27 jul. 2018

¿Por qué tiemblan los músculos al hacer algunas posturas de Yoga?


Imagen © Freepik
por Pablo Rego | Los temblores musculares, o fasciculaciones, se dan frecuentemente al realizar posturas para las que es necesario el uso de la fuerza. Es muy común que al realizar asanas que requieren de que algunos músculos se contraigan, la falta de entrenamiento de éstos haga que se manifiesten temblando.

Cuando los músculos deben contraerse para realizar fuerza reciben la instrucción de parte de los nervios que los controlan. Si estos músculos se encuentran poco entrenados las fibras no funcionan coordinadamente, por lo que mientras que algunas fibras hacen lo requerido, otras no, produciéndose esos microtemblores que resultan molestos, como pequeños calambres.

Es frecuente que al comenzar a practicar percibamos estos temblores en las posturas de fuerza, sobre todo si hace tiempo que no entrenamos el cuerpo o si nos hemos atrevido a practicar cuando nunca lo habíamos hecho antes, gracias el estilo y a las propuestas que ofrece Yoga y que no encontramos en otras disciplinas o entrenamientos del cuerpo físico.

También ocurre que dados los desafíos que propone el Hatha Yoga, aunque vengamos con cierto entrenamiento, se den estas fasciculaciones al realizar posturas que requieren del esfuerzo de músculos que habitualmente no utilizamos. Con la práctica, la mayoría de los grupos musculares, hasta los menos utilizados habitualmente, irán trabajando y estos temblores desaparecerán o disminuirán casi por completo.

¿Posturas de fuerza o fuerza en las posturas?

Algunas propuestas de Yoga requieren de una actitud completamente comprometida con la fuerza, como la postura del Cocodrilo (Makarasana, en la versión Purna Yoga Integral, también conocida como la Tabla), el Plano Inclinado (Poorvottanasana) o la postura de la Mesa (Utpithikasana ó Catush Pada Pitham dependiendo de la tradición), asanas que son intensas y que requieren de un importante esfuerzo, lo que hace muy evidente que el cuerpo tiemble completamente al practicarlas si nos falta tonicidad muscular.

Pero hay otras posturas que crean esa sensación de no poder controlar determinadas partes del cuerpo que entran en tensión creando esos pequeños temblores que pueden resultarnos incómodos o molestos. Esto ocurre porque para el correcto armado de ciertas asanas es necesario tensar sólo algunos grupos musculares mientras otros permanecen en reposo, un arte que se aprende a controlar con la práctica.

Posturas como Viparita Karani, en su versión de piernas hacia arriba creando un ángulo de noventa grados con respecto al tronco que permanece apoyado en el suelo, o Alayasana (postura del Perezoso en la tradición Purna Yoga Integral), incluso Adho Mukha Svanasana (la Carpa, V invertida, la Montaña o el Perro dependiendo de la tradición) son posturas que requieren de fuerza para su armado, pero relajación en algunas partes del cuerpo para poder sostenerlas y liberar tensiones en, por ejemplo, la espalda, en los hombros o en las piernas.

Las fasciculaciones suelen darse cuando debemos dejar de lado el uso de músculos que habitualmente usaríamos para mantener el cuerpo en determinada posición y utilizamos otros, los que realmente nos pide esa postura, que quizá obviamos por costumbre o por la falta de tonicidad que sabemos que tienen.

Este tipo de posturas nos llevan a cambiar unos hábitos de uso del cuerpo para ampliar los recursos físicos y la consciencia de partes sutiles que también debemos entrenar para liberar energías y conseguir un mejor estado de salud. Mientras aprendemos a transferir la tensión de unos músculos a otros y éstos se van tonificando pasaremos por la situación de los temblores musculares.

Imagen © Freepik
Otras causas de fasciculaciones.

Como muchas veces ocurre en el caso de los calambres, también en el caso de estos temblores la falta de hidratación puede aportar su granito de arena. La falta de incorporación de sales minerales, que ingerimos especialmente a través del agua, producen una mala disposición en las fibras musculares que al requerírseles esfuerzos pueden responder a medias.

Si estamos cansados, o venimos de un estado de tensión nerviosa produciendo el agotamiento involuntario de algunos músculos, cuando los sometamos a un esfuerzo el agotamiento no les permitirá responder a pleno.

También puede darse que el cuerpo no tenga buena disponibilidad de energía. La falta de alimentos que nos aporten algo de energía a lo largo del día nos puede conducir a este tipo de situaciones, tanto si comenzamos el día practicando como si realizamos nuestra sesión de Yoga al final de la jornada, habiendo ingerido alimentos varias veces durante el día.

Es muy probable que si llegamos a la práctica luego de unos días de trabajo excesivo o agotador, si nos hidratamos poco, si traemos el cansancio de toda la semana y, a lo mejor, no hemos dormido lo suficiente, el cuerpo nos lo haga saber con estos temblores.

La práctica como origen de la solución.

Además del entrenamiento físico, Yoga ofrece herramientas para poder liberarnos de situaciones de tensión excesiva a través del manejo de los pensamientos y las emociones. Utilizar estos recursos nos puede ayudar a disminuir la tensión física que nos puede llevar a percibir estos pequeños y molestos temblorcitos.

Conforme avanzamos en la práctica también vamos desarrollando la consciencia de la importancia de una buena alimentación que incluye el consumo de los oligoelementos necesarios para que nuestro cuerpo realice las tareas metabólicas correctamente, lo que trae como consecuencia una buena reserva de sales que reducirá el desgaste excesivo de las mismas.

La práctica de la meditación, el trabajo de la relajación profunda y la comprensión de la importancia de soltar la mente y el cuerpo nos abren las puertas a la consciencia de la necesidad del descanso.

El cuerpo responde a la energía, a las emociones. La práctica del Hatha Yoga siempre nos ayudará a tomar consciencia de las dimensiones más sutiles del ser. Utilizar las herramientas que la práctica nos va dando día a día para mejorar en todos los aspectos desde un punto de vista holístico, es un camino que incluye un amplio aprendizaje que nos hará sentir cada vez mejor en nuestro cuerpo físico.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico.       
Diplomado en Medicina Ayurveda de India.

19 jul. 2018

Flautas de madera y naturaleza, meditaciones sonoras de Richard Noll.


por Pablo Rego | Paceful Being (“Ser pacífico” o “estar en paz”) es el nombre del álbum debut del norteamericano Richard Noll, quien toca flauta de madera y se inspira principalmente en la naturaleza. Sus grabaciones son una experiencia personal en la que recrea los ambientes percibidos junto a los ríos y arroyos del norte de Nuevo México.

"A veces estaba al lado de un arroyo burbujeante o una cascada o un lago, otras veces en la cima de una meseta con el vasto cielo, tal vez viendo las nubes y el clima cambiar, esperando un amanecer o un atardecer, escuchando a los pájaros, siguiendo el vuelo de un halcón, meditando, en paz conmigo mismo y con mi entorno. Cuando una nueva melodía venía a mí, la tocaba una y otra vez, para recordarla más tarde en casa. Estaba respondiendo al mundo natural que me rodeaba, y me estaba comunicando, ofreciendo mi canción de flauta como un tributo o una oración ", dice Noll.

En Peaceful Being, Noll recoge ocho de sus canciones con la intención de invitar al oyente a un estado de tranquilidad, de meditación, que pueda inspirar, elevar y nutrirlo espiritualmente Es una música ideal para tiempos de reflexión y procesos internos, como fondo para la práctica de Yoga, meditación u otra práctica diaria, durante masajes u otras sesiones de trabajo corporal, para crear energía de meditación para grupos o como música para crear un ambiente tranquilo.

Aunque este es el primer álbum en solitario de Noll, ha estado íntimamente involucrado en la grabación de música durante los últimos veinte años y es más conocido como colaborador de su grabadora y por la creación de armonías vocales de los primeros álbumes grabados por su esposa, Shaina Noll. En sus últimos trabajos colaboró aún más, arreglando y produciendo, creando las ilustraciones del álbum e incluso grabando y editando la música.

Aunque Noll es intérprete de la flauta traversa, en Peaceful Being,  toca flautas de madera alta y tenor, un instrumento de viento electrónico (el EWI 4000) y teclados electrónicos para crear sonidos de piano, percusión, indonesio y otros sonidos instrumentales.

La utilización de estas flautas de madera responden a que los temas del disco fueron compuestos en sobre este instrumento. “las flautas de madera son un tipo de flauta, una flauta de conducto interno, y generalmente las toco al estilo de una flauta de madera autóctona o indígena "

El título del álbum, Peaceful Being, se puede entender de dos maneras: sentirse tranquilo o como Ser una persona pacífica. Noll dice: "El significado que emerge depende de si la palabra 'ser' se entiende como un sustantivo o un verbo".

"Tocar estas sencillas flautas siempre ha tenido una calidad espiritual para mí", explica Noll. "Cuando toco en la naturaleza o realizo una pieza que escribí inspirado en ella, lo vivo como una meditación o una oración. Espero que los oyentes de mi álbum puedan absorber esos sentimientos y encontrar la música útil para su exploración y crecimiento personal"

©Pablo Rego

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18 jul. 2018

Jñana Mudra, el famoso gesto del Yoga.

Foto ©  Ksenia Makagonova
por Pablo Rego | EL Jñana Mudra o “gesto del conocimiento” es quizá el más reconocido de los gestos que se realizan en Yoga con las manos. La conexión de los dedos índice y pulgar de cada mano es un símbolo que representa la Unión entre el alma individual (atman) y el alma universal (Brahman).

Este gesto se ha vuelto un icono del Yoga, ya que se utiliza especialmente durante la meditación y eso es quizá lo que más misterio ha causado durante el largo tiempo que la milenaria disciplina lleva desarrollándose en Occidente.

Practicar Jñana Mudra nos permite conectar con la dimensión más extendida del concepto del flujo de la energía, la conciencia y la trascendencia que puede ser alcanzada al sumergirnos en el mundo sutil. Un simple gesto no nos conducirá a la iluminación, pero la práctica del mismo con una intención espiritual profunda seguramente nos acercará cada día un poco.

Realizar este mudra o gesto nos lleva a tener presente la armonía de la conciencia humana representado en el dedo pulgar que al unirse en un círculo cerrado con el índice crea la representación del objetivo del Yoga: la unión del alma del ser con el Todo.

Variantes

Existe una sutil diferencia en la práctica de este mudra, que puede realizarse con las palmas de las manos mirando al cielo, uniendo la punta del dedo pulgar y el índice (manteniendo los demás dedos extendidos) ó uniendo las primeras falanges de los dedos índice y pulgar. La primera forma representa una actitud pasiva y receptiva mientras que segunda manera posee una expresión activa y de entrega.

Foto © Freepik
Manteniendo la misma forma del gesto, pero invirtiendo el sentido de las manos el mudra cambia de nombre. El Jñana Mudra o “gesto del conocimiento” se transforma en Chi Mudra o “gesto de la consciencia” practicado con las palmas de las manos hacia abajo.

Mientras que la práctica del Jñana Mudra alivia la tensión nerviosa del cuerpo, impulsa la memoria, cura el insomnio y regula el flujo de aire en el cuerpo, el Chin Mudra aumenta la energía y la resistencia, mejorando la concentración ayudando a desarrollar la meditación.

Existe también una variante en la posición de las manos: mientras que la más conocida se realiza sentado en posición de loto o con las piernas cruzadas y las manos descansando sobre los muslos o rodillas, puede practicarse también apoyando la mano derecha sobre anahata chakra, en el centro del pecho, mientras que la mano izquierda reposa a la altura de la base de la columna vertebral, sobre muladhara chakra.

Desde el punto de vista energético

La práctica de este mudra crea un flujo infinito de energía, ya que al circular por los canales energéticos que terminan conectándose en la punta de los dedos que se encuentran, la energía fluye sin interrupción.

Esta conexión sutil también tiene que ver con el sentido de la práctica de los gestos que van tocando diferentes terminales o puntos que influyen en la armonización de los canales energéticos que recorren todo el cuerpo humano.

Teniendo en cuenta esta dimensión en la que el infinito se hace presente, si unimos ambas manos, posando una sobre otra en Jñana Mudra, los dos círculos creados por los dedos de ambas manos se unen representando el símbolo del infinito.

El conocimiento puede utilizarse para crear una intensión. Si tomamos la información de un simple gesto podremos alcanzar un estado que nos permita conectar con esos valores que son de suma importancia durante la práctica de Yoga o Meditación.

Cuando esa intención nos abarca durante la práctica nos sumergimos en un estado diferente en el que podemos conectar con la dimensión espiritual, trascender los pensamientos de la mente racional y dejarnos llevar hacia la consciencia pura. En ese lugar, Jñana Mudra y la práctica del Yoga coinciden plenamente volviéndose así, representación y realidad, una misma cosa.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico
Diplomado en Medicina Ayurveda de India

6 jul. 2018

“I´ll be with you”, cercano y profundo. Nuevo álbum de Eamonn Karran.


por Pablo Rego | El cuarto disco de Eamonn Karran editado por Real Music, es el testimonio del desarrollo artístico y espiritual de este artista autodidacta, que ha alcanzado un gran dominio del piano y los teclados reafirmando todo su potencial y brillante crecimiento.

En las melodías del nuevo álbum de Karran se destacan sus raíces irlandesas clásicas mezclándose con arreglos contemporáneos que proponen un viaje en el tiempo a través de una nave estética y sensible que es su sonido brillante y expansivo.

Seguir el viaje propuesto por Karran en “I´ll be with you” (Estaré contigo) es dejarse llevar a una dimensión sutil habitada por estructuras intangibles, repleta de magia y formas perceptibles en el sonido y en el alma.

Cada nuevo disco de Eamonn Karran, de la misma manera que ocurre al escuchar su anterior trabajo “Celticskies”, es un salto al espacio y ofrece la posibilidad de apreciar como la búsqueda espiritual de un ser que se expresa artísticamente con un rico respaldo cultural puede transmitir nuevos brillos y estadios cada vez más elevados. “I´ll be with you” supera las formas anteriormente encontradas volviéndolas más exquisitas y profundas.

Karran, quien luego de mucho luchar entre su querer y poder, pasó años viajando y tocando teclados en muchas bandas que hacían desde rock irlandés hasta blues, pop, rock and roll y en muchas ceremonias civiles y religiosas. Actualmente mezcla música electrónica con fluidas melodías de piano, lo que le permite crear algo único. “Todo lo que compongo proviene directamente de mi alma, y me esfuerzo por transmitir mis emociones en cada canción”.

Los arreglos de este creativo artista para su rico y cromático “I´ll be with you”, mezclan piano y flautas celtas, entremezcladas con hermosas voces en "Requiem" y "The River" para celebrar pasado, presente y esperanzas y sueños para el futuro.

©Pablo Rego

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