16 jul. 2019

Si tienes tiempo para las redes sociales, tienes tiempo para Yoga.


por Pablo Rego | Las redes sociales han llegado para quedarse y su utilización es parte de la vida contemporánea, pero es importante mantener presente que Yoga lleva cinco mil años de evolución y que sus raíces son fundamentales, ya que sin ellas esta disciplina no hubiera llegado hasta nuestros días.

Es importante que tengamos presente que la transmisión del Yoga, su enseñanza, tiene, o debe tener, un elemento energético, sensitivo, humano, que, aunque puede perderse cuando se usan los recursos audiovisuales modernos, no dejan de ser esenciales.

Lo importante es la práctica, lo que se siente al realizarla. Todas las formas de inspiración son válidas, pero es fundamental que lo que vemos esté presente en una mínima proporción con respecto a lo que hacemos, que el tiempo dedicado a la práctica sea muy superior al que dedicamos a mirar imágenes.

El tiempo que dediquemos a practicar, difícilmente se lo estemos dando a mirar las redes sociales. Si tenemos tiempo para las redes, entonces, seguramente, tenemos tiempo para hacer Yoga.



La transformación viene de la práctica, de la acción, de la aplicación de la energía en un hecho concreto. Otras cosas podemos hacer: hablar de Yoga, decir que vamos a ir a Yoga, que hacemos Yoga o que queremos hacer, pero lo que realmente va a crear efectos y cambiar la realidad es la práctica concreta y consciente.  

El gran Swami Sivananda dijo que “un gramo de práctica pesa más que una tonelada de teoría” y es porque la práctica es lo que transforma la realidad que queremos transformar más allá de la conceptualización mental de la misma.

La constancia y la paciencia son sin dudas necesarias para llegar a percibir verdaderos cambios en nuestro ser. Lo bueno es que el Yoga nos proporciona herramientas para lograr esos estados y si los dejamos actuar conseguiremos crear un círculo virtuoso que nos impulse a conseguir el cambio a mediano y largo plazo.

De apoco, la práctica del Yoga nos va llevando a nuestro equilibrio original y cuando ésta práctica se transforma en un hábito podemos mantenernos allí mucho más fácilmente. Y al estar en nuestro centro, podemos elegir desde allí, podemos actuar desde ese lugar para conseguir que las cosas que hacemos, las relaciones que podamos tener y la forma en la que nos relacionamos con las personas y situaciones que nos rodean se adecuen mucho más a nuestras necesidades verdaderas, por lo que conseguiremos, a través de ese camino, construir un mundo en el que podamos encontrar mucho más bienestar y, por qué no, felicidad.


©Pablo Rego
Profesor de Yoga (Federación Internacional de Yoga)
Terapeuta Masajista Integral
Diplomado en Ayurveda


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