23 jun. 2017

Yoga por los pueblos, una experiencia personal.


por Pablo Rego | Una feliz circunstancia que con los años se fue transformando en una motivación. Llevar Yoga a donde hace falta. Desde 2008, en la Comunidad Valenciana, España, a pueblos como Almazora, Requena y Nules hasta la actualidad, cuando cada día voy a dar clases a pueblos de la Provincia de Buenos Aires, Argentina,  como Iriarte, Alberdi y Germania.

La vida en los pueblos y Yoga.

Se suele pesar que la vida en los pueblos es mucho más tranquila que la de las ciudades. Desde el punto de vista del ritmo y de la cantidad de actividad puede ser cierto, pero teniendo en cuenta el estilo de vida del mundo globalizado, la necesidad de liberarse de las tensiones se impone ante los síntomas que presentan los pobladores de estrés y enfermedades relacionadas con hábitos físicos, alimenticios y emocionales poco saludables.

Aquellos que viven a kilómetros de distancia de las grandes urbes miran los mismos canales de televisión, usan los mismos tipos de teléfonos, se comunican de la misma manera y  muchas veces crean necesidades tan artificiales como las que se tienen en las grandes ciudades. La intensidad de la vida de estos tiempos hipercomunicados llega a todas partes.

Desde las primeras incursiones en las que pude compartir Yoga en diferentes pueblos de España, y luego de Argentina, fui aprendiendo a dar con sencillez, a destacar la autenticidad como la mejor manera de comunicar, la transparencia en el mensaje y la contención en el aprendizaje.

Aprendí que aquellos que viven lejos de las ciudades, porque les parece mejor, muchas veces reciben lo peor de nuestras sociedades, ya que se sobrevalora la actividad económica y productiva de las ciudades y se desprotege y abandona a los pueblos, cuna de la esencia de las personas, reducto de una vida más auténtica y ecológica y con un fuerte práctica de los vínculos humanos.

Así y todo, en estos tiempos, practicar Yoga también es una necesidad en los pueblos.

Mi camino como un holograma.

Siguiendo la máxima que dice “Haz aquello que amas y no trabajarás un solo día de tu vida”, luego de años de práctica de Yoga, decidí dedicar mi tiempo a dar a conocer esta actividad, compartiendo mis experiencias y conocimientos en sesiones de Yoga.

Durante mucho tiempo había practicado en silencio mientras desarrollaba otras actividades, estudiando los aspectos más profundos y menos obvios de la práctica y tratando de entender con todo mi Ser los textos y ejercicios de Yoga. Al cabo de unos dos o tres años se instaló en mí la controversia de tomar el Yoga como una actividad profesional, controversia que trasciende mis propios pensamientos y está instalada en la actualidad en todo el mundo con el resultado de diferentes conclusiones.

Pero, conforme pasaba el tiempo, creció en mí el impulso de compartir, de dedicar más tiempo al Yoga que a otras actividades y fue entonces cuando decidí que estaba preparado para dedicarme a guiar sesiones con la sensación de estar bastante empapado  el espíritu del Yoga. Y digo “bastante” porque nunca parece ser suficiente por lo infinito de este espíritu.

Llevaba tres años viviendo en España, en un pueblo de la Comunidad de Madrid cuando mi vida dio un cambio radical y una crisis personal me condujo a abrazar con cuerpo, mente y alma la posibilidad de dar forma a todo ese conocimiento que llevaba muchos años ya cultivando por mi cuenta. Fue entonces cuando me dediqué por completo a formarme como profesor, para adquirir las herramientas didácticas y estructurales de la docencia, dentro del contexto de Yoga.

Luego de realizar varios cursos de formación, comencé a dar Yoga en el pueblo en el que vivía y en otro no muy lejano. Pero estaba en proceso de mudarme a Valencia por lo que aquellas clases de Majadahonda y Sevilla la Nueva en la Comunidad de Madrid, quedaron en una señal que ahora puedo sumar a al resto del camino.

Llegué a la capital valenciana en 2008 y armé mi primer estudio de Yoga “Yoga sin Fronteras” en el centro de la ciudad, en el barrio de Cánovas. Además comencé a dar clases en otros tres lugares diseminados por diferentes barrios.

Pero, mientras me instalaba y comenzaba desde cero con esta actividad de manera profesional, con mucha ilusión, pero también con bastante incertidumbre, recibí una convocatoria, como un llamado mágico, de un pequeño empresario que se dedicaba a organizar cursos de formación profesional. Y como profesor de Yoga que era, Don Paco Molina quería incluir esta disciplina dentro de las posibilidades de la educación física de los trabajadores.

Este proyecto me llevó a dar clases regulares a tres pueblos ubicados fuera de la ciudad de Valencia. Allí comencé a experimentar el viaje en carretera hasta un pueblo. Conocer a unas personas con unas características particulares. Y comencé también a experimentar la comunicación y la guía de mis clases de Yoga con seres ávidos de actividades, de conocimiento (que por lo general nunca habían hecho Yoga), de poder vivir lo mismo que se vive en las ciudades sin tener que atravesar la dificultad de llegar hasta ellas.


Kilómetros de Yoga

Comencé a hacer kilómetros y a percibir un viaje particular. Un viaje en el que ir proyectando mentalmente la forma a una sesión de yoga, en el que reconocer a los practicantes y sus necesidades e ir diseñando a través de la intuición y el conocimiento la mejor sesión posible para todos y cada uno.

Recorría unos 60km hacia el norte para dar clases en la Provincia de Castellón, en Almazora, Nules o Moncófar; o viajaba hacia el oeste, uso 60 kilómetros hasta Requena. Y en cada oportunidad fui descubriendo el trato amable y respetuoso de quien recibe con alegría y agradecimiento la llegada de una actividad muchas veces, aún hoy, desconocida o mal conocida.

Luego de un tiempo de realizar estos viajes, pudiendo experimentar también las clases de Yoga en la ciudad, el destino me llevó a mi Buenos Aires natal, en Argentina, ciudad en la cual me instalé y repetí la experiencia de crear un estudio de Yoga, en el céntrico barrio de Recoleta, en donde estuve algunos meses.

Pero luego de un tiempo volvió a repetirse aquella primera experiencia de los viajes por las carreteras españolas, pero esta vez por las rutas del interior de Argentina, en la extensa  Provincia de Buenos Aires.

Las clases de Yoga en los pueblos empiezan ahora por el pueblo que habito, Iriarte (o Colonia San Ricardo), un pequeño pueblo a 350km de la inmensa ciudad de Buenos Aires, rodeado de campo, cielos y horizontes. Los viajes por ruta me llevan ahora a Juan Bautista Alberdi y Germania, dos pueblos distantes unos 15km y 35km de mi hogar.

Llevar el mensaje, mucho más que dar clases.

La experiencia de casi diez años de realizar esta actividad, la de dar Yoga por los pueblos, me enseñó que la concentración de todas las actividades de nuestras sociedades deja gente afuera, incluso Yoga.

En las grandes ciudades crecieron las escuelas y los estilos de Yoga, pero en los pueblos se suele pensar que yoga es una actividad menor, de pura relajación que tienen que practicar las señoras mayores con poca movilidad. La información que poseen en la práctica tiene mucho que ver con las primeras y limitadas interpretaciones que se hacían en Occidente de la manera de cultivar, practicar y compartir Yoga.

En pleno Siglo XXI y con herramientas tecnológicas como las que existen hoy en día para verlo todo, en lo pequeño, en lo real, dar clases de Yoga en los pueblos es una manera de aclarar cuáles son las formas y conceptos que en todo el mundo occidental ha ido tomando el Yoga, debiendo ser destacados los aspectos del profundo entrenamiento físico para niños, jóvenes, adultos, adultos mayores, mujeres y hombres, y sus consecuencias positivas para la salud, la dimensión mental para encontrar un estado interior equilibrado y lo positivo de la transformación espiritual como elemento que mejora el ambiente social que se vive en las pequeñas comunidades.

Además de la práctica cotidiana y de organizar clases de Yoga, la necesidad de explicar y aclarar nociones básicas, que en otros sitios como las ciudades se da por hecho, quizá sea el mayor desafío para un profesor. Y la mayor satisfacción ver una y otra vez los excelentes resultados obtenidos por los practicantes en cada sesión.

Luego de tantos kilómetros, en un camino que siempre me parece estar comenzando, no me queda más que una sensación e gratitud al Yoga y a todas las oportunidades que tuve de conocer tantos Seres diferentes y particulares, de explorar diferentes ámbitos, de introducir a tantas personas a la práctica de Yoga, ya que desde su primera vez muchos han abrazado el conocimiento y cultivado esta amada, poderosamente transformadora y generosa actividad, convirtiéndola en algo permanente en sus vidas. 

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Masajista-Terapeuta holístico
Diplomado en Medicina Ayurveda de India

21 jun. 2017

Día Internacional del Yoga, 21 de junio.



Yoga es una práctica física, mental y espiritual de tradición antigua y que se originó en la India. La palabra «Yoga» proviene del sánscrito y significa unidad porque simboliza la unión del cuerpo y la mente.

En la actualidad se practican varias formas de Yoga y su popularidad crece en el mundo.
En reconocimiento de su popularidad universal, el 11 de diciembre de 2014, las Naciones Unidas proclamaron el 21 de junio como el Día Internacional del Yoga, con la resolución69/131  .

Este Día quiere concienciar a la población de los beneficios de esta práctica.

Yoga para la Salud

El tema de la celebración de 2017, organizado por la Misión Permanente de la India ante las Naciones Unidas, es «Yoga para la Salud». 

El tema destaca el hecho de que el yoga puede contribuir de manera holística a lograr un equilibrio entre la mente y el cuerpo. Los organizadores creen que este enfoque de la salud y el bienestar puede hacer una contribución directa y útil a la búsqueda de la humanidad para lograr el desarrollo sostenible y avanzar hacia estilos de vida que están en armonía con la naturaleza.


Fuente www.un.org/es

12 jun. 2017

Yoga y columna vertebral: posturas de flexión lateral.


Así como la estructura de nuestros cuerpos está determinada por la columna vertebral y su salud, gran parte de las posturas de Yoga están diseñadas para incentivar o desarrollar la actividad en todo su recorrido. En este artículo nos enfocaremos en el movimiento de flexión lateral de la espina dorsal, observando sus detalles y las posturas características.

Si tomamos consciencia de que la columna vertebral es el eje de lasalud y la serenidad podremos establecer la importancia que tiene el trabajo de movilizar cada vértebra y cada área de la espina dorsal en la estructura de una sesión de Yoga.

Los movimientos posibles sobre la columna vertebral son: la flexión hacia adelante, (está disponible el artículo “posturas de flexión hacia adelante”) la extensión (está disponible el artículo “posturas de flexión hacia atrás”), torsiones y flexiones laterales. Además, se pueden combinar estos movimientos realizando posturas que contengan, por ejemplo, una flexión y una torsión combinadas, una flexión hacia adelante y una lateral, etc..

Es importante destacar que cada zona, naturalmente, permite diferentes grados de movilidad y que es por ello que existen también distintas posturas que hacen hincapié en la flexión lateral de una parte específica de la columna.

Flexiones laterales.

El Hatha Yoga clásico contiene algunas posturas típicas de flexión lateral que están determinadas por el sentido del movimiento y por la permanencia que requiere la postura. Asanas como los “triángulo” en flexión (Trikonasana), “flexión lateral de pie” (Utthita Parsvakonasana)  ó posturas que surgjen de variantes de Yogaterapia u otras disciplinas como “el dragón” (Anantasana), o “la media luna” (ardha Chandrasana),  proveen los beneficios que este movimiento proporciona a la columna en particular y al cuerpo en general. Todas las posturas de flexión lateral tienen la característica de poder practicarse hacia ambos lados, por lo que la incidencia sobre la espina dorsal se duplica.

Combinaciones y variaciones

Comprendiendo correctamente los conceptos de flexión es posible aplicar estos movimientos como variaciones en posturas que se arman con la columna alineada en el centro. A partir de una postura es posible llegar a flexionar lateralmente la espina dorsal sin perder de vista la postura original y aportándole al cuerpo la posibilidad de modifica traumas posturales, estirar músculos que de otra forma nunca estiraríamos y trabajar en la profundo de las estructuras orgánicas.

Posturas como, entre muchas otras, “La abeja” (Brahmarasana), “El niño” (Balasana), “El gato” (Bidalasana), “El ratón” (Musikasana) o, agregando alguna complicación, “La hormiga” (Kasyapasana), soportan perfectamente estas variaciones y podríamos decir que es un enriquecimiento interesante, sobre todo si nos proponemos recorrer palmo a palmo el cuerpo para modificarlo y desestructurarlo por completo.

Este concepto está muy arraigado en el  Yoga terapéutico y es, quizá, uno de sus pilares principales de cara a la recuperación de la correcta postura, alineación y sanación de la columna vertebral.

Precaución en este tipo de movimientos.

Una columna vertebral poco flexible, que tenga sus discos intervertebrales resecos, puede reaccionar mal a los primeros intentos de flexión. Por ello es recomendable siempre calentar correctamente el cuerpo, especialmente la espalda, y realizar las primeras extensiones con mucho cuidado y de apoco, utilizando medias posturas antes de realizar las posturas completas.

Las flexiones laterales pueden provocar un esfuerzo poco habitual en el entorno de la columna vertebral, por lo que los primeros intentos pueden traer aparejados dolores posteriores que perduren durante unos días por inflamación de la zona.

Por supuesto que la asistencia de un instructor o profesor experimentado facilitará la tarea para optimizar estos cuidados.



Efectos de las flexiones laterales.

Cuando hacemos una postura de flexión lateral se producen varios efectos sobre las diferentes áreas del cuerpo y sus estructuras, tanto superficiales como profundas y sutiles. Desde el punto de vista del cuerpo físico las consecuencias de la inmovilidad de la columna se concentran en la rigidez casi completa de sus áreas y también su periferia, terminando por abarcar el acortamiento general de los músculos del cuerpo, incluyendo brazos y piernas.

Por lo tanto la práctica de la flexión lateral de la columna creará, en primera instancia, el movimiento de cada vértebra y su entorno, devolviendo la salud a los discos intervertebrales que se lubricarán y se volverán más flexibles, así como a las fibras musculares que recubren las vértebras.

Estas flexiones actúan de manera notable sobre la musculatura de ambos costados del cuerpo. Además de las piernas o los brazos, se producen estiramientos importantes en la zona costal, liberando la tensión de los músculos del tórax que suelen contracturarse por una respiración emocional agitada y ansiosa.

Lo mismo ocurre con los músculos oblicuos del abdomen y laterales de las piernas y los brazos. Es muy difícil flexionar profundamente el cuerpo sin que los músculos que contienen el movimiento se estiren. Por lo tanto, a medida que practiquemos posturas de flexión más profundas o intensas, podremos ir provocando mayores estiramientos en toda la zona lateral del cuerpo físico.

De todos los movimientos que la columna vertebral nos permite, además de las flexiones laterales tratadas en este artículo, la extensión es uno de los que más fácilmente se pierde y uno de los más difíciles de recuperar, por lo que le hemos dedicado su capítulo específico en “posturas de extensión o flexión hacia atrás”. Las flexiones hacia adelante son movimientos que requieren de un capítulo específico y pormenorizado tratado en en el artículo “posturas e flexión hacia adelante”, al igual que las torsiones.

Los conceptos básicos referentes a la salud del cuerpo físico, los órganos y el sistema nervioso están explicados en “Columna vertebral, eje de la salud y la serenidad”

En la sesión de Yoga                                                                                                               

Una sesión de Yoga puede estar organizada para alcanzar diferentes objetivos. El trabajo de la fuerza en las extremidades o en los músculos espinales, pectorales o abdominales debe estar el servicio de la salud de la zona vital que es la columna.

El entrenamiento que se realiza como activación del metabolismo, ejercicios cardiorespiratorios como los saludos y estilos como Power o Ashtanga siempre incluyen una etapa de extensión de la columna, estiramiento de la parte anterior, flexión de los laterales y torsiones, ya que todo lo demás sin ese momento de la sesión carecería del sentido del equilibrio que siempre busca el Yoga.

El trabajo de los movimientos sobre la columna vertebral debe estar siempre presente y ocupar un espacio preponderante en la práctica. La realización de movimientos de calentamiento, flexiones, extensiones y torsiones suaves e intensas deben estar combinados y siempre formar parte de una sesión completa de Hatha Yoga.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Masajista-Terapeuta holístico
Diplomado en Medicina Ayurveda de India

2 jun. 2017

El nuevo disco de Timothy Wenzel, explorando la naturaleza de dentro y de fuera.


por Pablo Rego | El músico, compositor y científico norteamericano Timothy Wenzel, quien se ha vuelto una gran referencia en el mundo de la New Age, presenta al mundo su sexto álbum solista titulado “What we hold dear en el que explora, a través de sus melodías originales, la expresión musical de la naturaleza y de los valores humanos más profundos en un clima que invita a la serenidad y a la reflexión.

El nombre del disco “Whatwe hold dear” (aquello que queremos)  hace referencia a las cosas importantes, a aquello que hemos aprendido a querer y valorar en la vida, lo que resulta siempre una inspiración para seguir adelante, por ejemplo, en momentos difíciles. Timothy Wenzel rescata momentos significativos de su vida para componer cada uno de los temas del álbum.

La familia, la música, la naturaleza, el mundo y el universo, la espiritualidad, los sueños, lugares especiales y gente especial con la que se interactúa como una manera de entrar en contacto  con el poder de ríos, lagos y océanos. Esa inspiración es un sello que acompaña, según palabras de Wenzel,  el recorrido por “What we hold dear

Timothy Wenzel es un ex científico que se ha convertido en un tecladista emblemático de la música New Age. Utiliza su música para explorar los conceptos universales más importantes, así como las filosofías, sentimientos y aventuras que pertenecen a nuestra vida cotidiana.

Musicalmente Wenzel pone el mayor énfasis en el piano, que ha tocado toda su vida, pero también es un maestro en el sintetizador y refuerza las partes de piano con una amplia variedad de sonidos instrumentales incluyendo flauta, instrumentos de viento de  madera, arpa, guitarras, cuerdas, bajo, batería y percusión. La música de Wenzel tiene gran atractivo en el género de la New Age, especialmente debido a las melodías y arreglos de ensueño que crean una sensación de tranquilidad y relajación.

En “What we holddearWenzel se junta con varios invitados especiales - la violinista Josie Quick que interpreta diez de las doce canciones (también Wenzel  apareció en su último álbum), el violonchelista Jordan Schug (que está en la mitad de las melodías) y la cantante Sarah Joerz (que vocaliza sin palabras en una sola pieza).

Siempre hay un elemento visual dentro de la música de Wenzel que a menudo se inspira en sueños, películas, historias y paisajes de la naturaleza. Además, por cada melodía que suele buscar una obra de arte adecuada que pone a disposición para su visualización en su sitio web, compartiendo otra de sus inquietudes que es la fotografía.

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1 jun. 2017

Aceptar para crecer.

Aceptar lo que existe más allá de nuestras creencias o ideas 
es difícil, pero también un gran aprendizaje.