la consciencia” practicado con las palmas de las manos hacia abajo.

Mientras que la práctica del Jñana Mudra alivia la tensión nerviosa del cuerpo, impulsa la memoria, cura el insomnio y regula el flujo de aire en el cuerpo, el Chin Mudra aumenta la energía y la resistencia, mejorando la concentración ayudando a desarrollar la meditación.

Existe también una variante en la posición de las manos: mientras que la más conocida se realiza sentado en posición de loto o con las piernas cruzadas y las manos descansando sobre los muslos o rodillas, puede practicarse también apoyando la mano derecha sobre anahata chakra, en el centro del pecho, mientras que la mano izquierda reposa a la altura de la base de la columna vertebral, sobre muladhara chakra.

Desde el punto de vista energético

La práctica de este mudra crea un flujo infinito de energía, ya que al circular por los canales energéticos que terminan conectándose en la punta de los dedos que se encuentran, la energía fluye sin interrupción.

Esta conexión sutil también tiene que ver con el sentido de la práctica de los gestos que van tocando diferentes terminales o puntos que influyen en la armonización de los canales energéticos que recorren todo el cuerpo humano.

Teniendo en cuenta esta dimensión en la que el infinito se hace presente, si unimos ambas manos, posando una sobre otra en Jñana Mudra, los dos círculos creados por los dedos de ambas manos se unen representando el símbolo del infinito.

El conocimiento puede utilizarse para crear una intensión. Si tomamos la información de un simple gesto podremos alcanzar un estado que nos permita conectar con esos valores que son de suma importancia durante la práctica de Yoga o Meditación.

Cuando esa intención nos abarca durante la práctica nos sumergimos en un estado diferente en el que podemos conectar con la dimensión espiritual, trascender los pensamientos de la mente racional y dejarnos llevar hacia la consciencia pura. En ese lugar, Jñana Mudra y la práctica del Yoga coinciden plenamente volviéndose así, representación y realidad, una misma cosa.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico
Diplomado en Medicina Ayurveda de India

6 jul. 2018

“I´ll be with you”, cercano y profundo. Nuevo álbum de Eamonn Karran.


por Pablo Rego | El cuarto disco de Eamonn Karran editado por Real Music, es el testimonio del desarrollo artístico y espiritual de este artista autodidacta, que ha alcanzado un gran dominio del piano y los teclados reafirmando todo su potencial y brillante crecimiento.

En las melodías del nuevo álbum de Karran se destacan sus raíces irlandesas clásicas mezclándose con arreglos contemporáneos que proponen un viaje en el tiempo a través de una nave estética y sensible que es su sonido brillante y expansivo.

Seguir el viaje propuesto por Karran en “I´ll be with you” (Estaré contigo) es dejarse llevar a una dimensión sutil habitada por estructuras intangibles, repleta de magia y formas perceptibles en el sonido y en el alma.

Cada nuevo disco de Eamonn Karran, de la misma manera que ocurre al escuchar su anterior trabajo “Celticskies”, es un salto al espacio y ofrece la posibilidad de apreciar como la búsqueda espiritual de un ser que se expresa artísticamente con un rico respaldo cultural puede transmitir nuevos brillos y estadios cada vez más elevados. “I´ll be with you” supera las formas anteriormente encontradas volviéndolas más exquisitas y profundas.

Karran, quien luego de mucho luchar entre su querer y poder, pasó años viajando y tocando teclados en muchas bandas que hacían desde rock irlandés hasta blues, pop, rock and roll y en muchas ceremonias civiles y religiosas. Actualmente mezcla música electrónica con fluidas melodías de piano, lo que le permite crear algo único. “Todo lo que compongo proviene directamente de mi alma, y me esfuerzo por transmitir mis emociones en cada canción”.

Los arreglos de este creativo artista para su rico y cromático “I´ll be with you”, mezclan piano y flautas celtas, entremezcladas con hermosas voces en "Requiem" y "The River" para celebrar pasado, presente y esperanzas y sueños para el futuro.


©Pablo Rego

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27 jun. 2018

El clima interior, clave en la sanación a través del Yoga.

por Pablo Rego | Cuando nuestro cuerpo físico enferma vemos manifestado un largo proceso que ha ido teniendo lugar en nuestro ser. Desde lo sutil a lo denso la energía se desorganiza creando daños físicos concretos en el cuerpo. Para revertir estos procesos es importante liberar esas energías en un clima interior que debe construirse con especial cuidado.


©Fotos: http://www.freepik.com/
La enfermedad.

Más allá de los casos particulares, hay un proceso invisible que no siempre se tiene en cuenta cuando llega el momento de percibir una manifestación de un desequilibrio en el cuerpo físico. Habitualmente la medicina alópata encara un tratamiento a partir del síntoma que es el último eslabón de la cadena de sucesos que hemos ido viviendo hasta llegar a enfermarnos y, como una aceptación cultural, muchas veces tendemos a creer que es la manera adecuada de abordar las dolencias.

Tratar el síntoma sin tener en cuenta los hábitos que hemos tenido en los últimos meses o años es como enfocarse en la punta de un iceberg y desconocer que lo que vemos es una pequeña parte del total del cuadro.

Lo que llamamos enfermedad no es otra cosa que el reflejo en el cuerpo de una serie de hechos que nos han ido aquejando durante mucho tiempo y que al irse sosteniendo, y en consecuencia agravando, emergen manifestándose como un volcán en erupción en alguna parte del cuerpo físico.

Dependiendo de qué situaciones nos hayan aquejado, que emociones o pensamientos hayamos ido acumulando y la manera en la que hayamos atravesado una o varias circunstancias de la vida, la manifestación se dará en una parte diferente del cuerpo.

El clima que crea la enfermedad.

Sin adentrarnos en situaciones específicas que pueden traernos enfermedades, como traumas emocionales fuertes o la exposición a condiciones ambientales insanas, existen un sinfín de situaciones cotidianas que podemos tomar como normales y que, en realidad, no deberían serlo para nuestra salud, como por ejemplo el ritmo de nuestras vidas, la manera en la que tomamos nuestros alimentos, el tipo de trabajo que tenemos, pero sobre todo, la manera en la que experimentamos todo ello.

Por eso es importante que podamos observar que una vida llena de estrés, en la que desarrollamos nuestras actividades cotidianas con prisas, con hiperactividad en la mente y sin unas mínimas pausas para descansar a lo largo del día o dormir lo suficiente por las noches, a la corta o a la larga, va a terminar manifestándose como algún tipo de desorden en nuestro cuerpo físico.

Todo ese estrés nos va a impulsar a realizar nuestras tareas cotidianas, desde el trabajo o estudio hasta las actividades físicas que practiquemos, con un exceso de tensión que va a ir forzando a las diferentes estructuras del cuerpo físico a trabajar en condiciones cada vez más desfavorables.

Enfermedades típicas de estos tiempos como la acidez estomacal, trastornos vesiculares, colon irritable, problemas en la columna vertebral, problemas cardiacos, accidentes cerebrovasculares, infartos, infecciones urinarias, erupciones en la piel, llagas en la boca y un largo etcétera son manifestaciones que responden a nuestro clima interior y a la falta de cuidados que hemos tenido al respecto durante meses o años hasta llegar a padecer dichos síntomas que tienen todos un origen emocional.

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Las emociones.

Cuando se dice “emocional” no sólo se trata de las dificultades que nos pueda tocar atravesar en relación a nuestros afectos, las relaciones de pareja, con nuestros padres o hijos, a la pérdida de un ser querido, etc.; se trata también de cómo nos sentimos cuando viajamos rumbo al trabajo o a estudiar, cómo nos sentimos al realizar nuestras actividades, cómo nos tratan y cómo nos tratamos en los diferentes contextos que nos toca experimentar durante un día normal.

Cada cosa que hacemos nos produce una impresión diferente y esas impresiones van creando unos reflejos en el cuerpo. El sistema nervioso se ve afectado y se producen contracciones musculares involuntarias, movimientos inconscientes que fuerzan el organismo, hiperactividad de los procesos naturales como la digestión, la respiración o los latidos del corazón.

Si realizamos actividades que nos condicionan emocionalmente día tras día y las sostenemos, sea por la razón que fuera, esos efectos de las emociones sobre el cuerpo físico se irán convirtiendo en un trauma, condicionando la normalidad de las funciones más básicas de nuestro organismo, llevándonos a estados alterados y trayéndonos trastornos concretos que acabaremos llamando enfermedad.

Las emociones van creando ese clima interior que puede conducirnos luego a contaminar, además, nuestras relaciones personales, los momentos de esparcimiento o los dedicados a alimentarnos o al descanso, sumergiéndonos en un estado general en el que difícilmente podamos seguir adelante sin la manifestación de complicaciones concretas.

La sanación a través del Yoga.

Cuando llegamos a padecer una enfermedad o una dolencia en el cuerpo físico es importante comprender que para revertir el proceso que nos ha llevado hasta allí deberemos cambiar los hábitos que producen las emociones que terminan por alterar todo nuestro organismo.

Por lo tanto, si nos entregamos, por ejemplo,  a la actividad física, será muy importante que tengamos en cuenta el estado interno que experimentamos al momento de hacer ejercicios. Muchas veces se practican deportes o ejercicios en un gimnasio en un estado de estrés tal que la tensión contenida en el cuerpo nos conducirá a sufrir lesiones aparentemente sorpresivas.

El Yoga ofrece, o debe ofrecer, la posibilidad de soltar todo lo que hacemos en cualquier otro momento o espacio de nuestras vidas para realizar una actividad física consciente y sin rigideces. El Hatha Yoga (Yoga del cuerpo o Yoga físico) y todas sus ramas deben ser practicados en un estado de calma profunda, sin ningún tipo de estrés, competencia, apuro o urgencias, ya que el cuerpo físico reacciona de maneras completamente diferentes al movimiento bajo presión mental y emocional o sin ellas.

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Antes de realizar cualquier asana (postura de Yoga) es importante que el practicante esté sereno, que sienta que el ambiente en el que se está practicando está cuidado de estridencias o alborotos mentales como conversaciones sobre temas que puedan generar alteraciones emocionales o que nos retrotraigan a los estados de los que queremos salir.

El practicante de Yoga puede traer consigo problemas físicos o emocionales, pero en la sala de Yoga debe encontrar la posibilidad de realizar una actividad en unas condiciones totalmente diferentes a las que acarrea, pudiendo empezar a ver allí, por contraste, cuáles son las condiciones en la que está acostumbrado a vivir.

Ese clima que puede construirse en el entorno del practicante lentamente se irá volviendo parte de él y será la llave para que pueda comenzar a realizar, aunque sea sólo esa actividad, sin estrés ni presiones de ningún tipo.

La práctica completa de Yoga, incluye la Meditación y Pranayama (control de la energía a través de la respiración), también es recomendable el aprendizaje de una manera saludable de alimentarse y darse masajes. Cambiar el clima interno del ser puede llevar mucho tiempo y es un proceso que nos irá conduciendo de lo más denso a lo más sutil. Ese proceso de toma de consciencia es el que nos irá ayudando a comprender el sentido de todas estas prácticas, más allá del trabajo sobre el cuerpo físico, la respiración y las consecuencias sobre el sistema nervioso.

Es importante la confianza en la actividad, ya que sólo confiando en que algo nos puede hacer bien tendremos los mejores resultados. Yoga nos ofrece más de cinco mil años de historias y experiencias y cada vez más pruebas científicas de los efectos positivos de su práctica.

Cuando se realiza una práctica regular y sostenida de Yoga la percepción de las emociones y del cuerpo cambian y con ello se van desarmando las estructuras físicas, emocionales y mentales que pudieron llevarnos a construir la enfermedad, cambiando el clima con el que veníamos por uno completamente diferente, un clima interior que nos ayudará a desandar el camino recorrido en el pasado.

La sanación no es la cura de una enfermedad, es la toma de consciencia y el cambio de hábitos y estados internos para transformar la realidad de un ser enfermo en otro que sea capaz de reciclarse para encontrar nuevamente aquellos equilibrios que podemos denominar salud.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico
Diplomado en Medicina Ayurveda de India

20 jun. 2018

“Alive Inside the Tank”, una experiencia espiritual entre el sonido y la vibración.


por Pablo Rego | El Nuevo álbum del dúo norteamericano Mysteries of the Night es el registro de una experiencia única. La grabación íntegra de un CD realizada dentro de un gran tanque de acero que crea una atmósfera sonora que parece de otro mundo, produciendo sensaciones diferentes a cualquier otra realidad terrestre conocida, una meditación dentro de la materia que vibra.

La música en “Alive Inside The Tank está compuesta principalmente de melodías improvisadas de flauta que van desde soliloquios a un efecto coral ya que las reverberaciones crean sonidos que hacen que parezca que varias flautas se tocan simultáneamente.

La música pasa de ambientalmente a suavemente melódica, de flotación libre a levemente rítmica, a medida que se agregan la voz y la percusión, desde las vibraciones autóctonas terrenales hasta los tonos religiosos como de catedral, desde las meditaciones personales hasta la espiritualidad universal.

Alive Inside the Tank” propone un viaje a un lugar construido por humanos para un fin que nada tenía que ver con el sonido o la música. Este enorme tanque de unos dieciocho metros de altura por nueve metros de diámetro, -fabricado como un gran tanque de agua por una empresa de ferrocarril en los años 60s y que desde 2015 funciona como un centro para las artes sonoras conocido como “The Tank”-, ubicado sobre una colina con vistas a la pequeña ciudad norteamericana de Rangely, Colorado, ha llamado la atencion de los exploradores del sonido desde los años 70s. Este álbum es el primero grabado como larga duración, editado y distribuido mundialmente  por una compañía discográfica (Silver Wave Records)

La exploración grabada por el dúo “Mysteries of the Night” -compuesto por James Marienthal, que toca flautas nativas americanas, quena, flauta de doble cámara, flauta de plata y percusión y Sarah Gibbons en voz, batería y percusión- es un viaje a través de los sentidos en el que a medida que se fueron conectando más y más con la vibración del sonido se encontraron interactuando con “el tanque” como si fuera un músico más.

Ambos músicos, relacionados con diferentes tipos de géneros como el jazz, las músicas nativas o sacras, fueron experimentando a medida que iban descubriendo lo que el tanque les producía. La reverberanción del lugar les abrió un universo de sensaciones que los fue conectando cada vez más profundamente con vivencias y señales alojadas en el interior del ser.

Alive Inside the Tank” contiene profundos y espaciosos tonos de flauta, vocalizaciones fluidas y espectaculares sonidos y vibraciones de percusión que crean un viaje musical íntimo, intemporal, meditativo y de gran movimiento.

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