1 nov. 2019

Sincroniza la mente y el corazón con el sonido primordial “OM”

por Pablo Rego | La pronunciación del sonido “OM” se ha vuelto un arquetipo que se ha difundido por toda nuestra cultura acompañando al meditador sentado que inevitablemente se relaciona con Yoga o la práctica de la meditación. Pero este vínculo con la vibración energética más sagrada y pura es tan simple como profundo y su utilización resulta una invocación al origen de la existencia y a la presencia de lo que ES, más allá del tiempo y de la mente humana.


Cuando pronunciamos “OM” creamos una vibración que se sincroniza con la Consciencia Universal. Esas frecuencias de energía están presentes más allá de nuestra comprensión intelectual o nuestras creencias. Pronunciar “OM” con un sentimiento de conexión que nos vincule con la esencia de la Vida es abrir las puertas a las dimensiones más sutiles de nuestra manifestación, como seres energéticos y conscientes que somos.

Conexión corazón-mente

El cuerpo físico es una caja de resonancia. Cuando luego de una inhalación profunda dejamos salir lentamente el aire y hacemos vibrar las cuerdas vocales induciéndolas a crear el sonido “O” (al que luego le sumaremos la vibración “M”), podemos conducir esa vibración hacia el pecho en donde el tórax resonará y el sonido vibrará perfectamente.

Si al hacer vibrar el pecho conectamos con nuestro Anahata Chakra ó centro de energía emocional podremos sincronizar la vibración de esa zona del cuerpo y especialmente del corazón con la consciencia del Amor, que es la frecuencia con la que se manifiesta la Consciencia Universal a través de nuestro Ser.     

Una vez establecida esa conexión, podemos llevar la vibración a través del cuerpo físico hacia la cabeza, en donde iremos transformando la “O” en una “M” que haremos vibrar en el cráneo para sincronizar la frecuencia vibratoria del “OM” con la zona de alta frecuencia de nuestro cuerpo energético, activando los chakras superiores.

Para conseguir comunicar conscientemente ambas zonas, emocional y mental o corazón y cerebro en el plano físico, es importante mantener la vibración sin interrupciones prestando atención a cómo ésta va recorriendo el cuerpo físico, como si una sola cuerda se mantuviera en vibración mientras el “OM” se halla presente.


Intención

Lo que sentimos mientras pronunciamos “OM” o cuando se produce cualquier pensamiento o acción en nuestra vida, conduce la energía hacia una manifestación vibracional determinada, influyendo en nuestro mundo sutil y a través de él, en nuestro mundo físico.

De la misma forma que produciendo pensamientos destructivos o negativos podemos crear enfermedades o boicotear nuestras propias creaciones (algo completamente demostrado ya en estos tiempos), conectando con imágenes creativas o positivas reforzaremos aquellos factores que pueden inspirarnos y ayudarnos a alcanzar estados de serenidad o la fuerza necesaria para resolver dificultades o crear nuevas realidades.

Si al pronunciar “OM” nuestra intención es la de liberarnos de todo pensamiento y prejuicio y abrimos nuestra consciencia a la influencia de la Consciencia Universal, de la que somos parte aunque podamos olvidarnos durante grandes lapsos de tiempo, esa fuerza omnipresente atravesará libremente nuestro cuerpo y se manifestará con toda su pureza y fuerza transformadora en nuestras vidas.

La práctica del “OM” puede ser tan potente como nos lo permitamos y dejarnos llenar por lo que la vibración de nuestro “OM” más perfecto produciéndose en el cuerpo sea capaz de atraer es, sin lugar a dudas, la forma más simple y potente de conectar con la presencia esencial, eterna e infinita de la existencia.


¿Qué es OM?

Desde el origen de los tiempos el Ser humano expresa su relación con la materia. Todas las religiones hablan del sonido (verbo) como fuente energética de toda la creación. El estudio cuántico del comportamiento de la materia y su densidad comienzan a explicarnos en la actualidad esas lecturas milenarias que el Ser humano ha hecho siempre de su entorno sutil, de la conducta de la materia, su origen y desarrollo multidimensional.
Para el universo intelectual del Yoga, ese sonido original y originario es Om. Su símbolo en Sánscrito (silabario Devangari) es

También expresado de manera deconstruida en tres elementos a+u =O y m=M ó AUM, representa también la base del equilibrio o la presencia de la manifestación de la materia, la tercera dimensión, en la que los humanos nos manifestamos como seres materiales, en un cuerpo físico que se desarrolla en el tiempo hasta su degradación  a lo largo de nuestras vidas terrenas.


Como sonido primordial, la vibración que se produce al pronunciar el OM como mantra, nos reconecta con la esencia de TODO, con el origen de la existencia, con lo que está antes de todo lo explicable. Como mantra primordial, OM nos re-conecta con la consciencia pura y es por ello que muchos mantras, o pequeñas oraciones a diferentes manifestaciones energéticas o deidades, contienen el sagrado sonido OM en alguna de sus sílabas.



El mantra primordial OM, puede repetirse solo, una y otra vez, como en la meditación de los ciento ocho OM que se realiza en India cuando se pone el sol, o sólo algunas veces, como suele ocurrir en las sesiones de yoga, dejándose invadir por la vibración de su sonido.
OM tiene muchas más connotaciones y forma parte de innumerables textos y desarrollos del pensamiento humano, ya que es un sonido que nos acompaña desde hace miles de años o, quizá, millones.

Para quien se inicia en el conocimiento del Yoga, el sentido de la utilización de este mantra comienza a tener valor toda vez que el practicante se relaciona con esta sílaba poderosa que forma parte de las sesiones de Yoga, aunque sea, a modo de ritual, como mantra omnipresente o como vibración armonizadora del Ser. 


©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico
Diplomado en Medicina Ayurveda de India



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