19 may. 2014

Poesía + Yoga


Relajación 


(por Pablo Rego)






Inspirado en tod@s mis alumn@s,
en ese momento mágico
al finalizar la clase de Yoga.


Las ondas líquidas del cuerpo se desvanecen.
Suavemente el cristal comienza a brillar,
la luz transparenta la materia,
el diamante mira, escucha y suspira.

La comunidad humano tiembla,
se estremece un poco, menos, pesa, se aletarga.
El planeta te lleva hacia sus entrañas
y el suelo te detiene por estar.

Veo tu espíritu, a veces doliente,
tus deseos, tu alegría,
veo el velo de tu mente corriéndose de apoco,
tu cuerpo olvidado, al fin, un rato.

El universo fluye pasando las barreras,
entrando y saliendo de tu ser, de tu cuerpo.
El alma se distiende en un momento de quietud.
Sonríe la luz, sonríes.

Las líneas que te retratan cambian sus recorridos,
ojos que miran los destellos, cerrados y serenos,
Ojo que proyecta la consciencia, la intuición.
Tus labios se abren para saborear el cándido abrazo del universo.

Se van, se distrae de sí la mirada atenta,
los cálculos, el miedo, la ansiedad.
Veo en tu expresión la satisfacción de estar en el mundo,
en este instante de pura claridad.

La belleza de cualquier rostro en todos los rostros,
la serenidad dibuja pómulos como costas de lagos,
labios como cataratas, ojos como copas de árboles,
frentes como salinas, como desiertos acariciados por el viento.

Una y mil veces he visto y veré ese gesto,
tallado por la mano eterna de la naturaleza,
cuando el sol entra en la memoria de las almas
y todo se aclara y la sonrisa exclama en silencio su presencia.

La plenitud de formar parte del milagro de la vida,
la liviandad de una existencia sin dolor,
la calma de sentir la calidez de estar siempre en casa,
la paz expandiéndose en el pecho mientras todo es, aquí y ahora.



Pablo Rego ©2014

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