11 oct. 2019

Encontrarse con uno mismo puede ser uno de los mayores temores.

por Pablo Rego | Son muchas las razones por las que las personas que desconocen el Yoga dicen no practicarlo: “que es aburrido”, “que no me engancho”, “que me duele alguna parte del cuerpo”, “que me cuesta concentrarme”, “que es demasiado suave” o “demasiado fuerte”, “que me da frío” o “calor”, “que me dijo alguien que no era bueno para algo” y un largo etcétera que puede reforzar ideas negativas. Pero es muy difícil escuchar decir “no puedo quedarme en silencio”, “me dan miedo mis propios pensamientos”, “no sé cómo permanecer una hora prestando atención a mí mismo” o “me atormenta no distraerme de mi propio ser”, poniendo en segundo lugar las razones superficiales para quedarse y aprender sobre el propio cuerpo, la propia mente y la propia dimensión espiritual.

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Lo diferente, lo mejor o lo peor de practicar Yoga.

Cuando las personas se acercan a Yoga desde un lugar cargado de prejuicios suelen darle el gusto a los demás, incluso al profesor o instructor con el que se han encontrado y al que no han podido evitar más, tomando una o dos clases para crear, con la excusa de haberlo experimentado, una nueva idea que utilizar cuando le pregunten “por qué no practicas Yoga”

Llegar a un sitio en el que no se impulsa a las personas a competir, ni se crean ambientes para aturdirse o exacerbar los egos, puede ser la panacea para quienes están hartos de esos valores de la sociedad. Pero algunos, o muchos, si en torno a la actividad que van a realizar (en este caso la sesión de yoga) faltan la mirada hacia el afuera o la mirada del otro, el conseguir ser el mejor, más rápido, más lindo o más perfecto, se encuentran perdidos y les cuesta encontrar su lugar.

Aquellos que tienen problemas de salud debido a la gran exigencia que hacen del cuerpo físico toda vez que descargan en el cuerpo emociones relacionadas con la necesidad de aceptación o la competencia, con la frustración o la apariencia, deben cambiar mucho el punto de vista de lo que es “estar saludable”, especialmente en lo referente a los condicionamientos mentales.

En eso se basan los prejuicios, en creer de antemano que estamos haciendo lo correcto sin observar que si tenemos problemas, a lo mejor no estamos tan acertados en lo que pensamos. Y como uno de los objetivos de Yoga es desbaratar las estructuras mentales para permitirnos realizar otras experiencias, la fuerza de las ideas preconcebidas hacen que, aun intentándolo, la práctica de Yoga no encaje para nada en esas ideas.


Comprender que los dolores y enfermedades son mensajes que debemos escuchar.

Pero muchas de las personas que llegan a la práctica de Yoga lo hacen con algún problema que resolver, luego de buscar en otros sitios respuestas que sólo los conceptos y la filosofía que respaldan una disciplina como Yoga les van a ofrecer. Es en esas diferencias con el resto de las actividades que está la puerta de entrada al universo de las respuestas.

Las ideas rígidas, muchas veces heredadas, van tallando el cuerpo físico. Esas ideas generan un filtro a través del cual creemos que lo bueno es sólo aquello que determinados seres o estamentos convalidan y desde allí elegimos la manera de realizar actividad física o intentamos encontrar un equilibrio emocional o mental sin observar que son esas mismas ideas las que nos llevan a enfermarnos o lesionarnos.

El cuerpo físico se va deteriorando, pasamos de unos simples dolores a dolencias crónicas, de situaciones estacionales a permanentes y en ese proceso insistimos con el punto de vista y con la manera de hacer las cosas, repitiendo los patrones que nos conducen a la enfermedad.

Se nos desalinea la columna vertebral, creamos tensiones en determinadas partes del cuerpo, siempre las mismas contracturas, puede que lleguemos a una intervención quirúrgica con la intención de corregir algunos trastornos. Se nos desordena el funcionamiento de los órganos de la respiración o de la digestión, sufrimos de tendinitis en los hombros o en las caderas y realizamos actividad física con la influencia de la misma carga emocional que nos lleva a esas situaciones. El descontrol de nuestra mente nos lleva a la preocupación u obsesiones recurrentes que devienen luego en ansiedad y pánico y queremos salir del laberinto usando los mismos elementos con que lo hemos construido.  

Si vivimos el día a día desde el rencor, el revanchismo, la reacción, reforzando la creencia de que conseguiremos algo bueno intentando alcanzar las cosas por la fuerza o a través de ella, si percibimos todo como una carrera y una competencia, en donde unos son los buenos y otros los malos, unos ganadores y otros perdedores, estaremos compitiendo aunque no sea necesario y nos desequilibraremos, aun cuando estemos realizando actividad física.

Aunque el cuerpo nos hable a través de los dolores o las enfermedades que pueden crearse a partir de esas estructuras basadas en ideas, creencias o hábitos, podemos llegar a creer que por el mismo camino que nos desequilibramos y desarmonizamos vamos a lograr encausar nuestra salud. Aunque parezca obvio decirlo, así sólo lograremos más desarmonía y un estado menos saludable.

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El hábito del silencio y la quietud.

Llegar a Yoga con la idea de que allí las cosas deberían ser de una u otra manera es perdernos la oportunidad de aprender algo esencial y es que las ideas pueden ser descartadas. Pero si dedico gran parte de mi día a reforzar unas estructuras mentales, desecharlas me va a resultar un sacrilegio.

La invitación a soltar creencias y perjuicios para tratar de percibir desde el silencio, sin el impulso de correr o competir, puede resultarnos violento y asfixiante, sobre todo si no alcanzamos a vislumbrar un plan B similar al que traíamos de casa, detrás de esa invitación.

El desconocimiento de cómo es permanecer en silencio o en un estado de quietud, aunque pasen muchas cosas en un plano sutil que nos cueste ver al principio, hace que quienes nunca antes hayan estado en esa situación se sientan completamente perdidos y desarmados, cuando la sesión de Yoga pasa por momentos de relajación, contemplación o permanencia en quietud en una postura.


Es en esas situaciones, aparentemente pequeñas e inofensivas, que muchos aspirante a practicantes o iniciantes se apegan a las ideas de todo lo demás (que no es otra cosa que lo que los está enfermando) para justificarse y argumentar todo tipo de situaciones hasta convencerse de que Yoga no es para ellos. En el silencio y la quietud afloran los miedos, las inseguridades o las situaciones sin resolver. Y el camino de autoconocimiento que es Yoga muchas veces comienza por ahí, por la superación de aquello que ignoramos u ocultamos de nosotros mismos.

Por el contrario, quien llega cansado de sus propias dificultades y de los recursos que la sociedad le brinda para aturdirse y distraerse de sí mismo, quien ha llegado a comprender que necesita una guía o ayuda para aprender a hacer otras cosas, quien está dispuesto a cambiar y soltar los patrones tóxicos, comprende rápidamente que los recursos y situaciones que el Yoga le ofrece son la manera de cambiar el enfoque de todo lo conocido para, con tiempo y paciencia, desarticular los conceptos mentales que llevan al desequilibrio.

No se puede forzar a alguien a hacer lo que no comprende. No puede saberse cuál de los golpes será el último. Cuando aquel que cree que sus ideas son más valiosas que su salud llega al límite del orgullo y se rinde ante la posibilidad de cambiar para romper el círculo vicioso, el Yoga estará allí con sus miles de años de sabiduría para mostrarles el camino de la tolerancia, el respeto de sí mismo y la posibilidad de tomar la decisión de dejar de luchar para fluir con el devenir de las circunstancias, sin perder de vista el centro del equilibrio mental y emocional que nos mantiene más cerca de la salud.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico
Diplomado en Medicina Ayurveda de India


4 oct. 2019

Video: Ejercicios simples para activar y aliviar las piernas - Yoga con Pablo Rego.

Aprende a activar el metabolismo y liberar la tensión de las articulaciones de las piernas realizando estos simples ejercicios que Pablo Rego te explica paso a paso en este tutorial.






26 sept. 2019

La nueva música de Alejandro Santoyo, creada para soñar en un futuro mejor.


por Pablo Rego | El virtuoso pianista, compositor y arreglista norteamericano Alejandro Santoyo presenta su trabajo discográfico “Dreams for a better tomorrow” (Sueños para un mañana mejor), con melodías de su autoría interpretadas en piano y con diferentes orquestaciones diseñadas para crear climas que buscan conmover e inspirar al oyente con la intención de proyectarlo hacia el mañana desde la introspección, el idealismo, el bienestar y el amor.

El clima de este álbum de larga duración, que consta de dieciocho temas originales, va cambiando mientras atraviesa diferentes paisajes, contando historias en relación con la cultura humana, experiencias personales, descubrimientos espirituales o creando ideas positivas, a través de la representación de elementos de alta vibración energética, para que se concreten en la creación  de un futuro mejor. La música pasa por el intimismo del piano solo, por orquestaciones sutiles entorno a melodías emotivas o por el despliegue de grandes creaciones sonoras de estilo épico.

Los distintos temas propuestos para este recorrido llamado “Dreams for a better tomorrow, que mantiene un sonido de permanente alta frecuencia, son el resultado de la búsqueda y experiencias de Alejandro Santoyo, quien estudió el prestigioso Berkley College of Music en Boston y en la Universidad de Nuevo México en Albuquerque, en donde obtuvo su Maestría en Teoría y Composición Musical.    


Santoyo ha realizado conciertos en solitario para audiencias entusiastas, incluidos grandes lugares como el Festival Internacional Maya en Yucatán y el Centro Nacional de las Artes en la Ciudad de México. En los Estados Unidos, ha escrito música para PBS-TV y ha compuesto música para dramas de Shakespeare, como "Macbeth" y "Romeo y Julieta", que tocó en vivo durante las representaciones. El 12 de diciembre de 2018, la Orquesta sinfónica de DMA interpretó la Sinfonía de Santoyo, "Juego de niños", en el Auditorio Baldwin de la Universidad de Duke, y recibió una gran ovación.

Además de su talento como ejecutante del piano y como multi-instrumentista, en “Dreams for a better tomorrow” se hacen presentes sus influencias musicales provenientes de una amplia gama de compositores clásicos, incluidos Beethoven, Bach, Mozart y Rachmaninoff, pasando por compositores de películas como Hans Zimmer y Ennio Morricone o la inspiración proveniente de pianistas de jazz como Keith Jarrett y Chick Corea, pero también en artistas pop y música new age.

Alejandro Santoyo dice que tituló su nueva grabación “Dreams for a better tomorrow” porque “A través de mi música, quiero infundir esperanza en un futuro positivo para todos nosotros. Soy un soñador e idealista. Imaginar un mejor mañana es el primer paso antes de convertirlo en realidad. Por lo tanto, la intención de este álbum es generar emociones profundas, fomentar la introspección y generar un sentimiento de bienestar y amor. Está destinado a recordarnos un objetivo universal de aceptación y amabilidad. Cada pieza es una celebración de nuestras diferencias, así como un estímulo para unirnos".

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18 sept. 2019

Posturas desintoxicantes de Yoga que todos pueden hacer.


por Pablo Rego | A través de sus diversas posturas, el Yoga físico produce diferentes efectos sobre el cuerpo. Practicando regularmente estas asanas se crean condiciones cada vez más profundas para que los diferente sistemas se activen y se produzca una limpieza del organismo que acabará siendo una desintoxicación masiva del cuerpo.

Sarvangasana

Conocida como “El paro de hombros” o “La vela”, Sarvangasana es una postura que ofrece, por sobre todas las cosas, una amplia gama de desintoxicación en diferentes áreas del cuerpo físico.

Cuando el cuerpo físico se pone, casi en su totalidad, de manera invertida la fuerza de la gravedad produce un efecto contrario al habitual. Si en las posiciones en las que permanecemos de manera natural, como estar de pie, sentados o acostados, los líquidos que fluyen por el organismo, al igual que los órganos y cada uno de los elementos que constituyen el cuerpo, caen atraídos por la fuerza de la gravedad hacia el centro de la Tierra, cuando ponemos los pies hacia el cielo la influencia de esas fuerzas actuarán de manera invertida en cada una de las células del cuerpo.

Este principio nos puede llevar a observar que la sangre que viaja por las venas de regreso hacia el corazón, por ejemplo en las piernas, al estar en una posición invertida lo hará a favor de la fuerza de la gravedad y no al contrario, como ocurre habitualmente.

Lo mismo ocurre con la linfa, el líquido que se va filtrando y ocupando el espacio intracelular para ser recogido luego por la red que interconecta los ganglios y que muchas veces queda atrapado y se acumula debido a la falta de actividad metabólica. También se da, principalmente en las piernas, una retención de líquidos típica que puede compensarse bastante al poner las piernas en alto, invirtiendo así la influencia de la fuerza de la gravedad.



Si observamos este efecto en, por ejemplo,  los intestinos en cuyos pliegues van acumulando toxinas, éstas se liberarán cuando la parte de estos órganos que suele estar hacia abajo quede hacia arriba, dejando caer su contenido.

Por este mismo principio la sangre que habitualmente debe “luchar” contra la fuerza de la gravedad para subir hasta la cabeza, al tener la parte alta del cuerpo por debajo de la línea del corazón el flujo de sangre irá  hacia la cabeza fácilmente, aumentando la renovación celular del cerebro, la piel del rostro, el cuero cabelludo  o los ojos. Es importante tener esto en cuenta e ir con mucho cuidado cuando practicamos posturas invertidas, sobre todo si se padece de hipertensión o problemas coronarios. Con control médico y la aplicación del sentido común, es posible ir dándole al cuerpo la oportunidad de instalarse en ciertas posiciones que pueden ser beneficiosas de todas formas.

Sarvangasana también influye en la respiración, ya que al quedar ubicados los pulmones por debajo de la línea del diafragma, éste último continúa funcionando, pero con la influencia invertida de la fuerza gravitacional que provoca otros efectos y condiciones de funcionamiento en el sistema. En este caso, al caer los pulmones sobre su parte alta, se crea una presión que provoca la hinchazón natural de esa zona, mientras que la presión que se da en la parte baja de los pulmones provocan una profunda renovación del aire.

Con los pies en dirección hacia el cielo y el apoyo en los hombros, en “El paro de hombros” se da una presión en la zona cervical que provoca la alineación de las vértebras, presionando la musculatura del entorno y liberando también allí líquidos que acabarán aliviando las típicas tensiones en la zona. En este área del cuerpo se da también una presión en la garganta que influye fuertemente en las glándulas tiroides y paratiroides que, al ser presionadas, son incentivadas ayudando así a la normalización de su funcionamiento, ayudando así a sanar dolencias allí.

¿Y qué pasa si no puedo hacer Sarvangasana?     

Si bien esta postura es tenida en gran estima por los practicantes de Yoga de todos los tiempos, para alcanzar su construcción se dan ciertas circunstancias que hace que en muchas ocasiones sea dificultoso armar, aunque sea, una media postura.

Por este motivo es importante disponer de alternativas que, una vez comprendido el funcionamiento de “El Paro de Hombros” o por lo menos comprender qué es lo que buscamos con su práctica, nos ofrezcan los mismos beneficios.

Buscando entonces cómo conseguir desintoxicar completamente el cuerpo físico de una manera similar a la conseguida a través de Sarvsnagasana, tenemos a disposición posturas como Parvatasana, conocida como “La Carpa”, “La Tienda” o “La V Invertida” (que se realiza apoyando las manos y los pies en el suelo con las caderas por encima del nivel de los hombros y tratando de estirar las piernas) que nos proporcionará, además de un fuerte estiramiento en toda la parte posterior, la inversión de la parte superior del cuerpo ya que desde la cintura hasta la cabeza estaremos cabeza abajo, con una inclinación menor que en Sarvangasana y en tensión, por lo que se recomienda siempre hacer varios intentos, descansando entre uno y otro para ir intensificando la experiencia de apoco. Para llegar a permanecer, por ejemplo, un minuto en la postura, podemos hacer unos tres intentos de veinte segundos intensificando cada vez el estiramiento, pero teniendo presente que, en este caso, estamos buscando un efecto en particular que es el de la inversión de la parte alta del cuerpo.

Práctica de la postura de "La Carpa" en una clase de Yoga al aire libre en Vedia, Provincia. de Buenos Aires, Argentina.

Para obtener los efectos que conseguimos cuando ponemos las piernas en alto disponemos de varias posturas. Urdhva Prasarita Padasana o “Postura de Piernas extendidas con los pies hacia arriba“ es una postura básica que no precisa mucha explicación y que puede practicarse simplemente poniendo las piernas a noventa grados del tronco, utilizando la fuerza de los músculos abdominales o tomándose las piernas por detrás; también se puede hacer manteniendo la espalda plana en el suelo y poniendo las piernas en alto contra la pared. Esta postura nos permitirá, además, una vez armada, relajar lo músculos de las piernas para que los líquidos fluyan, tal como ocurre en Sarvangasana.

Una variante interesante que proporciona un buen estiramiento de la zona posterior de las piernas, de los brazos y los omóplatos y ayuda a enderezar la columna vertebral es Alasyasansana o “El Perezoso”, que haremos con la espalda apoyada en el suelo, agarrando los pies con los dedos de las manos y levando las piernas a un estiramiento con los pies hacia arriba. Practicando esta variante, si bien puede dificultársenos estirar completamente las piernas, conseguiremos, de todas formas, ponerlas en alto. Esta postura se puede hacer con una cinta que pasaremos por debajo de las plantas de los pies a la altura de los metatarsos y de la que nos iremos colgando con las manos para mantener la tensión.


Práctica de la postura de "El perezoso" en una clase de Yoga al aire libre en Juan B. Alberdi, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

A esta combinación de posturas que iremos haciendo de a una, con calma y relajando de ser necesario entre una y otra, podemos agregar, para aportar la dimensión del estiramiento en la zona cervical y la presión en el área de la garganta, un par de posturas interesantes que pueden practicarse una un día y otra otro día, dependiendo de las posibilidades de nuestro cuerpo. Estas son Zambukasana o “El Caracol” y Sasangasana o “La Liebre”. La primera tiene menos dificultades que la segunda, ya que se utiliza la fuerza de los brazos para sostener el cuerpo mientras que en la segunda se deposita peso sobre las cervicales por lo que es muy importante ser cuidadosos con su práctica, desechándola completamente si sufrimos de hernias discales o problemas graves en la zona cervical.

La postura de “El Caracol” se realiza boca abajo, apoyando los codos en el suelo en línea con los hombros, elevando así la parte alta del cuerpo, mientras las caderas y piernas, y eventualmente el abdomen, permanecen completamente apoyadas en el suelo. Sin mover la posición de los codos del suelo, apoyados justo debajo de los hombros, entrelazaremos los dedos de las manos e intentaremos llevar la zona alta de la cabeza hacia el suelo, extendiendo el cuello para poder sostener así la nuca con las manos que permanecen con sus dedos entrelazados. Una vez armada la postura soltaremos la tensión de todo el cuerpo menos de las partes que sostienen la postura, como los brazos y las manos, provocando así una extensión de la zona cervical sin hacer ningún esfuerzo.

Postura de "El Caracol" por Pablo Rego

La Liebre” se hace partiendo de la postura de "El niño", con las piernas flexionadas, apoyando las rodillas y empeines en el suelo, el abdomen sobre las piernas, los glúteos en los talones y la frente en el suelo. Para comenzar se mantienen también los brazos estriados hacia adelante con la palmas de las manos apoyadas en el suelo. Desde allí se eleva la cadera sin perder el contacto de la cabeza con el suelo. Llevando poco a poco el peso del cuerpo hacia la cabeza, se van elevando las caderas, rodando por el cuero cabelludo hasta acabar llevando el peso del cuerpo hacia la nuca, lo que inducirá al mentón a hundirse hacia la garganta, presionando esa zona y estirando la parte cervical de la columna vertebral y un poco más también. Puede inferirse de la práctica de esta postura que es intensa, que debe ser practicada con cuidado, preferentemente con ayuda y supervisión de un instructor o profesor, pero,  a efectos instructivos, queda claro que es una variante interesante, si no tenemos problemas cervicales, pero nos cuesta elevar las piernas para hacer Sarvangasana, para conseguir estirar el cuello y presionas la zona de las tiroides en la garganta.

Práctica avanzada de la postura de "La Liebre", sin apoyo de las manos en el suelo por Pablo Rego. 

Esta combinación de posturas, que podemos practicar durante una sesión de Hatha Yoga, Yoga Integral o cualquier variante de Yoga físico, o simplemente como una pequeña rutina desintoxicante, debe ser precedida por una activación del organismo y los músculos del cuerpo, como el Saludo al Sol o alguna otra rutina de movilidad inicial, y es recomendable luego realizar las contraposturas correspondientes y una relajación de al menos cinco minutos antes de continuar con las tareas habituales de nuestro día a día.

Es importante, por supuesto, tomar los recaudos pertinentes antes de practicar estas y todas las posturas de Yoga, realizarse las revisiones médicas correspondientes para asegurarnos que no tendremos inconvenientes y es muy recomendable asesorarse y pedir ayuda o buscar la supervisión de un profesor, instructor o guía especializado que nos guiará paso a paso y nos ayudará a corregir las posturas y prevenir dolencias o lesiones indeseadas.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico                             
Diplomado en Medicina Ayurveda

31 ago. 2019

"Despierta (Awake)" documental sobre la vida de Yogananda.




Artículo Original publicado en Julio de 2016 al momento de su lanzamiento en cines con información detallada sobre su recorrido cinematográfico.



Awake" ó "Despierta" es un documental dedicado a la vida y las enseñanzas de Paramahansa Yogananda, autor del clásico espiritual "Autobiografía de un yogui" que vendió millones de ejemplares en todo el mundo y aún hoy es considerado como un libro de referencia para buscadores, filósofos y entusiastas del yoga. El material incluye entrevistas, una imaginería metafórica y narraciones.

Durante el mes de julio se está estrenando en España en versión doblada al español que cuenta con la gran voz del artista Rafael Álvarez El Brujo como narrador principal.

Se proyecta en as salas de los cines Yelmo de las principales ciudades. Se puede consultar la próximas sesiones en www.antropodocs.com/awakeyogananda/ , en www.yelmocines.es/ ó en www.youfeelm.com

Durante el mes de agosto de 2016 se estrenará a través de visionado online en vod.antropodocs.com y durante septiembre se estrenaré en Portugal.



Sinopsis 

El documental nos lleva de las ciudades santas en la India a la Divinity School de Harvard, con su laboratorio de física cuántica; del Centro para la Ciencia y Espiritualidad en la Universidad de Pennsylvania a un Centro Chopra en Carlsbad, California. 

"Awake" es la historia del anhelo constante de la humanidad: la búsqueda universal hacia la liberación del sufrimiento y en pos de la eterna felicidad. El documental, filmado durante tres años con la participación de treinta países de todo el mundo, explora la razón por la que millones de personas han vuelto su atención hacia dentro, en busca de la autorrealización.





Premios 


Premio del Público: Illuminate Film Festival, Arizona.
Premio de Cine Espiritual: Maui Film Festival, Hawai.
Premio Conscious Lifedel Conscious Life Expo, Los Ángeles.
Selección Oficial del Seattle International Film Festival.
Selección Oficial del Tel Aviv Spirit Film Festival.
Selección International Women´s Festival de Afganistán.


Ficha técnica 


Directoras: Paola Di Florio y Lisa Leeman
Productora: Counterpoint Films
Duración: 86 minutos
Idiomas: Inglés, Español Audio: 5.1 Surround

Fuente y más información en www.antropodocs.com/awakeyogananda/

La película está disponible en varios formatos en Amazon




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20 ago. 2019

El consumismo vs la regularidad entorno a la práctica de Yoga.

por Pablo Rego | La mente y la distracción e inquietud que ella genera dificultan una visión comprendedora que pueda llevarnos su neutralización. De igual manera los hábitos caóticos surgidos de dicha actividad mental hacen que, incluso una vez introducidos en actividades como el Yoga y la Meditación, sea complicado permanecer en el camino que nos conduzca a un estado de progreso y a la profundización del autoconocimiento y el crecimiento espiritual.

Foto ©Freepik
La influencia de la cultura de la inquietud.

Venimos de donde venimos. Es inevitable estar imbuidos de las costumbres o hábitos de una cultura que valora el movimiento, que incita a poner la energía fuera, que basa su desarrollo en la producción masiva de lo que sea y en un consumo indiscriminado que en muchas ocasiones se vuelve irracional.
Como individuos de esta sociedad de consumo –y dando por sentado que alguien que ha decidido practicar Yoga es bastante  consciente de lo nocivo que este estilo de vida puede resultar- muchos practicantes ponen a esta disciplina en el mismo sitio de importancia que a cualquiera otra actividad disponible para ocupar el tiempo “ocioso”, para entretenerse o evitar el aburrimiento.

Acercarse al  Yoga como “consumidores”, tomando todo el entorno de esta disciplina como una oferta más y con la expectativa de aquietarse y soltar la inercia de seguir consumiendo, puede llevarnos a saltar de una clase a otra, combinando Yoga con otras actividades, sin distinción de cuáles son los efectos que provocan en el Ser cada una de las prácticas realizadas.

De la misma forma, aun habiendo decidido que el estilo, el lugar o el profesor o profesora de Yoga son los adecuados para sí y asumiendo la propuesta de quedarse en la práctica para profundizar en sus experiencias y conocimientos para los que el tiempo es fundamental, luego de un tiempo comienza la idea de experimentar y cambiar algo, manifestándose parte de ese hábito de consumir y saltar de una cosa a la otra.

Uno de los hábitos que es fundamental cambiar, entonces, es el de creer que la respuesta está en lo que no se hace, en lo que no se tiene, en lo que no se es. Comenzar a practicar Yoga, quedarse, aprender, darse el tiempo para que todos esos impulsos vayan transformándose en paciencia, contemplación y auto-comprensión, es una oportunidad para crear una referencia de quietud, un mojón o hito al que regresar siempre para continuar transitando el camino que nos pueda conducir a trascender la mente y el poder que esta tiene sobre todo el Ser.


El valor de la “regularidad”

Desde el punto de vista de la ciencia médica Ayurveda -medicina originada en India con más de cinco mil años de antigüedad y hermana del Yoga- utiliza la “regularidad” como un camino para estabilizar ciertos trastornos.

En Ayurveda el movimiento es identificado con dos de los cinco elementos en lo que se basa su teoría del equilibrio. Estos elementos son el Aire y el Éter (que se suman al Agua, el Fuego y la Tierra para alcanzar los cinco elementos de los que está formado el Universo).

Foto de Melissa Mai de Pixabay
El desequilibrio creado por el exceso de Aire y Éter (Vata Dosha) en el cuerpo, manifestándose por sus características como la liviandad, la sequedad, el movimiento, la dispersión o la inquietud mental se compensan con regularidad. Comer a horario y realizar todas las comidas o dormir una cantidad mínima de horas y tratar de hacerlo siempre a las mismas horas son recomendaciones básicas para regularizar los hábitos del metabolismo que pueden observarse en trastornos físicos como problemas de tránsito intestinal, insomnio o preocupación permanente entre muchos otros.

Esos elementos suelen estar fuera de control en gran parte de las personas, producto del caos en el que se vive en las comunidades modernas. Caos que no es casual y en el que de una u otra manera todos estamos inmersos cuando nos conectamos demasiado con las pautas marcadas por la sociedad de producción y consumo.

La regularidad es un elemento que siempre nos va a ayudar a permanecer en un estado más consciente, ya que si estamos habituados a ella, cuando advirtamos que vamos a perder ese factor de equilibrio podremos reaccionar corrigiendo aquello que nos aleja de nuestro centro.


La oferta y la demanda de Yoga.

Cuando tomamos como un elemento importante la regularidad [como también pueden serlo en Ayurveda la moderación para controlar Pitta Dosha (Agua + Fuego) o la activación para estabilizar Kapha Dosha (Agua + Tierra)] es importante tenerlo en cuenta tanto cumpliendo el rol del aprendiz como el del facilitador, guía, instructor o profesor de Yoga.

Como seres humanos todos estamos expuestos a los factores condicionantes de la cultura en la que vivimos. Por lo tanto es importante que tanto quien ocupe el rol de organizar y dar clases de Yoga como quien esté en el lugar del alumno asuma la importancia de cumplir con un programa regular de práctica para conseguir resultados positivos.

Organizar unas clases regulares de Yoga, sostenerlas y estar disponibles para que los asistentes puedan practicar y realizar su camino de autoconocimiento lleva mucha energía. El amor y la profunda convicción de que Yoga es una disciplina maravillosamente transformadora está presente (o debe estarlo) en el universo filosófico y espiritual que rodea a la mayoría de los dadores de Yoga, pero, de todas formas, se pone una gran cantidad de energía real en la formación dentro de la disciplina y en la organización y sostenimiento de las clases que se dan.

Si no hay una propuesta de constancia que sea una referencia para el aprendiz, difícilmente pueda haber luego por parte del alumnado un compromiso con las clases. Pero una vez que existe ese lugar al que ir a practicar Yoga siempre, es fundamental que el practicante tome como prioritario el factor de la permanencia y la profundización para alcanzar niveles reales de cambio y autoconocimiento.
El camino del progreso y trascendencia de las reglas de la oferta y la demanda del mundo de producción y consumo del que Yoga debería estar exento (o por lo menos alejado o en un estado de protección) nos puede conducir a tomar la práctica de actividades de crecimiento personal como una oportunidad para valorar cada acto de quienes proponen la creación y el sostenimiento de espacios para que se practiquen esas disciplinas entre nosotros.

Conectar con los demás de una manera profunda nos puede ayudar a tomar consciencia de que detrás de cada acto hay un ser humano como nosotros. Intentar dedicar un tiempo y algo de atención a las personas que dedican sus energías vitales a crear espacios en los que transformar nuestros estados internos y la propia consciencia, pueden llevarnos a, por ejemplo, dejar de saltar de un lado a otro como consumidores para valorar la existencia de los lugares reales que puedan abrirnos las puertas a lo que realmente necesitamos para vivir en un estado más equilibrado, saludable y consciente en medio del mundo contemporáneo.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico                             
Diplomado en Medicina Ayurveda




12 ago. 2019

Si quieres saber cómo es Yoga, experiméntalo.


por Pablo Rego | Me siguen preguntando si “Yoga es sólo para gente grande”. Sigo escuchando comentar que “en Yoga hay que estar quietos mirando un punto fijo durante una hora”. Siguen preguntando desde el prejuiciosi Yoga es aburrido” o “si se habla todo el tiempo de filosofía o de las emociones”. Si realmente te interesa, te cuento:

Muchas veces las experiencias que se viven quedan marcadas a fuego. Los profes (o pseudo-profes) que pasan o han pasado por nuestras vidas dejan y dejaron su huella y quienes han practicado o practican Yoga con ellos se han quedado con una idea de lo que es el Yoga, que muchas veces no se ajusta a la visión actual que se ha difundido en todo el mundo. Esta visión actual considera TODOS los aspectos del ser contemporáneo: su ritmo de vida, sus preocupaciones, la información que hay a nuestro alrededor, otras disciplinas de trabajo corporal, etc.

También, y es lo más reconfortante, hay profesores de Yoga que dejan y que han dejado una impresión positiva en las personas, por su compromiso con la actividad, por su sabiduría y por su comprensión del ser humano de cada época.

Ambas manifestaciones del profe de Yoga quedan grabadas en la gente, algunos por los gratos recuerdos y otros por su poca profesionalidad o su caricaturezca manera de actuar, más desde un personaje que con la intención de ayudar al prójimo.


¿Qué hacemos en Yoga?

Primero que todo nos permitimos relajar todas las alertas, dejamos de lado las preocupaciones del día o de la vida, accediendo a un espacio seguro en el que podemos dejar de cuidarnos para ocuparnos de lo que nos pasa (cada uno con sus cosas y sin que sea necesario contar nada), creando un climapropicio para que el Yoga actúe en nosotros.

Desde el comienzo hasta el final de la clase realizamosactividades propias de la disciplina que incluyen el entrenamiento del cuerpo (a través de las posturas de Yoga trabajando fuerza, resistencia, estiramientos y la movilización de cada parte del cuerpo, incluso algunas que desconocidas ;) ), elentrenamiento y educación de la respiración para conseguir un mejor funcionamiento de la oxigenación y de todo el metabolismo en el cuerpo y el aprendizaje que nos conduce al control del sistema respiratorio y de la mente.

Nada de lo que hacemos tiene como objetivo llenarnos de conceptos inútiles o la obligación de plantearse nada que no estemos dispuestos a trabajar en nosotros mismos. Todo lo que hacemos es para encontrar un mejor equilibrio, liberar los típicos dolores (como los de espalda, cintura, cabeza, cuello, etc.), liberar emociones y tensiones que vamos acumulando como una bola de nieve que nos dificulta el buen desarrollo de nuestra cotidianidad y alimentar la serenidad de una manera que en el resto de las actividades que hacemos no es posible.

¿Yoga es sólo para señoras mayores?

¡Nooooooooooooooooooooo!  

¿Quiénes pueden practicar Yoga?
TODOS. Dependiendo de ciertas características muy puntuales la gran mayoría de la población puede participar de las clases de Yoga adaptándose cada uno a los ejercicios que también se adaptan a las necesidades de los grupos.

Mujeres, Varones, adolescentes, adultos jóvenes, de edad media y mayores, todos tenemos algo para aprovechar en una clase de Yoga, pero lo más importante es practicar, hacer las posturas, los ejercicios, confiar en que Yoga, practicado durante un tiempo, nos va a ayudar a mejorar en más aspectos de los que podemos imaginar.


Si quieres saber cómo es, prueba una clase.

Las preguntas sin respuestas no suelen desasnarnos ni enseñarnos nada. El miedo a lo que desconocemos y el poder de la mente para alejarnos de lo que puede hacernos bien se complotan para que, en lugar de preguntarle a las personas que saben (a los practicantes que han hecho de Yoga su actividad habitual o al Profesor Profesora de Yoga), se hagan conjeturas, se alimenten supuestos, se refuercen los NO y acabemos consiguiendo con ello estar física y mentalmente cada vez peor.

Yoga puede ayudarte a mejorar en mucho, pero para ello es importante permitirse dejar de dar vueltas e ir a tomar una clase.

Más aún si tenemos dolores crónicos, principio de estrés o un estrés declarado, dolencias psicosomáticas como enfermedades de la piel o algunas del sistema nervioso como la fibromialgia o algunos tipos de hipertensión, colesterol o diabetes producidas por el sistema nervioso y la mente.

Todos podemos practicar Yoga, es una gran actividad que ayuda a mucha gente a estar mejor en la que no hay macumbas ni brujería, en la que se respetan las creencias personales y religiosas de cada uno, que tiene algunas particularidades heredadas de la cultura de su origen (India) que la hacen muy interesante porque aporta otro punto de vista al habitual.

Yoga es una actividad en las que hay buena onda (porque de eso se trata), que no se practica para “divertirse” o “no aburrirse” sino para mejorar todo lo posible el metabolismo y el estado general del ser, con el agregado importante de tomaren cuenta la energía, las emociones y la mente que pueden influir positiva o negativamente en nuestra SALUD.

Si nunca practicaste, si tienes gente a tu alrededor que te dice que Yoga hace bien, si te habla de Yoga gente que hizo sólo dos clases o que nunca practicó, si tienes la sospecha de que es lo que necesitas, si tu médico o psicólogo te lo recomendó, permítete hacer la experiencia, consulta todo lo que necesites, pero no te pierdas la oportunidad de sumar a tu vida  la práctica de una actividad que sólo propone bienestar… si alguna vez tuviste una mala experiencia, si los prejuicios te lo impiden, si piensas que Yoga no es para ti, a lo mejor es momento de probar y darle un tiempo a la actividad que más ha crecido en el mundo en las últimas décadas como vehículo para encontrar el equilibrio total del ser humano. 

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©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta Integral
Diplomado en Medicina Ayurveda de India.

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