19 dic. 2009

Yoga = Unión. Oriente + Occidente.


Desde hace ya bastante tiempo las diferentes formas de ver la existencia, de concebirla, se han ido acercando en nuestro mundo humano. Lo bueno y lo malo de la humanidad se ha diseminado por todo el planeta y, además, en la actualidad, gracias al desarrollo de los canales de información y los transportes, se funden conceptos filosóficos, culturales, espirituales.


Ocurre que al mezclarse oriente y occidente, los elementos esenciales de cada cultura –que durante siglos se desarrollaron de manera individual y casi aislada- penetran en la otra, dando así un nuevo juego intelectual, filosófico y espiritual a los seres de todo el planeta.

Las cuestiones humanas son en todas partes las mismas. Somos una especia biológicamente desarrollada, con sus diferencias superficiales, de igual manera en todas partes. El color de la piel, los ojos, la estatura, etc., aquello que los científicos definieron como razas y que tanto han separado a los seres humanos, son minúsculas diferencias en nuestra estructura genética.

El medio en el que los seres se desarrollan generan diferencias y evoluciones, construcciones de costumbres, conceptos del entorno y de lo universal (cultura), pero siempre, los que hemos elegido o rechazado, cultivado o ignorado una u otra cosa, hemos sido seres humanos.

En la actualidad y merced al aumento en las migraciones de todo tipo, a las comunicaciones, el materialismo, el capitalismo, los sistemas de producción masivos y el superficialismo, ingresan a oriente, en donde durante siglos se desarrollaron las más grandes y complejas disciplinas y corrientes espirituales. Comenzando por India, referente inequívoco de disciplinas –y conceptos- como el Yoga.

Este fenómeno se da también en sentido inverso, con la búsqueda de seres occidentales dada la carencia a nivel espiritual y a falta de respuesta de las religiones imperantes, con la apertura por parte de Maestros que decidieron en su tiempo desparramar el yoga por el mundo, llegando así a prender en occidente la semilla de este camino de crecimiento integral durante el siglo XX.

Por supuesto que ya a estas alturas en occidente existen seres que han dedicado su vida por completo al yoga. Pero también otros que lo están descubriendo y, por supuesto, muchos que aún no lo han hecho.

Este fenómeno cultural genera algunas circunstancias que es importante destacar, como la “manera más correcta” de entender algunas cuestiones que están planteadas en los textos publicados a partir de pensamientos de grandes maestros hindúes y no-hindúes

Conceptos como Todo, Divinidad, o Dios tal como se ha conocido siempre en occidente generan limitaciones de comprensión dado que las filosofías orientales proponen siempre la libertad de consciencia para entender unos sentimientos que aunque son comunes a todos los seres humanos, en oriente se los ha entendido de una manera más universal, natural y liberal.

El yoga propone avanzar en el camino interior y de esa forma ascender en el camino espiritual. Siempre hacia adentro, buscando la esencia personal, la propia estructura del ser, aquello de nos iguala a la naturaleza más simple y pura y que nos conecta con los rincones más lejanos del universo, con todas las formas, con la energía sin nombre que conforma a todos los seres conocidos.

Liberarnos de los prejuicios de una mente entrenada durante siglos para no llegar a comprender lo que tenemos frente a nuestras narices es uno de los primeros y más importantes pasos que debemos dar para acercarnos al mensaje profundo de los textos y comentarios realizados por los Maestros del yoga.

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