La flema invisible: Cómo sanar tu garganta comprendiendo el silencio del reflujo ~ Yoga sin Fronteras de Pablo Rego

La flema invisible: Cómo sanar tu garganta comprendiendo el silencio del reflujo


por Pablo Rego | A veces, el cuerpo nos habla en un lenguaje de sutiles incomodidades. Esa sensación de una flema pegada que no cede, ese carraspeo constante que interrumpe el silencio de una meditación o la fluidez de una charla, no siempre es un proceso infeccioso. Muchas veces, es el eco de un desequilibrio más profundo que nace en el centro de nuestro sistema digestivo.

Desde la mirada del bienestar integral, entendemos que el cuerpo es un sistema de vasos comunicantes. Hoy vamos a explorar por qué esa molestia en la garganta tiene un nombre científico —pepsina— y cómo podemos recuperar la armonía a través de soluciones conscientes y naturales.


El viaje de la pepsina: cuando lo que debe digerir se vuelve contra nosotros

La pepsina es una enzima maravillosa diseñada por la naturaleza para descomponer las proteínas en nuestro estómago. Es una pieza clave de nuestra alquimia interna. Sin embargo, debido a una debilidad en la válvula del cardias (el cierre de nuestro estómago), esta enzima puede viajar hacia arriba, no solo como líquido, sino en forma de micro-vapor o gas.

Al llegar a la laringe y la faringe, la pepsina se siente "fuera de lugar". El problema es que tiene memoria: se queda adherida a las mucosas de la garganta, esperando. En cuanto ingerimos algo ácido (un cítrico, un refresco, un café), esa pepsina se activa y comienza a "digerir" el tejido de nuestra propia garganta. El resultado es esa mucosidad densa y pegajosa que el cuerpo genera como un escudo protector.

Por qué el agua no es suficiente

Es común que, ante la molestia, busquemos alivio bebiendo agua. Pero si entendemos la naturaleza de esta enzima, comprendemos que el agua corriente tiene un pH neutro que no logra neutralizar su capacidad destructiva. La pepsina se aferra. Necesitamos un cambio de polaridad, una vuelta a la alcalinidad.

Tres pasos para recuperar la claridad en tu garganta

Para sanar, debemos trabajar en dos frentes: desactivar lo que ya subió y poner una barrera a lo que intenta salir. Aquí te propongo un camino de tres pilares, basado en la observación fisiológica y el respeto al ritmo biológico.

1. El poder de la alcalinidad: Gárgaras de bicarbonato

La ciencia ha demostrado que la pepsina se inactiva de forma irreversible cuando se expone a un pH superior a 8.8.

  • La práctica: Disuelve una cucharadita de bicarbonato de sodio en un vaso de agua. Realiza gárgaras profundas durante al menos 30 segundos después de cada comida y antes de descansar.
  • El sentido: No solo estás limpiando; estás enviando una señal química de calma a tus tejidos, neutralizando la inflamación.

2. La balsa protectora: Alginatos de sodio

En lugar de bloquear la producción de ácido (necesario para la vida), creamos una barrera física. El alginato de sodio, derivado de las algas, reacciona con los jugos gástricos creando una "balsa" de gel que flota.

Nota: Evita beber agua inmediatamente después para no debilitar esta estructura protectora.

3. La dieta de la tregua (Ahimsa alimentario)

Durante dos o tres semanas, es vital evitar alimentos de alta acidez como cítricos, tomate, vinagres o café. Al quitar el "combustible" ácido, la pepsina en la garganta permanece inactiva, permitiendo que la mucosa se regenere.

Una reflexión sobre el cierre y la apertura

El reflujo no es solo un proceso químico; a menudo es un síntoma de tensión acumulada. Mientras aplicas estas soluciones físicas, observa tu postura. Una columna colapsada presiona el estómago. Alargarnos y crear espacio entre el pubis y el esternón ayuda a que esa válvula estomacal cumpla su función con mayor eficacia.

Síntesis para tu camino de bienestar:

Problema Causa Raíz Solución Consciente
Flema pegada Pepsina alojada en garganta Gárgaras de Bicarbonato (pH > 8.8)
Filtración gástrica Fallo válvula del estómago Alginato de sodio (Balsa protectora)
Irritación constante Activación por ácidos Evitar cítricos y tomates (2-3 semanas)

Sanar la garganta es, en última instancia, recuperar nuestra voz y nuestra comodidad en el silencio.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Diplomado en Ayurveda
Terapeuta-Masajista holístico
Escritor




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