25 nov. 2015

Nuevo álbum de Chris Haugen, música entre las olas y la meditación

Sausalito, California, EE.UU.  - De Chris Haugen se destaca la gran apertura musical como multi-instrumentista, la práctica de yoga y su pasión por las olas como surfista. Si mezclamos estos elementos en un disco obtendremos el fluir de la energía, la calma, la introspección, la libertad, la belleza del alma expresándose a través de la música.

Todo ello puede apreciarse con claridad en Falling water shimmering strings, el nuevo álbum editado por Real Music, producido por este músico norteamericano que creció en Oregon, muy conectado con sus raíces, que lleva una carrera de más de dos décadas haciendo música, colaborando con renombrados artistas y produciendo sus propios trabajos.

A lo largo de este interesante trabajo, van entrando al oído una variedad de colores y climas, a través de los diferentes instrumentos que Haugen interpreta, como distintas guitarras, incluida la hawaiana, lap steel y banjo, combinados con recuerdos de la India y el clima de las olas del norte de California.

Chris Haugen es un músico intuitivo que busca expresarse auténticamente, sorprendiendo con los caminos que transita durante las melodías o los climas que genera, tan únicos como la combinación de emociones y experiencias de cada Ser.

En Falling water shimmering strings participan como invitados Ben Leinbach (gran aportador de ambientes para la introspección), Mark Degli Antoni y Hans Christian.

Interesante propuesta para disfrutar de un buen rato de calma y para acompañar actividades de introspección como la práctica de Yoga.

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13 nov. 2015

Gemas, piedras semipreciosas y su poder sanador


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por Pablo Rego |

Los minerales constituyen la manifestación más densa de la energía. Si la luz es tan sutil que se vuelve intangible en el mundo sólido, por el contrario los minerales y sus pequeños trocitos, lo que llamamos gemas o piedras, son perfectamente tangibles, manejables y asequibles en el plano físico.

Las piedras o gemas son constituidas por minerales que, a su vez, han recibido determinado trato por parte de la naturaleza (temperatura, presión, etc.) creando así un elemento físico con unas características determinadas. Estas características pueden verse en su aspecto (cristal, opaco, etc.) y color.

En el mundo de la energía, del cuerpo humano de luz, se determinan diferentes colores para los distintos chakras (centros de energía del cuerpo) tomando en cuenta la frecuencia de la vibración de la luz. Estos colores se encuentran también en la naturaleza dando los colores y también la transparencia a las piedras.

Como recurso terapéutico se utilizan diferentes gemas para armonizar diferentes chakras. Por la frecuencia vibratoria de la gema podemos llevar a nuestros centros de energía a anclarse en la misma frecuencia en la que vibra la piedra.

Las piedras son capaces de absorber o entregar energía, de cargarse y descargarse, a partir de sus propias características. Si tenemos unas cuantas gemas con buena energía (purificadas y sin contaminaciones energéticas) que podamos poner físicamente sobre el cuerpo en la zona de nuestros chakras, podemos tener un recurso interesante para armonizarnos.

En otros artículos hemos hablado de los chakras y su relación con la conducta o las emociones. Aquí profundizaremos en el tema de los colores y su relación con las gemas.



Las gemas, los chakras y los colores.

Cuando hablamos de chakras, de su visualización y sus características tomamos como referencia algunos colores que son parte del espectro electromagnético que ocupa la luz. La ausencia total de luz corresponde al negro (por lo que la piedra negra absorbe más) mientras que la presencia total al blanco o cristal (por lo que la gema entrega más energía). En el medio tenemos una amplia gama de colores que tienen que ver con la vibración del material de la piedra y la franja de luz que despiden o podrían tomar; por ello se puede decir que cada piedra tiene su propia energía o rango de frecuencia de luz.

Al primer Chakra (Raíz) ubicado en la zona inferior del tronco (sacro, perineo) le corresponde el color rojo. Para armonizar este chakra se utilizan piedras de color rojo como el rubí, el granate, el jaspe rojo o algunas negras como la turmalina negra, la obsidiana o el ónix. Las piedras negras su utilizan para absorber energía en caso de excesos.

El segundo Chakra (Sexual-creativo) ubicado un poco por debajo del ombligo (y un poco por encima del Raíz) le corresponde el color naranja. Para armonizar este chakra se utiliza el coral y piedras de color naranja como ágata cornalina, la piedra de luna, el citrino naranja o la calcita naranja.

El tercer Chakra (Plexo solar)ubicado por encima del ombligo le corresponde el color amarillo. Las gemas que se relacionan con este chakra son el ojo de tigre, el ámbar,  la pirita, el citrino o el topacio.

Al cuarto Chakra (Amor – pureza de emociones) ubicado en el centro del pecho le corresponde el color verde (intenso, brillante) Para su armonización se utilizan gemas como la esmeralda, el jade, el ágata verde o el cuarzo verde y, para armonizar de manera sutil, purificando este chakra, se usa muy especialmente el cuarzo rosa.

Quinto chakra (Comunicación del ser en el plano de los sentimientos y las emociones) ubicado en la garganta tiene como referencia el color azul o algunos tonos de violeta. Las piedras típicas para armonizar esta zona son las turquesas, amatistas, aguamarina o lapislázuli.

El sexto Chakra (Intuición) está ubicado en el centro de la cabeza con proyección hacia el centro de la frente. El color con el que se relaciona es este centro de energía es el blanco cristal, es la pureza de la luz y su brillo. La piedra que influye profundamente este chakra es el cuarzo blanco, el cuarzo cristal, el diamante y también la selenita.

El séptimo Chakra (Corona) está ubicado en la parte superior del cuerpo, en la coronilla, y su color es el violeta. Las piedras que se utilizan para su armonización son amatistas, diamantes o cuarzos cristal.

Las convenciones de colores pueden diferir, sobre todo en el color de los dos chakras de la zona alta del cuerpo. A veces el violeta y el blanco pueden intercambiarse. En ambos casos las gemas que se utilizan para el centro y zona alta de la cabeza suelen tener efectos positivos en ambos chakras.

Pablo Rego ©2015
Profesor de Yoga
Masajista-Terapeuta Integral
Diplomado en Salud Ayurveda (Medicina de India)




          

6 nov. 2015

El principio de la meditación


La meditación es un estado. Es un lugar al que hay que llegar sin ir a ninguna parte.

Cuando te sientes a meditar vendrás del estado del hacer y deberás cambiar al estado de no-hacer. Esa es la primera dificultad y quizá el primer desafío. Sentarte y permitirte no hacer.

El ambiente adecuado es un lugar tranquilo, sin TV, sin teléfonos que suenen (ni siquiera el celular en vibrador), sin otros con los que hablar, con bajo nivel de estímulos, sobre todo para no tentar a la mente y a la distracción. Si en tu casa no encuentras un lugar así, sal a dar un pequeño paseo y busca tu lugar fuera del circuito habitual de tu vida. El mundo es grande y siempre hay un rincón para volverse silencioso, debajo de un árbol e incluso dentro de un templo en horarios en los que no hay actividad. Siempre es una buena inversión armarse un rinconcito sagrado en casa para parar un rato y volverse hacia el interior.

La fuerza de voluntad es fundamental. Debemos tener claro que lo que queremos hacer es un trabajo interior y por la salud integral de nuestro ser. Es por nuestra salud y la de nuestros estados internos, es para mejorar nuestras vidas y nuestras relaciones. Por lo tanto, decidirse a meditar es mucho más que aislarse, esconderse o hacer la pantomima del loco solitario; es decidir con fuerza ocuparnos por unos momentos de nuestro mundo interior y dejar ser a nuestra consciencia absoluta aquí y ahora.

Una vez que hemos conseguido encontrar el lugar del mundo para meditar buscamos una postura cómoda para quedarnos un rato quietos y relajados. Es importante estar sentados, cómodos (preferentemente con la espalda recta) y conscientes durante todo el tiempo de la meditación. Si nos cuesta estar sentados con la espalda recta, podemos adoptar una posición que nos relaje, en una silla, sentados en el suelo con la espalda apoyada, sobre un almohadón o con algo debajo y hasta acostados si no vamos a quedarnos dormidos. 

Recuerda que la meditación es un estado interno por lo que la posición del cuerpo, al comienzo, puede variar. En última instancia, cuando ya se ha dominado el ingreso a la meditación, es posible hacer diversas actividades aún en ese estado.



Cuando meditamos debemos dejar que el universo sea, como fue y será, aún en nuestra presencia. Cuando estamos en la mente creemos que todo es porque nosotros lo percibimos, que el mundo existe en tanto nosotros lo concibamos como tal, pero en el fondo de nuestra consciencia sabemos que todo estuvo y estará antes y después de nuestra presencia en la Tierra. 

Toda esa concepción de lo que es o lo que no es existe sólo en nuestras mentes. Por lo tanto lo que buscamos en la meditación es trascender los pensamientos, toda la actividad de la mente para vivir la experiencia de la consciencia pura o el Ser y estar en el universo sin tratar de entender, sin pensarlo, sin actuar en uno u otro sentido, dejar que el universo nos viva o se manifieste a través de nosotros.

La meditación es la trascendencia del estado ordinario de consciencia, del estado en el que estamos permanentemente juzgando, proyectando, recordando, calculando, interpretando. Dejar que los pensamientos se disuelvan, disminuyan, que la mente quede en un estado de latencia donde cada pensamiento que aparezca sea sólo el reflejo de la mente y su naturaleza, como una nube en el cielo limpio que dejamos pasar mientras observamos con toda nuestra percepción el gran cielo celeste que hay detrás.

Si al comienzo son muchas las nubes o el cielo está completamente nublado, el saber que detrás está la gran cúpula celeste, nos debe dar la fuerza para quedarnos observando y esperar que aparezca por entre medio de las nubes, espacios, silencios, y de apoco, como siempre ocurre, las nubes se irán disipando, los pensamientos irán disminuyendo hasta volverse pocos y pequeños.

Ese proceso sólo se logra estando en calma, respirando suave y naturalmente, sin forzar ni siquiera eso, la respiración, con la sola intención de volvernos observadores pasivos de la existencia, con la confianza y la voluntad puestas en lo saludable del proceso, en lo fascinante del viaje, en el placer del rato que nos dedicamos al silencio y la quietud, en el gran aprendizaje que resulta que toda la actividad de nuestra mente, las ideas, las preconcepciones, los juicios, etc. se vuelvan relativos y podamos trascenderlos para conectarnos con nuestra esencia pura y verdadera; el estado en el que hemos venido al mundo, un estado que vive en nosotros y podemos encontrar detrás de toda la información acumulada. 

El comienzo de la meditación es una actitud, es permitirnos ir a ese estado, soltar sin miedo los prejuicios e imágenes que tenemos del mundo y de nosotros mismos para ser sin más ni más, sin egos, sin objetivos, sin querer alcanzar nada y observar conscientemente todo ello.

©Pablo Rego
Profesor de Yoga
Masajista-Terapeuta integral
Diplomado en salud Ayurveda (Medicina de la India)