20 mar. 2009

Practica Yoga

por Pablo Rego | Cuando uno toma consciencia del funcionamiento de las cosas se instala en la nueva realidad convirtiendo el hecho descubierto o aprehendido en algo normal para la vida cotidiana. Esto me ocurre con las señales de mi cuerpo, con los mensajes que salen de mis diferentes niveles de existencia para ser decodificados luego por mi mente transformándose entonces en hechos o situaciones con nombres conocidos.

Es así que cuando transito los días voy conviviendo con mis sentidos, mis sentimientos, mis dolorcitos o dolores, mis alivios, mis crecimientos, mis aprendizajes, etc. Pero en un espacio total que va mucho más allá de lo intelectual.

Esto ocurre desde hace mucho tiempo, desde que comencé a practicar yoga y meditación, con sus altibajos, con sus matices, y se ha vuelto algo normal. Pero, como siempre ocurre, las conversaciones con los que nos rodean nos muestran otras realidades y quizá, como me pasó hace poco, nos recuerdan lo que por allí olvidamos por haber desaparecido para nosotros.

Durante las últimas semanas he tenido la oportunidad de conversar con personas que, lejos de ser insensibles o tontas, viven una realidad de mucho esfuerzo puesto en el hecho de la supervivencia en nuestra sociedad, quedándoles poco espacio para la consciencia de lo importante que es cuidar del cuerpo o priorizar las señales que éste nos envía, como los dolores.

Con pocos días de diferencia escuché la frase “tengo la espalda destrozada, pero no puedo quedarme en casa, tengo que salir a trabajar” ó “no tengo tiempo para hacer algo que me alivie” Estos amigos, con quienes he sostenido interesantes conversaciones, sufren, como sufren miles de personas, de una carga física, psíquica y emocional profunda, además de stress, mala postura corporal o sedentarismo alojado en varias partes de su cuerpo.

Una columna vertebral sana es fundamental para una vida saludable, incluso para poder disfrutar de las bondades de tener un buen empleo con su correspondiente beneficio material. Pero ocurre que ir detrás del dinero genera muchas veces el olvido de que estamos conformados por diferentes elementos, entre ellos, uno muy importante: un cuerpo biológico que hay que cuidar.

El primer eslabón de la cadena somos nosotros y si no somos capaces de amarnos, cuidarnos, respetarnos, difícilmente podremos hacerlo luego con los demás. Una columna vertebral rígida o deshidratada nos impedirá fluir con lo que ocurre a nuestro alrededor -a veces comprender y tolerar- y bloqueará nuestra energía vital en varias partes del cuerpo. El dolor es la señal que algo anda mal.

Por eso mi reflexión parte del comentario que me tocó escuchar reiteradamente en estos días, del sufrimiento surgido del olvido de la existencia, del descuido de aspectos tan esenciales como mantener una buena salud en nuestras partes vitales.

Y claro… siempre pienso… y luego digo: “practica Yoga”

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