27 jun. 2018

El clima interior, clave en la sanación a través del Yoga.

por Pablo Rego | Cuando nuestro cuerpo físico enferma vemos manifestado un largo proceso que ha ido teniendo lugar en nuestro ser. Desde lo sutil a lo denso la energía se desorganiza creando daños físicos concretos en el cuerpo. Para revertir estos procesos es importante liberar esas energías en un clima interior que debe construirse con especial cuidado.


©Fotos: http://www.freepik.com/
La enfermedad.

Más allá de los casos particulares, hay un proceso invisible que no siempre se tiene en cuenta cuando llega el momento de percibir una manifestación de un desequilibrio en el cuerpo físico. Habitualmente la medicina alópata encara un tratamiento a partir del síntoma que es el último eslabón de la cadena de sucesos que hemos ido viviendo hasta llegar a enfermarnos y, como una aceptación cultural, muchas veces tendemos a creer que es la manera adecuada de abordar las dolencias.

Tratar el síntoma sin tener en cuenta los hábitos que hemos tenido en los últimos meses o años es como enfocarse en la punta de un iceberg y desconocer que lo que vemos es una pequeña parte del total del cuadro.

Lo que llamamos enfermedad no es otra cosa que el reflejo en el cuerpo de una serie de hechos que nos han ido aquejando durante mucho tiempo y que al irse sosteniendo, y en consecuencia agravando, emergen manifestándose como un volcán en erupción en alguna parte del cuerpo físico.

Dependiendo de qué situaciones nos hayan aquejado, que emociones o pensamientos hayamos ido acumulando y la manera en la que hayamos atravesado una o varias circunstancias de la vida, la manifestación se dará en una parte diferente del cuerpo.

El clima que crea la enfermedad.

Sin adentrarnos en situaciones específicas que pueden traernos enfermedades, como traumas emocionales fuertes o la exposición a condiciones ambientales insanas, existen un sinfín de situaciones cotidianas que podemos tomar como normales y que, en realidad, no deberían serlo para nuestra salud, como por ejemplo el ritmo de nuestras vidas, la manera en la que tomamos nuestros alimentos, el tipo de trabajo que tenemos, pero sobre todo, la manera en la que experimentamos todo ello.

Por eso es importante que podamos observar que una vida llena de estrés, en la que desarrollamos nuestras actividades cotidianas con prisas, con hiperactividad en la mente y sin unas mínimas pausas para descansar a lo largo del día o dormir lo suficiente por las noches, a la corta o a la larga, va a terminar manifestándose como algún tipo de desorden en nuestro cuerpo físico.

Todo ese estrés nos va a impulsar a realizar nuestras tareas cotidianas, desde el trabajo o estudio hasta las actividades físicas que practiquemos, con un exceso de tensión que va a ir forzando a las diferentes estructuras del cuerpo físico a trabajar en condiciones cada vez más desfavorables.

Enfermedades típicas de estos tiempos como la acidez estomacal, trastornos vesiculares, colon irritable, problemas en la columna vertebral, problemas cardiacos, accidentes cerebrovasculares, infartos, infecciones urinarias, erupciones en la piel, llagas en la boca y un largo etcétera son manifestaciones que responden a nuestro clima interior y a la falta de cuidados que hemos tenido al respecto durante meses o años hasta llegar a padecer dichos síntomas que tienen todos un origen emocional.

©Fotos: http://www.freepik.com/
Las emociones.

Cuando se dice “emocional” no sólo se trata de las dificultades que nos pueda tocar atravesar en relación a nuestros afectos, las relaciones de pareja, con nuestros padres o hijos, a la pérdida de un ser querido, etc.; se trata también de cómo nos sentimos cuando viajamos rumbo al trabajo o a estudiar, cómo nos sentimos al realizar nuestras actividades, cómo nos tratan y cómo nos tratamos en los diferentes contextos que nos toca experimentar durante un día normal.

Cada cosa que hacemos nos produce una impresión diferente y esas impresiones van creando unos reflejos en el cuerpo. El sistema nervioso se ve afectado y se producen contracciones musculares involuntarias, movimientos inconscientes que fuerzan el organismo, hiperactividad de los procesos naturales como la digestión, la respiración o los latidos del corazón.

Si realizamos actividades que nos condicionan emocionalmente día tras día y las sostenemos, sea por la razón que fuera, esos efectos de las emociones sobre el cuerpo físico se irán convirtiendo en un trauma, condicionando la normalidad de las funciones más básicas de nuestro organismo, llevándonos a estados alterados y trayéndonos trastornos concretos que acabaremos llamando enfermedad.

Las emociones van creando ese clima interior que puede conducirnos luego a contaminar, además, nuestras relaciones personales, los momentos de esparcimiento o los dedicados a alimentarnos o al descanso, sumergiéndonos en un estado general en el que difícilmente podamos seguir adelante sin la manifestación de complicaciones concretas.

La sanación a través del Yoga.

Cuando llegamos a padecer una enfermedad o una dolencia en el cuerpo físico es importante comprender que para revertir el proceso que nos ha llevado hasta allí deberemos cambiar los hábitos que producen las emociones que terminan por alterar todo nuestro organismo.

Por lo tanto, si nos entregamos, por ejemplo,  a la actividad física, será muy importante que tengamos en cuenta el estado interno que experimentamos al momento de hacer ejercicios. Muchas veces se practican deportes o ejercicios en un gimnasio en un estado de estrés tal que la tensión contenida en el cuerpo nos conducirá a sufrir lesiones aparentemente sorpresivas.

El Yoga ofrece, o debe ofrecer, la posibilidad de soltar todo lo que hacemos en cualquier otro momento o espacio de nuestras vidas para realizar una actividad física consciente y sin rigideces. El Hatha Yoga (Yoga del cuerpo o Yoga físico) y todas sus ramas deben ser practicados en un estado de calma profunda, sin ningún tipo de estrés, competencia, apuro o urgencias, ya que el cuerpo físico reacciona de maneras completamente diferentes al movimiento bajo presión mental y emocional o sin ellas.

©Fotos: http://www.freepik.com/

Antes de realizar cualquier asana (postura de Yoga) es importante que el practicante esté sereno, que sienta que el ambiente en el que se está practicando está cuidado de estridencias o alborotos mentales como conversaciones sobre temas que puedan generar alteraciones emocionales o que nos retrotraigan a los estados de los que queremos salir.

El practicante de Yoga puede traer consigo problemas físicos o emocionales, pero en la sala de Yoga debe encontrar la posibilidad de realizar una actividad en unas condiciones totalmente diferentes a las que acarrea, pudiendo empezar a ver allí, por contraste, cuáles son las condiciones en la que está acostumbrado a vivir.

Ese clima que puede construirse en el entorno del practicante lentamente se irá volviendo parte de él y será la llave para que pueda comenzar a realizar, aunque sea sólo esa actividad, sin estrés ni presiones de ningún tipo.

La práctica completa de Yoga, incluye la Meditación y Pranayama (control de la energía a través de la respiración), también es recomendable el aprendizaje de una manera saludable de alimentarse y darse masajes. Cambiar el clima interno del ser puede llevar mucho tiempo y es un proceso que nos irá conduciendo de lo más denso a lo más sutil. Ese proceso de toma de consciencia es el que nos irá ayudando a comprender el sentido de todas estas prácticas, más allá del trabajo sobre el cuerpo físico, la respiración y las consecuencias sobre el sistema nervioso.

Es importante la confianza en la actividad, ya que sólo confiando en que algo nos puede hacer bien tendremos los mejores resultados. Yoga nos ofrece más de cinco mil años de historias y experiencias y cada vez más pruebas científicas de los efectos positivos de su práctica.

Cuando se realiza una práctica regular y sostenida de Yoga la percepción de las emociones y del cuerpo cambian y con ello se van desarmando las estructuras físicas, emocionales y mentales que pudieron llevarnos a construir la enfermedad, cambiando el clima con el que veníamos por uno completamente diferente, un clima interior que nos ayudará a desandar el camino recorrido en el pasado.

La sanación no es la cura de una enfermedad, es la toma de consciencia y el cambio de hábitos y estados internos para transformar la realidad de un ser enfermo en otro que sea capaz de reciclarse para encontrar nuevamente aquellos equilibrios que podemos denominar salud.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico
Diplomado en Medicina Ayurveda de India

20 jun. 2018

“Alive Inside the Tank”, una experiencia espiritual entre el sonido y la vibración.


por Pablo Rego | El Nuevo álbum del dúo norteamericano Mysteries of the Night es el registro de una experiencia única. La grabación íntegra de un CD realizada dentro de un gran tanque de acero que crea una atmósfera sonora que parece de otro mundo, produciendo sensaciones diferentes a cualquier otra realidad terrestre conocida, una meditación dentro de la materia que vibra.

La música en “Alive Inside The Tank está compuesta principalmente de melodías improvisadas de flauta que van desde soliloquios a un efecto coral ya que las reverberaciones crean sonidos que hacen que parezca que varias flautas se tocan simultáneamente.

La música pasa de ambientalmente a suavemente melódica, de flotación libre a levemente rítmica, a medida que se agregan la voz y la percusión, desde las vibraciones autóctonas terrenales hasta los tonos religiosos como de catedral, desde las meditaciones personales hasta la espiritualidad universal.

Alive Inside the Tank” propone un viaje a un lugar construido por humanos para un fin que nada tenía que ver con el sonido o la música. Este enorme tanque de unos dieciocho metros de altura por nueve metros de diámetro, -fabricado como un gran tanque de agua por una empresa de ferrocarril en los años 60s y que desde 2015 funciona como un centro para las artes sonoras conocido como “The Tank”-, ubicado sobre una colina con vistas a la pequeña ciudad norteamericana de Rangely, Colorado, ha llamado la atencion de los exploradores del sonido desde los años 70s. Este álbum es el primero grabado como larga duración, editado y distribuido mundialmente  por una compañía discográfica (Silver Wave Records)

La exploración grabada por el dúo “Mysteries of the Night” -compuesto por James Marienthal, que toca flautas nativas americanas, quena, flauta de doble cámara, flauta de plata y percusión y Sarah Gibbons en voz, batería y percusión- es un viaje a través de los sentidos en el que a medida que se fueron conectando más y más con la vibración del sonido se encontraron interactuando con “el tanque” como si fuera un músico más.

Ambos músicos, relacionados con diferentes tipos de géneros como el jazz, las músicas nativas o sacras, fueron experimentando a medida que iban descubriendo lo que el tanque les producía. La reverberanción del lugar les abrió un universo de sensaciones que los fue conectando cada vez más profundamente con vivencias y señales alojadas en el interior del ser.

Alive Inside the Tank” contiene profundos y espaciosos tonos de flauta, vocalizaciones fluidas y espectaculares sonidos y vibraciones de percusión que crean un viaje musical íntimo, intemporal, meditativo y de gran movimiento.

Cuando compras en Amazon a través de nuestros enlaces nos ayudas generando una pequeña comisión que nos permite seguir dándote este servicio ¡Gracias!

"Alive Inside the Tank" está disponible en Amazon España y Amazon USA y Américas

12 jun. 2018

Video: Medio Saltamontes - Ardha Salabhasana

Clase de estudio en la que Pablo Rego explica la manera correcta de armar Ardha Salabhasana, la postura del Medio Saltamontes; una postura que forma parte de la rutina de la famosa serie Rishikesh.



8 jun. 2018

La práctica del Yoga del abrazo.




por Pablo Rego | Cuando practicamos Yoga debemos conectar especialmente con la consciencia y procurar sentir profundamente los movimientos, posturas o respiraciones. Abrazar y ser abrazado con esa misma actitud abre un universo de consciencia y sanación, potenciando el flujo de la energía, desactivando el ego y conectándonos con el amor universal.

El abrazo.

Esta manera de comunicarnos con el otro está arraigada en nuestros aprendizajes más primitivos y profundos. Abrazar a los padres en nuestros primeros tiempos de existencia, abrazar a los hermanos o amigos en la infancia, dar un abrazo espontáneo o como una gran manera de dar algo positivo al otro.

De la misma manera, ser abrazados tiene un origen en nuestras vidas que muy probablemente no recordemos, pero que inconsciente e intuitivamente se vuelve un acto de amor, de cariño, de reconocimiento por parte de los otros.

Para abrazar es necesario tener brazos, lo que nos convierte en unos seres bendecidos con esa posibilidad. Y esa misma característica que nos define como seres abrazantes nos hace vulnerables y, al mismo tiempo, capaces de dar y recibir con sensibilidad lo mejor de nosotros.


El abrazo social.

Conforme avanzamos en nuestras vidas aparecen otras formas de abrazo y muchas veces unas formas cada vez menos abiertas y comprometidas van ganando espacio en nosotros. Entonces el abrazo va dejando de ser abierto, de corazón a corazón, para transformarse en un contacto rígido, de brazos extendidos para mantener las distancias.

Ocurre también que el abrazo va perdiendo protagonismo y vamos dejando de practicarlo; por no querer entregarnos, por miedo, por vergüenza, por desconfianza, nos guardamos los abrazos y dejamos de darlos, y nos pone incómodos que otro intente abrazarnos.

Puede que el abrazo quede restringido a un pequeño grupo de personas de nuestro entorno y que con el paso del tiempo vayamos perdiendo nuestra capacidad de abrazar libremente o, peor aún, de abrazar.

El Yoga del abrazo.

La actitud de consciencia practicada en Yoga, que nos lleva a sentir y estar realmente presentes y conectados con el aquí y el ahora, puede servirnos de gran ayuda para entender que un abrazo fugaz y pasajero, o rígido y sin compromiso emocional, es un abrazo triste, muerto, sin energía y en el que no creamos ninguna magia, ninguna comunicación.

Por ello es importante que al momento de abrazar a alguien, sea conocido o no, cuando nos encontremos en esa situación, permitamos que las rigideces mentales se aparten y que el compromiso con la vida, con la expresión de la energía, con el amor se pongan por delante.

Utilizar los brazos para rodear al otro en lugar de para limitar su avance hacia nosotros y viceversa, sentir que el centro de nuestro cuerpo energético que recorre el interior de nuestro ser es el punto desde el cual nos vamos a comunicar en un abrazo, conectar esencia con esencia, uno con el otro sin miedo, sin desconfianza y con la mejor intención.

El abrazo acerca a los corazones, atraviesa el campo vital y trasciende los límites culturales, emocionales o sociales impuestos por la mente y por ello un buen abrazo es sanador, reconfortante y crea un flujo de energía positiva.

Abrazar como si estuviéramos practicando una asana (postura de yoga) o meditando, conectándonos con la fuente de la consciencia y sin la interferencia de los pensamientos, es la manera en la que el abrazo puede ser profundo y honesto, puede ayudarnos a dar y recibir lo mejor. Como en Yoga, lo que cuenta es la intención.



Efectos de un abrazo.

El abrazo mutuo es una de las formas más directas de comunicación entre dos seres. Cuando nos autorizamos y autorizamos a otros –cuando queremos y nos dejamos abrazar- se da una fusión de las estructuras energéticas de ambos seres. Es una experiencia que va más allá de la mente y puede producir sensaciones y emociones que surgen de la posibilidad de desestructurarnos.

Los cuerpos energéticos y sus chakras (centros de energía) tienen unos condicionamientos mentales que van creando pequeños traumas volviéndonos rígidos y conservadores de nuestro microambiente energético. Así como la práctica de Yoga nos puede conducir a liberar esos condicionamientos y la energía en los chakras, un abrazo verdadero y consciente, en el que nos quedemos hasta que podamos percibir que hay una comunicación verdadera, puede movilizar nuestras estructuras sutiles.

Normalmente, salvo mucha diferencia de tamaño entre uno y otro ser, los cuerpos coinciden bastante en la posición de los chakras de uno y otro cuerpo. Un abrazo hace que la frecuencia energética de cada chakra se encuentre potenciada por más de la misma energía, haciendo que puedan encontrar cada uno una comunicación con más energía del mismo tipo.

Estas conexiones hacen que nuestros centros de energía envíen y reciban frecuencias afines, ayudándolos a sincronizarse y reorganizarse. Un abrazo de algunos segundos generará una sensación de bienestar que será una aproximación a un estado de equilibrio. Pero cuanto más dure el abrazo y, sobre todo, cuanto más consciente se sea de lo que está pasando, si hay entrega y permanencia, el abrazo puede crear una revolución energética profundamente sanadora.

Permitirse permanecer en ese acto sincero es un lujo que pocos se dan y que de multiplicarse entre los habitantes del mundo crearía una consciencia totalmente contraria a la predominante, basada en el temor, la separación y la ignorancia del otro.

El abrazo cotidiano.

Dar un abrazo puede ser un gran acto de generosidad y de amor universal. Hay personas que pueden pasar días y hasta años sin abrazar o ser abrazadas; y muchas veces es muy difícil atravesar esa barrera o rigidez en la que se va cayendo por no practicar el abrazo.

Abrazar con buenas intenciones, incluso con la consciencia de que posiblemente el abrazo que demos sea el único en mucho tiempo que el otro reciba, es una gran forma de practicar la compasión.

Tomar esta forma de comunicación como algo cotidiano –y no por ello superficial- es una práctica que abre el corazón, renueva la energía, genera un flujo energético que resulta una recarga en cada nivel de nuestro cuerpo sutil y nos conecta con una dimensión más consciente y menos racional, dejando de lado el ego y permitiendo que en ese acto, en el que intervienen por lo menos dos seres, ocurran cosas que puedan estar más allá de nuestro control.

Practicar el abrazo como practicamos Yoga es darle a ese hecho una dimensión espiritual. Sobran oportunidades para poder llevar a la práctica el abrazo y es una gran forma de dar y recibir amor desinteresado y universal.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Terapeuta holístico
Diplomado en medicina Ayurveda de India.