28 abr. 2016

Música que hace bien, paisajes sonoros de Marika Takeuchi.


Por Pablo Rego | La pianista japonesa Marika Takeuchi presenta su cuarto CD en el que continúa explorando el impresionismo dentro del neo-clásico, creando unos paisajes repletos de sutileza, minimalismo y sentimiento.

En “Colors in the Diary” la pianista, graduada en el prestigioso Berklee College of Music, presenta una variedad de composiciones propias inspiradas en paisajes naturales, en los colores de las estaciones, en la belleza implícita en la naturaleza que inspira al ser sensible. Este nuevo álbum fue producido por el ganador del Grammy Will Ackerman, y en él se presentan, junto a la pianista, el chelista Eugene Friesen y el violinista de la Boston Symphony Orchestra Si-Jing Huang.

Takeuchi, es compositora, productora, arregladora, copista y educadora especializada en piano. Su primer álbum “Nightdream” (2011) resultó una gran novedad para los fans del neoclásico, new age y musicoterapia.  

A lo largo de su carrea, además de componer para cine y televisión en diferentes partes del mundo, en sus otros tres discos, Marika Takeuchi fue explorando la utilización de diferentes instrumentos para crear climas con los que expresar su arte.

Un par de años después de su bien recibido primer álbum Night Dream, apareció  su segundo trabajo “Impressions” (2013), revolucionando los ámbitos de escucha del neoclásico, un género que se ve ricamente alimentado por esta artista. En ese álbum desarrolló su experiencia compositiva y arreglos agregando a su interpretación del piano, flauta, clarinete, violín, viola y chelo, y en la selección de temas incluyó algunas de sus composiciones para cine, así como música de cámara. Su tercer álbum, “Rain Stories” (2014), introdujo en sus grabaciones  dos instrumentos a la mezcla con los que no había trabajado anteriormente en sus arreglos y composiciones: el oboe y el tradicional erhu (violín chino).

Colors in the Diary”, el nuevo disco de Marika Takeuchi, crea un clima minimalista e impresionista a la vez, con sonidos simples que dibujan siluetas en las que pueden adivinarse los paisajes que pinta. La descripción sonora propone la contemplación interior desde el exterior, como una manera de completar el cuadro a través de la música, introduciendo la percepción como decodificador estético en el que participan también las almas.

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21 abr. 2016

El principio de “El yoga de la sexualidad”

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por Pablo Rego | Cambiar el paradigma del encuentro sexual, liberándonos de la mente y sumergiéndonos en un espacio mágico compartido es posible. Los traumas y las dificultades en el mundo de la intimidad de las parejas comienzan en el desconocimiento del espacio sin límites que la energía sexual bien utilizada nos puede brindar para transformar el sexo en una vía de liberación emocional y desarrollo espiritual, lejos de pensamientos tóxicos y de la competencia de los egos.

El Yoga es tan amplio como el Universo. Dado su carácter energético y de unión e integración sin límites, así como puede describirse su fuente como un manantial infinito que nos entrega todo aquello que seamos capaces de aceptar, su extensión e integración también son infinitas.

Pero sin ir tan lejos, podemos decir también que el Yoga atraviesa todos los aspectos de la vida humana, naturalmente y sin limitaciones. Uno de los aspectos importantes del ser humano es la sexualidad, aspecto éste que abarca mucho más allá de un acto carnal, de contacto físico utilizado para liberar tensiones psíquicas.

El practicante de Yoga se propone conectar con los aspectos sutiles del Ser, presta atención a su respiración, a las sensaciones. Intenta y debe intentar, trascender la mente para conectarse con la fuente de la consciencia pura. Eleva los ejercicios físicos a un estado consciente, por lo que la relación del practicante de Yoga con su cuerpo físico comienza a volverse más pura y sagrada.

Con la sexualidad ocurre exactamente igual. Es evidente que si estamos excesivamente conectados al mundo mental, con miles de pensamientos por minuto, insensibles a nuestro cuerpo, a las sensaciones y proyectando todo el tiempo nuestra existencia hacia otro lugar o tiempo, difícilmente podamos enfocarnos en lo que el Yoga nos propone. Entonces, ¿ por qué no tener la misma actitud con respecto a la sexualidad, a los encuentros o relaciones sexuales, a su práctica como algo puro y sagrado?

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El bienestar como guía

Una cosa es la satisfacción que sigue al deseo cumplido y otra el bienestar. Nuestra mente conoce nuestros placeres y crea deseos que seguimos de manera casi inconsciente (si no completamente inconsciente) alimentando su supremacía sobre el resto de nuestro Ser.

Cuando practicamos Yoga y Meditación sabemos que debemos encontrar los caminos para llevar a la mente a un lugar de sosiego y calma. Lo que se consigue, luego de la práctica es un estado de amplitud energética y emocional, creando un estado de bienestar, más estable y duradero.

Este mismo principio se aplica a la sexualidad. Si al momento de relacionarnos en ese ámbito, cada cual de acuerdo a su propia realidad y elección, reducimos el número de pensamientos y prestamos atención a nuestro cuerpo, a la respiración y nos fundimos con el otro en ese estado para dejar que la energía fluya, podremos trascender la mente y los deseos que en ella residen para conectarnos con un estado de bienestar compartido.

Este estado de bienestar no se logra especulando, calculando, proyectándose hacia el futuro o trayendo cosas del pasado a la realidad compartida. Más bien, todo esto, muy habitual en las relaciones de pareja, impide entrar a ese estado, ya que, la mente es el lugar de residencia del  ego que sólo quiere saciar sus propios deseos.

Para poder acceder a este estado de bienestar compartido, que no tiene por que incluir la satisfacción física efímera e individual, es importante brindarse plenamente, dejar de lado los pensamientos limitantes de la mente, para conectar con la sensibilidad del cuerpo físico.

También es importante cambiar las reglas de juego de la conducta transitando otros caminos, como por ejemplo, dar y procurar el bienestar del otro antes que el propio. De esta forma se crea una dinámica creativa que tiene todo que ver con la liberación de lo realmente importante, la energía sexual.

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La energía sexual

Es la fuente que crea la vida y es una energía que puede mal-utilizarse de manera volátil, desperdiciándola en el placer efímero de una relación superficial y puramente carnal. Esta energía es tan potente que puede crear la vida y, si la utilizamos de manera correcta, puede ser la que nos abra las puertas del bienestar y el mundo espiritual compartido.

Esta energía es sagrada y muy poderosa. A tal punto es poderosa que muchos monjes meditadores de oriente la utilizan para elevar su capacidad energética y espiritual. Los antiguos conocían este secreto y mucho antes de que las nuevas culturas se forjaran, la utilización de esta energía como algo sagrado que eleva, era tomada como algo natural y de mucho provecho por el ser humano.

Si utilizamos esta energía de manera consciente y la dejamos fluir, procurando el bienestar del otro, si ambos integrantes del encuentro adoptan esta actitud, en lugar de crear una competencia de “a ver quién goza más” conseguiremos un flujo de energía positiva de dar para dar que iluminará el espacio compartido.

Si lo que fluye es positivo, si no sale de la mente sino del corazón, podremos crear una sinergia creativa que hará fluir la energía sexual de manera natural, creando unas condiciones inmejorables para que los cuerpos se encuentren y ocurra lo que de otra manera sería imposible.

Los principios del Yoga aplicados la sexualidad aportan los mismos beneficios que el yoga del cuerpo o de la mente a un practicante. De la misma manera, una pareja que aplica estos principios en un encuentro íntimo vivirá una experiencia que puede enmarcarse más en un acto de desarrollo espiritual compartido, de tiempo y consecuencias positivas prolongados, que en el simple hecho de estar con alguien para obtener quince minutos (en el mejor de los casos) de placer.

Pablo Rego
Profesor de Yoga
Masajista-Terapeuta holístico
Diplomado en Medicina Ayurveda de India

16 abr. 2016

Ayurveda, un enfoque diferente sobre alimentación.


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por Pablo Rego | La alimentación es uno de los aspectos fundamentales para encontrar la salud. Según esta ciencia milenaria todos somos diferentes y a cada Ser le corresponde o conviene una combinación determinada de alimentos para encontrar la senda de la plena salud.

Ayurveda es la forma de medicina organizada más antigua que se conoce. Su origen se remonta a tiempos muy remotos, similares a los del Yoga, hace más de cinco mil años.
El término “Ayurveda” se origina a partir de un texto que forma parte de los Vedas, libros sagrados de la India antigua, comúnmente traducido como “la ciencia de la vida” o “el libro para la vida (o el mejor vivir)” (“ayur” = vida en sánscrito; “veda” libro que lo contiene).

Relacionamos Ayurveda y alimentación porque esta ciencia, concebida en una época en la que los fármacos y los laboratorios no existían, consideraba a los alimentos como aquellas sustancias que pueden equilibrar o desequilibrar el funcionamiento del organismo, trayendo la salud o la pérdida de ésta como consecuencia.

La concepción del Ayurveda, que actualmente es reconocida por la Organización Mundial de la Salud  como una de las medicinas válidas y más practicadas en el mundo, tiene todo que ver con la forma en la que los antiguos humanos, nuestros ancestros, pensaban el Universo.

Unas sustancias base o elementos constituyen todo lo que existe. Sin estudios de la química minuciosa de hoy en día, establecieron cinco elementos fundamentales como constituyentes de Todo: aire, fuego, tierra, agua y éter. La combinación, en mayor o menor medida de estos elementos van dando diversas estructuras más o menos densas en el mundo de la materia, desde un ser vivo o una roca hasta un planeta o un sistema estelar completo.

El cuerpo humano, su actividad psíquica, sus procesos, la estructura física, todos son concebidos como la sumatoria o la combinación en diferentes proporciones de estos cinco elementos. Desde allí se parte para pensar la incorporación de nuevos elementos (los alimentos) al organismo vivo que es el ser humano.

Las distintas estructuras según Ayurveda

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Dado que hay un rango importante de manifestaciones naturales y el ser humano ocupa un lugar particular entre ellas, la determinación de estos tipos naturales está dada por la combinación de los elementos, dando así un resultado ideal que se denomina PRAKRUTI (lo contrario es VIKRUTI) que no es otra cosa que el equilibrio que nunca deberíamos perder para tener salud, o que, habiendo perdido la salud, nos servirá como guía para regresar a encontrarla.

Cada Ser está determinado por la constitución del tipo físico, psicológico y por sus hábitos naturales que se analiza a través de un test que normalmente realiza un especialista en el tema. La combinación de los elementos constituyen los llamados DOSHAS que son tres y que luego, combinados, van representando a la inmensa variedad de expresiones de los seres humanos.

- Aire + éter = Vata dosha
- Tierra + agua = Kapha dosha
- Fuego + agua = Pitta dosha

Estos tres doshas, vata, kapha y pitta se combinan dando una estructura referente para cada persona. En general se combinan los tres dando uno predominante que hay que controlar por sobre los otros, un segundo que hay que observar y un tercero que ocupa un lugar menos preocupante para mantener el equilibrio.

Por ejemplo Pitta-Vata ó Vata-Pitta, Vata-Kapha o Kapha-Pitta, etc.

Cómo funciona la alimentación Ayurveda

Si tenemos en cuenta que todas las estructuras del Universo están compuestas de estos elementos combinados, todos los seres contienen en su conformación también los cinco elementos fundamentales. A cada estructura conviene aportarle diferentes elementos como alimentos para no desequilibrar su PRAKRUTI o equilibrio primordial.

Los alimentos, de acuerdo a como los concebimos en la actualidad nos aportan energía y nutrientes. Pero no todos los tipos de energías y no todos los nutrientes son buenos por igual para todas las estructuras.

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Una persona hiperactiva de constitución física menuda y mente fantasiosa no tomará de igual manera los alimentos que una persona de estructura física mediana o robusta, o con una mente serena o  inquieta que realiza actividad física intensa o no realiza ninguna actividad. Las características que van definiendo los doshas son muchas y cada vez pueden sutilizarse más en su definición.

Cuando definimos los porcentajes de los elementos constitutivos y la estructura dóshica de las personas, podemos crear un plan de alimentación que compense los posibles desequilibrios por características y hábitos.

Luego, el proceso es muy sencillo y natural. Cuanto más vamos conociendo ese equilibrio más lógico nos resultará comer o beber determinado producto y en determinado estado. Alimentos más o menos picantes, más o menos dulces o salados, calientes o fríos, más pesados o livianos, más o menos oleosos, etc.

El tipo de equilibrio que buscamos estará completamente ligado al tipo de alimentos que, creando un hábito, iremos seleccionando para aportar al cuerpo lo que le falte y eliminando lo que le sobre, tanto desde el punto de vista eminentemente físico y orgánico como psicológico y energético.

Ayurveda considera a cada Ser como un organismo particular y tiene en cuenta las emociones, aficiones, gustos, inquietudes, historia, etc. además de la estructura física y mental. Cada elemento determinado aporta algo a la constitución de una persona y debe ser tenido en  cuenta para encontrar (o recuperar) el equilibrio específico de cada uno, evitando los simplismos y las recetas mágicas, únicas o uniformes para todos y analizando en profundidad cada necesidad para hallar el camino único que oriente a cada Ser hacia su plena salud.

Pablo Rego
Profesor de Yoga
Diplomado en Medicina Ayurveda de India
Masoterapeuta holístico

12 abr. 2016

Monografía "Yoga y Ayurveda"

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por Pablo Rego | La monografía Yoga y Ayurveda que aquí presento tiene el objetivo de explorar, seleccionar y mostrar los elementos comunes a ambas ciencias estableciendo paralelos y buscando los puntos en común.

Está pensada desde dentro del ámbito del Ayurveda, ámbito en el cual se realiza la el curso de formación de “Salud Ayurveda” al que aporto este trabajo. Es desde allí que he intentado enlazar la ciencia del Ayurveda con la del Yoga, especialmente Raya y Hatha Yoga como caminos o técnicas con las que comparten muchas prácticas. 

Si bien me he extendido en la explicación de algunas cuestiones puntuales de la práctica de ejercicios concretos de Hatha Yoga, he expuesto también los mínimos indispensables para entender algunos conceptos básicos de Ayurveda para su comprensión total fuera del contexto antes mencionado.

Seleccionar textos y conceptos puntuales para explicar dos ciencias tan complejas y extensas implica, como queda expresado en esta monografía, un enorme poder de síntesis para conseguir presentar y citar la mayoría de los conceptos de Yoga y Ayurveda sin hacer demasiado extenso ningunos de ellos, aunque sí dando todas las claves para poder hacerlo de ser ésa la inquietud del lector.

Pablo Rego
Profesor de Yoga
Diplomado en Medicina y Salud Ayurveda
Masoterapeuta holístico

Éste es el enlace para descargar o leer on-line la monografía completa:

8 abr. 2016

Practica yoga y despierta.

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por Pablo Rego | El despertar es un estado incipiente que se puede alcanzar a través de un camino de limpieza profunda, espiritual, mental y hasta celular y genética. El yoga es un gran aliado en el camino que inevitablemente nos conducirá a tener más felicidad en nuestras vidas.

Muchas veces se menciona el término “despertar de la consciencia” o se dice “estar despierto” cuando se hace referencia a un estado de la consciencia que no es el ordinario aunque tampoco es “la iluminación”.

Cuando hablamos del despertar de la consciencia hacemos referencia a una gran cantidad de conceptos que pueden ser comprendidos por la mente, pero que antes, necesariamente, debe haber sido una experiencia.

La consciencia espiritual de la que hablamos es mucho más que el estado normal consciente en el que podemos percibir nuestro entorno a través de los sentidos creando conceptos en la mente para construir un mundo entorno al ego. Es un estado en el que es posible captar mucho más allá de los conceptos de la mente, superando esos límites, los propios, para alcanzar un estado de percepción instantánea del Universo.

El yoga, a través de sus distintas ramas, y la meditación, proponen una práctica que va deshaciendo de apoco las estructuras internas creadas a partir de conceptos a los que nos hemos ido aferrando y a los que les hemos dado la categoría de “permanentes” o “inmodificables”.

Esta milenaria disciplina ha surgido de la práctica, la observación y la experiencia. Todo ello ingresa a nuestro Ser cada vez que realizamos una sesión y va modificando patrones de manera silenciosa y amable para reordenar las piezas que se nos han ido desajustando con el correr de los años, ya sea por experiencias personales, formación psicocultural o influencia del entorno.

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Para despertar hay que dejar de estar dormido.

Éste es el secreto que nos puede aportar la mejor idea para establecer un punto de partida en el que el yoga nos va a servir de puente para ir de un lugar al otro.

Despiertos nacemos, con todo el potencial para ser libres, para realizarnos, para ser felices. Los niños suelen demostrarnos cuánto más despiertos están que los adultos. Por ello se dice “despertar al niño interior o al niño que llevamos dentro” Ese es un estado natural que se va perdiendo con el tiempo, a medida que entrenamos a la mente para alcanzar objetivos de competencia en el mundo material.

La práctica de yoga y su evolución hacia la meditación, trabaja a niveles profundos dejando emerger ese estado original de manera natural. Porque cada estado crea una sensación y la sensación de quien ejercita yoga se parece más a la del niño jugando absorto en su mundo interior que a la que tenemos cuando la mente gobierna ordinariamente nuestra consciencia.

Claro está que no es fácil llegar a conseguir ese estado en la práctica, pero tampoco tan complicado. Una buena sesión de yoga, una correcta guía,  debe llevarnos de manera natural a unas sensaciones de libertad, de serenidad, de ausencia total del cálculo, a un estado que se parece en todo al del niño “haciendo” por el sólo y fundamental hecho de experimentar el mundo al que vino a vivir.

La experiencia regular de la práctica nos ayuda a familiarizarnos con esos estados y de apoco la mente asume que eso es posible. Si nos proponemos cambiar esas estructuras internas de un momento para el otro la mente creará resistencias y nos dirá con su voz silenciosa “el yoga no es para mí”, “me aburro practicando yoga”, “yo necesito algo más activo”, “no soy suficientemente flexible o ágil o joven o adulto” o cualquiera de esas frases típicas que los profesores de yoga hemos escuchado cientos de veces.

Sea cual sea la situación personal que nos lleve a comenzar o a continuar la práctica de yoga, siempre puede vislumbrarse la intención de cambiar algo en nosotros. Y eso es lo que desarticula a la mente, ese es el principio del cambio.

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Despertar hacia el bienestar, la felicidad y la paz interior

Cuando conseguimos introducir el yoga como un hábito en nuestras vidas, si lo practicamos conscientemente y con regularidad, el proceso de cambio se produce de manera natural y lo que elegimos, lo que percibimos, lo que se nos hace presente, comienza a tener más que ver con nuestra esencia que con todo lo que hayamos aprendido por osmosis sociocultural en el pasado.

Allí debajo de todo ese ruido mental, de los números, los intereses, los conflictos heredados, las expectativas, las frustraciones y también los logros, las batallitas personales del ego, las competencias ganadas o perdidas, allí detrás está el verdadero Ser capaz de comprenderlo todo en un instante, ése que vino al mundo a experimentar libremente y a ser feliz, esperando para que lo liberemos, para ser el protagonista.

Dado que este proceso no es para alcanzar ninguna meta sino, por el contrario, para alcanzarnos a nosotros mismos, siempre se está a tiempo de hacerlo. Cuando realizamos una actividad como yoga se dará de manera natural, antes o después.

Primero el cuerpo, después la mente, luego las estructuras energéticas, las emociones para alcanzar a cada una de las células que nos conforman y llegar a influir en nuestro ADN. Así de profunda es la transformación que podemos hacer y así de natural.

Por ello, quien practica yoga con regularidad y deja que el tiempo sea el que deba ser, sin prisas, sin objetivos superficiales que nos puedan llevar a la frustración, de apoco comienza a transformar su vida, cambiando la dieta, la manera de relacionarse con los otros, las actividades, etc., dando pequeños y certeros pasos hacia un camino de bienestar y comprensión de la vida misma que podemos denominar “el despertar”.

© Pablo Rego
Profesor de Yoga
Masoterapeuta holístico
Diplomado en Medicina Ayurveda de India

6 abr. 2016

Nuevo CD para la práctica de yoga y meditación por “Sayama”


Por Pablo Rego | “Yoga meditaions, a musical journey” es el nombre del nuevo trabajo discográfico editado por Real Music. Un álbum que se inscribe en la lista de los creadores de climas, ideal para la práctica de Yoga y sus meditaciones.

Los sonidos combinados con sutileza y sensibilidad espiritual por Sayama, funcionan como un transporte vibratorio que lleva al oyente a un viaje armonioso en medio de un clima de fusión creado por instrumentos típicos de oriente y también de la cultura musical occidental.

A través de los tracks de este disco las variables que rodean al practicante de Yoga o meditador, sirven como elemento que deja discurrir naturalmente el flujo del tiempo sin distracciones, ayudando a permanecer en el presente, mientras que las diferentes dimensiones de las armonías se despliegan en el ambiente.

Voces, piano, violonchelo, gongs, campanas de templo, tingsha (chinchines tibetanos), tambora, instrumentos que crean esta trama sonora que sirve de viaje, más en el espacio que en el tiempo, y armonizan expansivamente las fronteras del espíritu que fluye libremente hacia el interior del Ser con naturalidad.

Entre cada una de las pistas de “Yoga meditaions, a musical journey” de Sayama se escuchan los sonidos de las olas del océano creando un flujo ininterrumpido de música meditativa.

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2 abr. 2016

El desafío del presente: aplicar sabiduría ancestral en el mundo moderno.

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por Pablo Rego | Volvernos sutiles y más espirituales en el mundo contemporáneo viene de la mano de la aceptación e integración de un entorno del que es imposible escapar. Si queremos adoptar y aplicar las antiguas filosofías debemos hacerlo en el mundo moderno. Ese es el mayor desafío del despertar de la consciencia para el ser humano contemporáneo.

A partir de las transformaciones que está sufriendo el mundo y las sociedades humanas, en muchas ocasiones se presenta una gran contradicción filosófica que confronta a la realidad desde la que intentamos desarrollar nuestras vidas cotidianas con el conocimiento de unos valores que ha surgido en otro tiempo, en un contexto muy diferente.

Las filosofías que respaldan y contienen a las disciplinas antiguas, como el yoga, han sido expresadas en tiempos remotos en los que, si bien el ser humano estaba constituido casi completamente como en el presente, el medioambiente y el estilo de vida eran completamente diferentes.

Las escrituras sagradas a las que nos referimos en muchas oportunidades como los vedas en la cultura originada en India o en otras, como el taoísmo u otros textos sagrados de la era chamánica del ser humano, fueron escritos en tiempos en los que tanto el mundo exterior como el interior humano se desarrollaban más lentamente, en el que el ejercicio de la contemplación resultaba más natural y accesible.

Dormidos y despiertos hubo siempre. Conscientes y seres que viven en las sombras también. El mundo material fue siempre el desafío del ser humano en la experiencia de tercera dimensión. Pero, en la época en la que hubo tiempo de contemplar hasta el punto de crear grandes sistemas filosóficos, lo permanente e impermanente se observaba más claramente; el tiempo de la observación era acompañado por la lentitud y la baja intensidad de la vida cotidiana. Muchos textos que hoy podemos leer en unos pocos días eran compuestos durante varias generaciones.

Por ello es que aquellos textos gozan de una gran vigencia y muchos de los valores acuñados en aquel entonces siguen hoy intactos y no han sido modificados. El ser humano fue hacia la inmediatez y difícilmente, en la actualidad, podría ser construido el devenir de una idea que se continuara de manera natural hasta ser expresada tan perfectamente como antaño.


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El desafío

Dados estos cambios en el entorno humano, con dos o tres mil años de distancia entre los sabios del pasado y los seres que se abren a la consciencia en este tiempo, dada la falta de nuevos paradigmas y sistemas filosóficos tan potentes y únicos como los expresados en la antigüedad, existe un retorno a aquellas ideas  que intentamos aplicar a la vida que nos toca concretar en el presente.

Y es en la aplicación de los viejos valores que nos encontramos hoy con uno de los mayores desafíos.

La percepción del tiempo ha cambiado completamente. Aislarnos del mundo o de algún sistema social es, sino imposible, casi imposible. Desapegarnos completamente de lo material es tan dificultoso como pretender desconocer millones y millones de datos que nos llegan desde las más diversas fuentes, tangibles e intangibles.

Por ello es que a la ya dificultosa tarea de aplicar los valores trascendentes de nuestros ancestros, en la actualidad, se suma la tarea de incorporar indefectiblemente una porción del mundo material  e intentar sutilizar parte de la materia para elevarnos espiritualmente con ella, como si fuera un apéndice de nuestro cuerpo.

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El equilibrio

Antes, estaba claro que apartarse del mundo material era un camino certero hacia el desarrollo espiritual. Hoy, la manera contemporánea de relacionarnos con la tercera dimensión, implica soltar lo justo y utilizar lo necesario, no dejarnos arrastrar por las cosas, pero utilizar algunas para desarrollarnos.

Los sistemas imperantes en el mundo actual nos empujan a mantener ciertos mínimos de relación con actividades materialistas que debemos aprender a elevar a la categoría de espirituales.

Los “trabajos”, oficios o empleos deben formar parte de nuestro mundo espiritual. La aplicación de los conocimientos antiguos debe ser adaptada al mundo moderno. La práctica del yoga, la meditación o cualquier otra actividad relacionada con el desarrollo de la consciencia, deben coexistir en armonía con nuestras necesarias actividades cotidianas.

El desafío está en el equilibrio. Los despiertos, los inquietos de la consciencia, los nuevos sabios forman parte del mundo con todo lo que ello implica hoy. Ésta es la mayor dificultad a trascender en este tiempo ya que la opción de aislarnos es cada vez menos probable y la sutilización de nuestro ser, su elevación espiritual viene aparejada con la relación que tengamos con el mundo material que nos rodea.


Pablo Rego
Profesor de Yoga
Masajista-Terapeuta holístico
Diplomado en Medicina Ayurveda de India